Somos un país de mierda

Van a tener razón los que dicen que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen. Y si somos un pueblo de mierda, seguramente tendremos un gobierno de mierda que habrá salido de unas elecciones de mierda.






Si no, no se entiende que quienes has sido pisoteados durante cuatro años por el PP, quienes ha sufrido recortes, privaciones, perdida de derechos y libertades, vuelvan a poder, de motu propio la cabeza para que nuevamente se la pisoteen. Porque en este país no hay 7 millones de privilegiados ni 7 millones de esas mal llamadas clases media. Entre esos 7 millones de votantes del PP hay muchos millones que son trabajadores de a pie, funcionarios, desempleados, jóvenes, jubilados, dependientes, mujeres,... a los que Mariano Rajoy y el PP les ha convertido la vida en un calvario con la excusa de la crisis económica.

Pasé la tarde-noche del 20D entre la esperanza y la rabia contenida, según iban apareciendo los datos electorales. No me podía creer que a pesar de todo el puteo a que nos ha tenido sometidos el PP, de nuevo volvieran a ganar las elecciones. Yo esperaba que este pueblo tuviera un espíritu de rebeldía mayor. Pude comprobar que no. Que somos un pueblo de sumisos e ignorantes políticos, un pueblo de corderos que van al matadero sin protestar. O al menos una parte importante del mismo. Me daban ganas de decir, "que se jodan", como decía la cachorra del Fabra en el Parlamento a los trabajadores, pero me callé porque en realidad nos jodemos todos.

Pero yo, aunque no les voté, me alegro del éxito de Podemos y las confluencias, porque eso ha hecho que la derecha haya perdido poder en el parlamento. Pero no se me va a olvidar que si no hubiera sido por la soberbia de Pablo Iglesias y su enfermizo deseo de hacer desaparecer a IU, hoy estaríamos en mejor situación para derrotar a la derecha y sus políticas. Porque tal como lo explican en Diario.es, de haber ido juntos Podemos, las confluencias e IU, la izquierda sumaria 173 diputados (PSOE 88 y Podemos, las confluencias e IU 85) a solo 3 de la mayoría absoluta. Con lo que se imposibilitaría un gobierno de la derecha y se abriría la oportunidad de un gobierno de cambio. Por tanto a Pablo Iglesia mas le valdría que reflexionara sobre las consecuencias de su soberbia. La responsabilidad de que pueda haber un gobierno de derechas es tan solo de Pablo Iglesias.

A pesar de los deseos de Pablo Iglesias, IU no ha desaparecido. Ha soportado el embite con dignidad porque ha tenido que luchar no solo contra sus propios errores, cometidos en el pasado, sino contra los medios de comunicación que nos han ninguneado y con una ley electoral que lamina a las minorías. No se ha conseguido el objetivo de lograr grupo parlamentario propio, pero se ha hecho una buena campaña y se le ha devuelto al ilusión a la gente. Los dos diputados, cuando hace poco nos situaban fuera del parlamento, nos permitirán visibilidad y recuperarnos. Hemos estado en peores situaciones y nos recuperamos.

A partir de ahora toca seguir luchando y convenciendo de manera didáctica, como lo ha hecho Garzón, a esos que han vuelto a poner la cabeza debajo de la bota del PP. Y hay que hacerlo sin renunciar a nuestros principios ni a nuestra ideología. Y hay que seguir trabajando para conseguir la confluencia de la izquierda para derrotar a la derecha y sus políticas de recortes y de austeridad. Garzón no sucumbió a los cantos de sirena que le pedían que cambiara su dignidad por un sillón en el parlamento. Tomó la decisión mas difícil, lo que le honra, pero con ello ha conservado su dignidad y la dignidad de IU.

Que nadie se piense que a partir de ahora el objetivo es tratar de integrar a los dos diputados de IU en otro sitio, porque fracasará. Se trata de trabajar, de verdad, por la confluencia de las fuerzas políticas y sociales de la izquierda. Porque IU no son solo esos 2 diputados, IU es también ese millón de votantes que no han visto reflejada correctamente su representación. Eso representa el 20% de Podemos más las confluencias. Se trata en definitiva de reconocer la dignidad y la visibilidad de ese millón de personas que, por encima de otras componendas, quieren seguir manteniendo sus principios y su ideología.

No se puede consentir que un país con una mayoría de votos de izquierda pueda ser gobernado por la derecha, porque sino seguiremos siendo un país de mierda. 

Salud, República y Socialismo.

Antonio Rodríguez

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  • Date : 25.12.15
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