Esto no está pasando

El hecho cierto de que la izquierda española no se ponga de acuerdo para investir a un presidente y formar Gobierno, teniendo los votos y los apoyos necesarios para conseguirlo es como poco una grosería, un desatino que convierte en esperpénticos a los hoy líderes de las formaciones que se sitúan en ese espacio político llamado izquierda, cuya característica fundamental ha de ser indignarse ante la exclusión social, inconformarse con toda forma de injusticia, considerar una aberración la desigualdad social....y poner los medios para que todo ello desaparezca, y así lo es desde que la Revolución Francesa comenzó su andadura. Exclusión social, injusticia y desigualdad que el Partido Popular ha hecho crecer exponencialmente desde que en 2011 llegó al poder.






Hablan de sus programas, ¿programas? ¿Acaso puede haber para la izquierda política retos diferentes a aquellos que tienen como objetivo la justicia social, la igualdad y la libertad?

¿Que se supone que hace un partido político que se autodenomina socialista tejiendo posibles acuerdos con un partido claramente integrado en la derecha como lo es Ciudadanos? ¿ A donde quiere llegar el PSOE? ¿Quizás a un gatopardismo que insulte no solo a sus bases, también al conjunto de los votantes que el pasado 20 de diciembre le dieron su confianza? ¿Cambiarlo todo para que todo siga igual? ¿Lo que antes era PP-PSOE, PSOE-PP ahora ha de convertirse en PSOE-Ciudadanos?, ¿hay alguna diferencia?

Tal y como se van desarrollando los acontecimientos nos veremos ante la convocatoria de nuevas elecciones y puede que la izquierda haya perdido su oportunidad de gobernar. No es ahora tiempo de especular sobre el resultado de las mismas, sobre si beneficiará a unos o a otros, lo que queda claro si se repiten las elecciones es la realidad de la oportunidad perdida. 

Con un Partido Popular en descomposición política y orgánica, ahora herido gravemente, es imprescindible derrotarlo en serio, mandarlo a la oposición o a la refundación. Sus lideres andan como ratas rabiosas lanzando dentelladas a diestro y siniestro mientras que la corrupción le va devorando lentamente desde sus entrañas. ¿Se puede dejar pasar esta oportunidad aunque solo sea por devolver la dignidad a los trabajadores? Pues si, si se puede y se está haciendo. Tal y como afirma Ramón Lobo"El problema de fondo es que debajo de la teatralidad política han desaparecido los valores. Todo es vacuo".

Los partidos políticos van a lo suyo, a hacerse con el poder utilizando una munición ingente de falsedades, ocurrencias y propuestas que mueren a los pocos minutos de haber sido expuestas. Siguiendo con Ramón Lobo: "En España conviven dos realidades que rara vez se cruzan; la de los políticos y la de los ciudadanos. El resultado de las elecciones del 20-D y las llamadas negociaciones para formar Gobierno han puesto de manifiesto otra tara nacional: la incapacidad de alcanzar compromisos concretos más allá del teatro de las rayas rojas, las advertencias apocalípticas, las espantás, los lobbies mediáticos y el runrún constante del Ibex-35".

El PSOE y por descontado el PP, demonizan a los partidos independentistas, les niegan la posibilidad de diálogo, huyen de ellos como de la peste, olvidando que estas formaciones han conseguido sus escaños por medio de votos en unas elecciones libres y democráticas. Cualquier político con dos dedos de frente debe entender que el problema soberanista debe solucionarse, un problema al que la Constitución del 78 impide cualquier solución ajustada a una verdadera democracia. Una C78 que debe ser reformada y no solo en lo que atañe al derecho a decidir.

Por otro lado, los actores políticos de la izquierda, con las excepciones de IU y sus socios en UP y de forma demasiado tímida Podemos, siguen rindiendo pleitesia a la corona olvidando, entre otras consideraciones, sus recientes orígenes, sintiéndose cómodos en su regazo. Tiene que discutirse sobre la soberanía, tal y como asegura Juan Carlos Monedero: "Tiene que darse una discusión sobre la jefatura del Estado, una actualización del pacto heredado de la dictadura, que le resta credibilidad y eficacia", de estas declaraciones mi calificativo de timidez, una timidez que se aproxima más al engaño interesado que a un deseo contundente de poner los medios necesarios para que los españoles podamos decidir entre monarquía o república. Para la izquierda española el problema de la forma de Estado, tal y como diría Pujol : "Hoy no toca", lo malo es que lleva sin tocar desde 1939.

Muchas son las cosas que se perderían si la izquierda pierde la oportunidad de gobernar, entre otras y muy importante nuestra posición en Europa, según el profesor Ignacio Sánchez-Cuenca: "La UE ha sido uno de los grandes temas ausentes durante la campaña del 20-D. Sin embargo, con un gobierno progresista en España los países del Sur podrían aliarse para cambiar las políticas neoliberales de la Eurozona" .

Gobiernos de izquierda en Grecia, Portugal, España e Italia podrían llegar a formar una "Alianza Mediterránea", que junto con Francia, permitiría a todos aligerar de forma importante el nudo corredizo que Alemania aprieta cada día más.

Según Sánchez-Cuenca: "Si en España se formara finalmente un gobierno progresista, habría por primera ves desde el inicio de la crisis, gobiernos de izquierda en toda el área mediterránea que rechazan las políticas que la Comisión del BCE y Alemania dictan en Europa. No tendría que ser muy difícil que dichos gobiernos se entendieran y hablaran con una sola voz en los Consejos Europeos. Sería entonces el momento de lanzar planes ambiciosos de reforma en la eurozona y de poner freno a la hegemonía liberal". 

Una alianza que echaría por tierra todos los catastróficas consecuencias que el PP y Ciudadanos auguran a un Gobierno de izquierdas en España. En este punto las reformas propuestas por la izquierda no solo serían perfectamente realizables sino que además contarían con el beneplácito de Bruselas. El polo contrario al nefasto entreguismo de Rajoy y por tanto el polo contrario a la dramática situación a la que el Partido Popular nos ha llevado.

En el fondo es el miedo el que domina la situación, simplemente miedo a la izquierda honrada y consecuente con sus principios. Y en esta situación están muchos de los ciudadanos, atemorizados ante un cambio necesario, como si tuvieran algo que perder.

Benito Sacaluga

Citas en cursiva recogidas de "tintaLibre", número de febrero 2016.
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