Eduardo Inda, el impostor de periodismo

Eduardo Inda, el impostor de periodismo
Don Eduardo Inda, encarna e interpreta varios personajes dentro de la gran farsa del peor periodismo hispano. Está en posesión de todos los vicios del mal periodista y toma parte de la perversión mediática del periodismo partidista, tendencioso y embustero. 





Es preciso hacer un breve ensayo de su comportamiento según en qué momento se encuentre y qué personaje interpreta. Cuando ejerce de periodista se comporta como un autentico vocero y boceras del régimen del 78, sobre todo en su vertiente franquista, liberal pepeista y conspiratoria. Personalmente, considero que las cualidades de un profesional que está al servicio del derecho a la información, han de ser: veracidad, rapidez e independencia. La falta de independencia, la ausencia de autocritica y el corporativismo son los vicios que están al servicio del poder. Este ínclito personaje no supera el test del perfil periodístico más elemental, ni en sus prolegómenos.

Como tertuliano, mantiene su comportamiento a través de las formas que le son propias: groseras, despóticas, inquisitivas con total ausencia de empatía y respeto. Humanismo que don Eduardo Inda no conoce. Su incultura y falta de preparación sobre los temas que se debaten, le hace ser inoportuno, patoso y en no pocas ocasiones ridículo y panfletista. En su puesta en escena dispone de un verbo torpe, es decir, pobre de expresión. Parco nada brillante y terco, porque persiste en sus falacias, mentiras y embustes. 

Hemos analizado el comportamiento de este insigne personaje, como periodista y también como partícipe muy activo en tertulias y entrevistas sobre cualquier tema; siendo su perfil, como mínimo, ramplón. No obstante, es invitado, pagado y protegido por quienes sacan rendimiento político y comercial a sus pueriles intervenciones. Es de justicia completar el puzle del personaje a través del cual exterioriza con mayor vehemencia, su vocación de militante político. En principio es un lacayo y secuaz de La Casta

Que nadie se escandalice de forma hipócrita porque quien escribe esta observación, también, perteneció a ella. La Casta tuvo sus luces y sombras, por ese elemental motivo, Inda tiene en su haber luces y sombras. Sin olvidar que el corporativismo y la ausencia de autocrítica, sepulta permanentemente lo cutre, lo impostor y lo farsante del universo mediático español. Sin duda el militante político don Eduardo Inda, brilla con luz propia, allí donde el director de turno pone en escena su personaje más locuaz, para mejor defender su espectro político; transformando cualquier plató en un mitin y cualquier columna de su red propagandística, en un furibundo ataque a formaciones políticas, que omito el mencionar sus nombres aquí porque sería hacer el juego al polémico y mediático personaje. Muy preciado por ciertos canales televisivos. 

No obstante, don Eduardo Inda tiene sus momentos de gloria en los medios, porque toma parte de la estrategia nacional de todos contra el populismo, que es tanto como decir que hay que mantener a cualquier precio el imperio de los que ganaron la guerra, gestionaron España con una dictadura como si de un botín de guerra se tratara, y trajeron la transición sin condenar el genocidio.

Conclusión, don Eduardo Inda es un perfecto impostor como periodista, un sagaz farsante como tertuliano y un apasionado, secuaz y fiel lacayo político, agresivo defensor, con o sin carnet, pero de La Casta.

Pedro Taracena Gil, periodista.

Fuente: Cuarto Poder
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