El toro que lloró en Hong Kong


Sabiendo que iba a ser sacrificado en un matadero, un toro en Hong Kong hizo lo que muchas personas no han podido comprender.... mostró tener sentimientos.

Como se reportó en el "Weekly World News", un grupo de trabajadores llevaban al toro a una fábrica empacadora para "procesarlo". Estaban a punto de matarlo para destazarlo, cortarlo en piezas y preparar filetes y ragús de buey, cuando, al llegar frente a la puerta principal del matadero el toro se detuvo bruscamente, negándose a avanzar, y se echó de golpe sobre sus codos y rodillas, vertiendo chorros de lágrimas… ¿Cómo supo que iba a ser matado desde antes de entrar al matadero? 

El Sr. Shiu, un carnicero recordó, "Cuando yo vi a este supuesto "estúpido" animal sollozando y con sus ojos llenos de temor y lamentación, comencé a temblar, llamé al resto para que vieran lo que sucedía. Ellos estaban tan sorprendidos como yo, continuamos tratando de empujar al toro hacia adelante, pero simplemente no quiso moverse y se quedo ahí sentado, llorando". 

Billy Fong, dueño de la empacadora dijo, "La gente cree que los animales no lloran como los seres humanos. Sin embargo ese toro realmente sollozaba como un bebé". En ese momento más de diez hombres fuertes atestiguaron la escena y fueron conmovidos. Aquellos que son los responsables de matarlos con sus propias manos se sintieron mayormente conmovidos y lloraron junto con él. 



Otros trabajadores que laboraban en el mismo matadero también se acercaron a ver como lloraba el toro, el cual estaba completamente rodeado de personas, todos estaban en shock mirando la escena. Tres de ellos dijeron que nunca iban a olvidar a ese toro llorando mientras mataban a otros animales. 

Con ambos llorando, tanto hombres como el toro, todos sabían que nadie podría matar a ese toro. El problema era ¿que iban a hacer con el? al final, todos juntaron fondos suficientes para comprarlo y mandarlo a un templo, en donde los amables monjes cuidarían de el de por vida. 

Después de que los trabajadores tomaron esta decisión, un milagro sucedió. Un empleado dijo, "Cuando le prometimos al toro que no lo matarían, el comenzó a moverse y nos siguió". 

¿Cómo comprendió las palabras de las personas? Mr. Shiu dijo "Créanlo o no, esto es real, aunque suene increíble". "No hay ninguna duda de que este toro cambio la vida de todos esos carniceros que presenciaron la escena tan impactante". Esperamos que esta historia, haya cambiado también la tuya" 


Antes de comer, reflexiona: 
Detrás de tu filete, de tu vaso de leche, se esconde un animal que alguna vez estuvo dotado de sentimientos, de una consciencia, de una voluntad de vivir; no una «cosa» ni un «objeto de intercambio», no un «bien de consumo y de desecho», sino un individuo que sufrió terriblemente en nombre de tu placer. 

Después de pasar una vida entera en un estado de reclusión, de cruel violencia, de miedo y angustia constantes, una vez sacrificadas las vacas pueden permanecer hasta 10 largos minutos conscientes, colgando de un gancho con la garganta cercenada. 

Pero se puede vivir sin infligir este sufrimiento. Se puede vivir sin matar. 

Si quieres hacer algo por ellos, hallarás la manera; si no, encontrarás una excusa. 

¿Lloran los animales? Por supuesto que sí. Simplemente tienes que mirar en sus ojos para saberlo. Marc Bekoff ha estudiado las emociones en los animales durante 30 años y al margen de los estudios neurobiológicos y conductuales, también señala que el sentido común apoya la evidente conclusión de que los mamíferos, aves y peces experimentan vidas ricas y de profunda emoción, sienten pasiones que van desde el puro y contagioso disfrute durante el juego hasta la más profunda aflicción. ¿Puedes ignorar el dolor de un animal que llora como tú? ¿Puedes abrir en canal a un ratón, a un perro o a un chimpancé que llora en un laboratorio y justificarlo en nombre de esa misma investigación que sabes que es absurda? ¿Puedes golpear, devorar y maltratar a un aterrado ser indefenso que es como tú? Lo que a ti te lastima, lastima a todos los animales por igual. Si entiendes esto, activarás esa parte de tu cerebro que proporciona la compasión y la misma que proporciona la inteligencia. Existen sobradas evidencias que demuestran, en base a esos científicos que rechazan creer que los animales lloran como nosotros, cuan equivocamente hemos malinterpretado todo en este planeta.

Desde Eco Republicano, nos ha parecido una historia interesante y conmovedora, una república también debe respetar no sólo los derechos fundamentales del ser humano, también el de los animales y el medio ambiente.

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  • Title : El toro que lloró en Hong Kong
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  • Date : 7.7.12
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