Las primeras etapas de Fernando de los Ríos

Las primeras etapas de Fernando de los Ríos
En este artículo pretendemos estudiar la vida y obra de Fernando de los Ríos hasta el golpe de Estado que trajo la Dictadura de Miguel Primo de Rivera. Fernando de los Ríos unió tres vocaciones: la intelectual y humanista, la del político demócrata y la del socialista. Tuvo la oportunidad de destacarse en las tres a lo largo de su intensa vida de compromiso.

Fernando de los Ríos nació en Ronda en 1879, aunque su verdadero apellido era del Río. Era el primogénito del matrimonio formado por José del Río Pinzón y Fernanda Urruti Rodríguez. Sus dos familias tuvieron destacados miembros entre la burguesía liberal española del siglo XIX. Su padre era sobrino del político Antonio Sánchez del Río, más conocido por el cambio de su apellido, Ríos Rosas. Nuestro protagonista emularía a su pariente con el cambio de su apellido, algo que fue muy común en esta familia.





Fernando de los Ríos perdió muy pronto a su padre, siendo un niño de cuatro años. Su madre tuvo que sacar adelante a tres hijos, residiendo en Ronda, Cádiz y Córdoba. En Cádiz, un jovencísimo Fernando conoció a un personaje sumamente importante en el seno del anarquismo español, Fermín Salvochea, y que seguramente despertó en él la inquietud social. Ya más mayor llegó a conocer a Kropotkin en Londres en 1907, coincidiendo después también en Rusia. Estas influencias anarquistas dejaron huella en Fernando de los Ríos, algo hay en sus obras y quizás hasta en su espíritu, siempre contrario a cualquier totalitarismo, aunque también dejó muy clara la distancia que le separaba de esta ideología. Por su parte, la mayor parte de los anarquistas españoles siempre respetó a Fernando de los Ríos, como podría de manifiesto Andrés Saborit.

Nuestro protagonista estudió el bachillerato en el Real Colegio de Ntra. Sra. De la Asunción en Córdoba. Sus compañeros fueron los hermanos Ortega y Gasset, José y Eduardo, consolidando una amistad perdurable. En 1895 la vida de Fernando cambiaría porque al terminar el bachillerato, su tío y futuro mentor, Francisco Giner, aconsejó a su madre el traslado familiar a Madrid. Francisco Giner, el verdadero apóstol de la renovación educativa española, ejercerá una imborrable influencia en Fernando de los Ríos. Le permitió entrar en contacto con la Institución Libre de Enseñanza y todas las empresas educativas que se pusieron en marcha en torno a la primera. Fernando de los Ríos aprendería de su pariente la importancia de la educación como un instrumento para la emancipación personal y el cambio social en España. Sin lugar a dudas, sería uno de los socialistas más empeñados en la importancia de la educación. Ese es el ideal que le animaría cuando fue nombrado ministro de Instrucción Pública.

Fernando de los Ríos combinó sus estudios en la Facultad de Derecho con las actividades de la Institución Libre de Enseñanza. Obtiene la licenciatura en 1901, y tras una breve estancia laboral en Barcelona, se reintegra plenamente, esta vez como profesor de la Institución Libre de Enseñanza, a la que siempre fue la vocación de su vida: las tareas pedagógicas. Por aquella época, De los Ríos compatibilizaba el magisterio con sus estudios de doctorado, que culminarán con la obtención del título de doctor en 1907. A finales del año siguiente, consigue una de las becas concedidas por la Junta de Ampliación de Estudios y parte para Alemania en 1909 para estudiar las nuevas corrientes pedagógicas en Europa. Pero de este viaje de estudios no traerá solamente una mayor preparación intelectual sino también el primer contacto con el socialismo.

En España comenzó a ser un activo miembro de la Generación del 14. Suscribió el manifiesto fundacional de la Liga de Educación Política Española, colaboró en la revista “España”, en el “El Sol”, y apoyó al Partido Reformista, sin llegar a militar en la formación de Melquíades Álvarez. Pero la actitud nada rompedora de este político con el sistema político español, y que terminaría por arruinar las expectativas creadas con el reformismo hizo que Fernando de los Ríos buscara otra alternativa clara de cambio. Mientras tanto, su carrera docente se acelera. En marzo de 1911 toma posesión de su cátedra de derecho político en la Universidad de Granada. Pero no se estableció en la ciudad andaluza hasta octubre de 1912, ya que el 19 de septiembre del año anterior solicitó su incorporación como alumno al Centro de Estudios Históricos. En ese año de 1912 se casa con Gloria Giner de los Ríos, sobrina de su mentor.

Una vez en Granada su casa se convertiría en lugar de reunión de las más destacadas personalidades de la vida intelectual, artística y política de la ciudad. Allí coincidirán Falla, Zuloaga, García Lorca, Fernández Almagro, Alejandro Otero, García Valdecasas o Mesa Moles. Pero, además de esta intensa vida intelectual, Fernando de los Ríos se acercará a los centros obreros de la ciudad, destacándose por su defensa de los intereses de los trabajadores, algo que le granjearía la inquina eterna de la derecha de la ciudad, esa que tan duramente fue calificada por García Lorca. Es en ese momento cuando Fernando de los Ríos encuentra el lugar político que llevaba años buscando. En 1919 ingresa en el PSOE.

El Partido Socialista había conseguido incorporar a sus filas a una figura de altísima talla intelectual, proveniente del mundo de la burguesía liberal, progresista e intensamente democrática. Su valía le hizo alcanzar puestos de relevancia dentro del Partido muy pronto. Tras las elecciones de junio de 1919, y representando a la Agrupación Socialista de Granada, conseguía su primer acta de diputado. Al año siguiente era elegido como uno de los vicepresidentes del segundo de los tres congresos que el PSOE celebró para debatir la cuestión del ingreso del partido en la III Internacional Comunista.

Y en este momento Fernando de los Ríos adquiere un gran protagonismo en el debate interno del socialismo español. En ese mismo congreso que hemos citado, y como consecuencia de la renuncia de Besteiro y Caballero, De los Ríos ingresará, como vocal, en la Comisión Ejecutiva. Pero quizás la resolución que más transcendencia tuvo para el nuevo político socialista fue su designación, junto con Daniel Anguiano, como delegado del PSOE, para viajar a Rusia y negociar allí el ingreso condicionado del partido en la Internacional Roja. Fruto de este viaje será su libro Mi Viaje a la Rusia Sovietista (1921), donde vislumbraba el carácter totalitario que tomaba la Revolución a la vez que perfilaba las tesis que posteriormente desarrollaría en El Sentido Humanista del Socialismo (1926). A la vuelta de su viaje, y ante las veintiuna condiciones impuestas por Lenin, De los Ríos defenderá en el Congreso extraordinario de abril de 1921 la postura contraria a ingresar en la III Internacional. Esta será finalmente la opinión que triunfe, frente al informe favorable de Anguiano. La tesis defendida por Fernando de los Ríos era consecuencia de su concepción del socialismo como legítimo heredero de la mejor tradición liberal europea. Esta herencia liberal del socialismo se debía intentar conciliar la libertad, seña de identidad del liberalismo, con la igualdad, la seña del socialismo.

En 1923 fue elegido de nuevo diputado pero esta vez por Madrid.

Eduardo Montagut, Doctor en Historia
Twitter: @Montagut5

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