Podemos pierde la iniciativa. Y ahora ¿qué hacer?

Pablo Iglesias
La solución final, ¿es volver a empezar? ¿Acaso cambiará la correlación de fuerzas más allá de sumar o restar un puñado de diputados? O sea que, diputado más o menos, la correlación de fuerzas políticas sería exactamente la misma. Ya se ha conseguido una gran victoria: la liquidación del sistema de dominación que se instauró durante la transición, el bipartidismo. La nueva realidad política y social es el pluripartidismo. De ahora en adelante, gobernar sólo será posible sumando minorías, no necesariamente, estando en el gobierno.





Pretendiendo gobernar antes de formar gobierno, Podemos ha subordinado a ese inalcanzable objetivo toda su estrategia. ¿Piensa, tal vez, que unas nuevas elecciones le pudieran beneficiar cambiando espectacularmente la correlación de fuerzas? Ha estado pensando más en sus propios objetivos organizativos que en el proceso dialéctico de los programas de gobierno.

Ha estado obstruyendo todos los accesos que conducían al objetivo prioritario, porque antes de montar a caballo hay que domar la bestia. Antes que poner condiciones, que se sabe que son obstáculos imposibles de superar para formar un gobierno, apoyado por todas o casi todas las fuerzas de progreso; antes de anteponer los objetivos finales, inalcanzables hasta que el proceso no se ha puesto en marcha, porque estar en la periferia del poder nunca permite alcanzar los objetivos, por mucho escándalo que metas; antes de exigir la rendición incondicional de aquéllos a quienes se pretende llevar como aliados, porque son imprescindibles, y no como súbditos, desechables; antes de poner obstáculos a un acuerdo de posibles y no de ilusiones, fracasos anunciados…

Antes de proclamar la victoria sin haber conquistado nada, porque está estancado en la misma trinchera en la que se ha instalado, Podemos tendría que haber hecho todo lo contrario: consolidar un gobierno, apoyado por casi todas las fuerzas de progreso, con acuerdos estratégicos fundamentales o sin ellos. Porque lo prioritario no es haber alcanzado ya el final sino tender los puentes a través de los cuales, durante un proceso dialéctico, se irán tensando y reorientando los programas en función de la causa final que se persigue. La hegemonía política e ideológica en un bloque o alianza la tiene el que dirige la dinámica del proceso no el que tiene más fuerza.

Al obstruir esta salida posible, Podemos ha contribuido a que permanezcamos estancados, de momento, en el mismo pantano en el que habíamos embarrancado. Cuando la salida alternativa al bipartidismo era y sigue siendo posible, en función de qué objetivos nos parezcan prioritarios. Estratégicamente prioritarios.

Y sin embargo, si el PSOE no es capaz de formar gobierno, ahora, la correlación de fuerzas en unas nuevas elecciones no habría cambiado cualitativamente pero sí el estado de las relaciones políticas entre socialistas, ciudadanos y populares. ¿Ha contemplado Podemos esta nueva relación entre esas fuerzas? ¿Ha valorado que la consecuencia sería que las fuerzas políticas, a la izquierda de Podemos, ganarían tiempo para remontar su situación?

¿Ha valorado Podemos que permanecería atrincherado en la periferia del poder durante cuatro años más y dando vueltas en torno al Poder sin alcanzarlo jamás por sus propios medios? ¿Cree que la quietud del tiempo favorece los procesos revolucionarios? ¿Cuándo? ¿Dónde? La revolución es el momento, si lo dejas pasar por un segundo, has perdido la oportunidad. Y nada vuelve a ser lo mismo. Nada está escrito en ningún sitio, todo depende de que la voluntad interprete, acertadamente, los tiempos. Para la revolución y para la contrarrevolución. Esta suele tener más paciencia y es capaz de aliarse con todo el mundo.

Podemos, sus nuevos y fogosos dirigentes, deberían entender y aprender a hacer política sin necesidad de ejercer, como sumos sacerdotes, en los altares del gobierno, pero sí aliados al Poder y no arrojados a la periferia. En la periferia del poder hace mucho frío. Porque la realidad es que ni el PSOE ni Podemos podrán, nunca, ganar unas elecciones por mayoría absoluta. La fantasía de Podemos choca con la realidad social ideológica, política y estructural de que sus bases sociales están limitadas por esas realidades. Socialistas y comunistas tienen una base social incombustible que nunca les abandonará por simpatía ideológica.

Las fuerzas sociales de estos partidos representan una tradición ideológica republicana a la que permanecen y permanecerán vinculadas millones de ciudadanos. Esa identidad ideológica republicana no la tiene Podemos. Ideológicamente indefinido por intereses estratégicos. Sólo el agotamiento de la gerontocracia electoral y el renacimiento juvenil del censo electoral juegan a su favor. Y la miseria del neoimperialismo liberal que los golpea. Tendrán que esperar mucho tiempo. Aguantando en la periferia de las frías plazas invernales.

Las fuerzas del progreso, más o menos progresistas, nunca podrán ganar unas elecciones mientras permanezcan enfrentadas. De esa dinámica sólo se beneficia la derecha. En cuyo beneficio juega siempre la unidad, rota, afortunadamente, por la emergencia de Ciudadanos. ¿Qué alternativa real propone Podemos a las fuerzas políticas a su derecha, que son imprescindibles, para salir del estancamiento actual o de una situación previsible tras unas nuevas elecciones? ¿Existe o no, para hoy o para mañana, una alternativa digna de consideración? La fantasía nunca ha sido una alternativa; siempre ha anunciado una nueva derrota.

Javier Fisac Seco



Podemos pierde la iniciativa. Y ahora ¿qué hacer?
  • Comenta con Blogger
  • Comenta con Facebook
Top