Ausencia de memoria

Ausencia de memoria
Los titulares para hablar de memoria histórica deberían remitir al término ´desmemoria´. Desde la transición, los poderes públicos son conscientes de la necesidad de reconocer y al menos igualar en honores a todos aquellos hombres y mujeres que murieron por defender la legalidad política de la II Republica y quienes vivos en los frentes fueron fusilados, apresados y denostados durante los mas de 40 años que duró la dictadura franquista.






El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero demostró en 2007 la valentía ausente hasta ese momento con la aprobación de la Ley de la Memoria Histórica y a pesar de las críticas y los ataques provenientes de una gran parte de la población, ´Bambi´ no amilanó la defensa de quienes requerían siquiera una disculpa pública por el maltrato sufrido. La ley supuso un gran avance, pero la dependencia de la voluntad política en su aplicación ha derivado en situaciones inauditas. La falta de obligatoriedad, la ausencia de plazos determinantes y sobre todo la inexistencia de multas por incumplimiento ha llevado a que cada institución sea ´libre´ de retirar honores a Franco o incluso a dificultar la búsqueda y exhumación de los restos de hombres y mujeres sepultados en fosas comunes.

Navarra y Andalucía tienen Ley de Memoria Democrática Autonómica; el País Vasco – aún sin ella – ha aplicado a rajatabla la estatal. En la Comunidad Valenciana – para no variar- el relato es muy distinto. Desde el Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica (GRMH) y el PSOE se han tenido que cursar los llamados ´derechos de petición´ instando a los ayuntamientos a la retirada de símbolos, honores y vestigios del franquismo. En unos casos se ha hecho de forma inmediata, en otros se ha llegado a la denuncia formal (como en el caso de la alcaldesa de Valencia y el Arzobispado).

Aún hoy se dan debates increíbles en los plenos municipales. Hace unas semanas Náquera aprobó retirar un mural de la Cruz de los Caídos con la oposición del PP y en Canals el Casino se niega a retirar el retrato de Franco alegando que es una sociedad privada y la decisión es de sus socios. En Náquera Ciudadanos se saltó la consigna de su partido, de hecho Rivera promete ´dejar en su sitio los símbolos franquistas´ si llega a gobernar tras el 20D. En Canals, el Casino copia al PP al defender ´no abrir viejas heridas´, con una visión individualista y obviando que España es el único Estado en el que triunfó el fascismo del siglo XX.

En todo caso hay que recordar que la Ley es de obligado cumplimiento para todos, o es que ese Casino que acoge un bar no cumple la ley del tabaco? Fuman los ´casineros´ en el interior del local? Me consta que no.

La Comunitat Valenciana no puede consentir que Franco siga siendo partícipe de nuestras vidas, con calles honrando a acérrimos defensores del régimen fascista. La Comunitat necesita ya una Ley de Memoria Democrática que honre a quien lo merece, retire de los espacios públicos los restos de la peor época de nuestra historia reciente, incluya en el curriculum educativo el estudio de la verdad y sobre todo pague la deuda que tiene con las ciudadanía por la ausencia de memoria de los últimos 40 años.

El PSPV presentó el pasado mes la propuesta en les Corts esperando que el 2016 sea el año de la aprobación, el del fin de la vergüenza. No tendremos el apoyo ni de Ciudadanos ni del PP, pero tras el 20D y fuera del debate electoral el nuevo Consell marcará otra de las líneas del cambio: la de la Justicia.

Mercedes Caballero

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