Perspectiva euroasiática de la crisis de Ucrania

Perspectiva euroasiática de la crisis de Ucrania
Actualmente el sentimiento generalizado en Ucrania se puede caracterizar por un lado con la expectación de mercancías europeas y por el otro con un profundo toque de sentido patriótico y religioso. Esto se ve reflejado en el hecho de que la sociedad ucraniana fue capaz de convencerse de lo deseable del sendero europeo para el país, cerciorada de que “Ucrania no es Rusia”, pero al mismo tiempo crear una atmosfera de extremismo con una intolerancia que raya el frenesí contra la disidencia, boicoteando y destruyendo la oposición política (comunistas, antifascistas y restos del viejo Partido de las Regiones de V. Yanukovych – Nota del Traductor) para facilitar la ruptura de la convivencia vecinal mantenida por siglos con otras naciones.





Cuando los políticos ucranianos dicen que el odio y la suspicacia contra Rusia son el resultado de la “ocupación”, del “genocidio contra el pueblo ucraniano” y de la “agresión rusa” en marcha contra Ucrania (se refieren los ucropolíticos, respectivamente, a que el Ucrania, antes Malorossiya, formó parte del Imperio Ruso y de la URSS, al Holodomor que afectó a toda la URSS y a la guerra civil en Donbass – Nota del Traductor), queda claro que la opinión pública se presta a los objetivos y especulación políticos. Europa en ese sentido se ha declarado defensora incondicional de la independencia ucraniana y de la integración en la llamada “familia europea”. En este caso, la cuestión surge en el marco de si la sociedad ucraniana no apoya de palabra, sino que hace efectivos la alternativa europea y sus valores. Si no tomamos como su punto de partida el Maidan (sucesos de toma de la plaza Maidan en Kiev tan jaleados por la prensa europea – Nota del Traductor), suceso al que asistió gente de ideas diametralmente opuestas, unidas por el único propósito de acabar con el régimen de Yanukovych, podemos ver que la sociedad ucraniana no comparte los valores europeos.

Esta conclusión llega cuando se ve la dificultad de aplicar las condiciones (morales y éticas – Nota del Traductor) de membresía en la Unión Europea para Ucrania a sus principales apoyos, fanáticos del fútbol, luchadores de batallones nacionalistas (grupos paramilitares nazis adscritos a los partidos Svoboda y Praviy Sektor – Nota del Traductor) y el clan de periodistas y políticos corruptos en Kiev. En los intentos de convencer a la opinión pública neerlandesa de que Ucrania ha elegido el vector de desarrollo europeo y de que ve su futuro únicamente en Europa, muchos hablan sobre la democratización de la sociedad ucraniana, que en la educación se están introduciendo estándares de corrección política y tolerancia (básicamente ideario pseudoliberal mezclado con toques filofascistas y radicalmente antirusos y anticomunistas, como entregar libros a niños a favor de los combatientes colaboracionistas de los que hablamos en el anterior artículo – Nota del Traductor), otro de los focos de atención pública es la vitalidad del nacionalismo no sólo en Ucrania occidental sino su distribución a través de la ucranización en otras regiones de Ucrania donde el respeto de y el entendimiento dominaban las relaciones internacionales. Estos hechos podrían llevar al cierre de escuelas que usen las lenguas de otras nacionalidades y a la imposición de un plan educativo nacional, limitando la elección del estudiantado y de sus padres en Odessa, Dniepropetrovsk, Chernigov, Jerson y otras ciudades, donde generaciones de personas levantaron un espíritu bienhechor y aperturista para con las otras nacionalidades. 

Es dudoso que la elección europea de Ucrania y el hecho de que la política estatal ha elevado la educación a un nivel casi clerical (en lo referido al nacionalismo y la religión – Nota del Traductor), sugiriendo que Ucrania es casi la única potencia cristiana de Europa, que el pueblo ucraniano puede tener el liderazgo espiritual para llevar una vida en los olvidados valores religiosos. También el sentir popular muestra un anarquismo que no respeta a las autoridades del gobierno y del mandato de la ley, que es reflejado en la incapacidad de las autoridades ucranianas de mandar en los grupos armados de extrema derecha que hacen ataques para intentar tomar el poder y/o la propiedad (casos registrados en Zhitomir, Kiev, Uzhgorod o la masacre de Odessa).

Desde que la sociedad ucraniana está en estado de trauma por un golpe de Estado y el conflicto en las áreas fronterizas, la inestabilidad política general y la incertidumbre nos permiten predecir que la expansión de la integración de Ucrania con la UE en Países Bajos será bien recibida para quien la violencia es una forma común de resolver conflictos y mantener sus derechos. La psicología de aquellos que han estado saqueando escuelas y abusando de civiles en Ucrania oriental centrados en la afirmación de sus potentes creencias, “superiores a las normas de convivencia civil y las normas humanitarias”. Esta característica no es ignorada ni siquiera por los voluntarios que van a las zonas de combate y están familiarizados con la rehabilitación de los participantes en acciones bélicas. Las consecuencias negativas de la Guerra de Vietnam se dejaron sentir en la sociedad estadounidense durante tres décadas con la furia y la incapacidad de adaptación de sus veteranos.

La sociedad ucraniana, como su élite política, está desconectada de la realidad y depresiva, frente a una lección de sus políticas imprudentemente irresponsables, se le lanza constantemente a la opinión pública la idea de que Europa espera a los ucranianos, de que los europeos aprecian su sufrimiento y de que finalmente, tras lo anterior, los ucranianos esperan no sólo la solución de sus problemas económicos, sino que gracias al generoso apoyo garantizado por los europeos se solventarán sus atolladeros laborales, de vivienda, asegurando la prosperidad y una vida feliz con las necesidades medianamente satisfechas. Podemos hablar de la ingenuidad de esos vaticinios, pero obviamente es mejor hacerlo de sus defectos: la sociedad ucraniana espera que el deber de los europeos y de los habitantes de Países Bajos, como sociedad con un alto nivel de renta y consumo sea mantener a la sociedad ucraniana temporalmente y hacer que ésta alcance el nivel de vida de los países avanzados de Europa en cinco o diez años.

Esta dependencia plantea dudas acerca de la integración europea de Ucrania, como predice el crecimiento de las demandas de los ucranianos en caso de que se sientan insatisfechos con unas expectativas pre-utópicas y no garantizadas. Más que enfrentarse a los problemas domésticos, incrementar la productividad, desarrollar la producción innovadora y reformar el sistema educativo para posibilitar la comunicación interétnica y el diálogo político en la sociedad, mientras la élite política, que manteniendo un elevado nivel de corrupción y de falta de profesionalizad desorienta a los ucranianos sobre las expectativas de desarrollo del país toma rehenes del mismo país para hacer que sus intereses egoístas lleguen a buen puerto y puedan eludir sus responsabilidades por la situación en Ucrania.

Alena Ageeva, coordinadora del equipo de acción social “Southeast Star” 

Traducido por Jesús Adrián Martínez (@FullChus).


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