Sopa de ganso: una situación política esperpéntica

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Estamos ante una de esas situaciones políticas caracterizadas porque lo que fue real, el bipartidismo, ya ha dejado de ser necesario y por lo tanto ha dejado de ser real y lo que es racional, el pluripartidismo, ha pasado a ser necesario y, en consecuencia, ya es real. La negación del bipartidismo nos ha posicionado en una situación objetivamente revolucionaria: el fin de régimen. Y sin embargo, hoy por hoy, las masas siguen sin ser revolucionarias. Sobre esta realidad tendrán que perfilarse las diferentes estrategias para desarrollar sus objetivos. Los posibles. Regulando la urgencia de los imposibles.





Hitler proclamó el final de la República de Weimar haciéndose proclamar Presidente del Reich y Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas al compás del III movimiento de la Marcha fúnebre de Beethoven. En la proclamación de su victoria ya anunció su propia derrota. Delirante. Rajoy, una reliquia, un zombi, muerto viviente del tardofranquismo clerical, franquista él y de Fraga, último residuo fantasmal del franquismo sociológico, ha arruinado a la clase media; ha reducido a la condición de esclavos a los proletarios, privándoles del derecho a la existencia, porque los derechos sólo los tiene la aristocracia financiera; ha vaciado las arcas de los jubilados, presentes y futuros; ha expulsado del país a más de un millón de trabajadores parados, como la más eficaz política económica para reducir el paro nacional…

Ha impuesto por decreto la doctrina cristiana, un trágala por imperativo categórico de la Iglesia católica; ha obligado a las mujeres a ser madres y mártires porque lo dice la doctrina cristiana y a los homosexuales a la abstinencia y castración; ha creado diez millones de pobres, tres millones de niños que pasan hambre y otros tantos que no tienen ni luz porque las leyes naturales del liberalismo proclaman, racionalizando la miseria como estado de perfección cristiana y transformando a los políticos en timadores profesionales; ha hecho de España un portaaviones de la VII Flota norteamericana … Y mientras tanto, Rajoy, va, de derrota en derrota, proclamando su fétida victoria y exigiendo gobernar, como el Cid después de muerto, porque aún no ha desolado totalmente la patria española. 

Y al otro lado de esta fantasía místico-imperial está la realidad social y política. Sánchez ha tenido y sigue teniendo la llave. La salida de este laberinto esperpéntico en el que las fuerzas alternativas, atrapadas por el espejismo de conquistar el Poder, anteponen sus objetivos finales a la tarea de construir el puente necesario, a partir del cual se puedan ir tejiendo las estrategias reales. Estas alternativas se están empezando a consumir en sus propios errores antes, incluso, de haber conseguido consolidar una alternativa de gobierno que garantice la derrota del bipartidismo. Atrapados en sus propias contradicciones, Podemos y sus socios federados Compromís, En Comu Podem y En Marea no pueden renunciar a sus propios programas e identidades ideológicas. El resultado es que gobernaría la derecha. Y sin embargo, sí son posibles ciertos movimientos estratégicos. 

En su presentación en el Parlamento la exposición de Iglesias ha sido brillante en el contenido y en la forma. Contundente. Tal vez debiera haber sido más exigente en la defensa de los derechos y libertades individuales, acosados por el catolicismo político. La izquierda debería acostumbrarse a hacer exposiciones de valores ideológicos republicanos frente a los valores antiliberales de la derecha. El P.P., el Opus dei y todas las democracias cristianas europeas.

Iglesias ha expuesto un programa económico, ideológico y social que es una alternativa a la socialdemocracia. En el Estado español y en toda Europa. Es una negación de las políticas imperialistas neoliberales con las que los socialdemócratas están comprometidos porque forman parte del sistema y de su ideología. Esta alternativa no la puede asimilar la socialdemocracia por lo que, si se quiere avanzar desde el poder hacia el progreso y no desde la periferia al poder, sin desplazar las identidades programáticas expuestas sino para impulsarlas, es el momento de poner en marcha las estrategias del poder. O esto queda en nada, igual o acaba en un pacto PP/PSOE/Ciudadanos, que es la única salida ideológica, política y económica que le queda a Sánchez. Porque es con la que se siente a gusto. 

Iglesias debería bajarse de la tribuna y elaborar, junto a sus socios federados, una nueva estrategia, difícil de entender a corto plazo, pero que facilitaría, sin compromiso alguno, la formación de gobierno a Sánchez. Saldríamos de la parálisis actual, impedirían que gobernara Rajoy y podrían vigilar, castigar y reorientar, desde los bancos parlamentarios, las políticas de Sánchez. Porque el dirigente socialista tiene un problema que le obliga a mantenerse en el poder: se está jugando su carrera política. La Nada.

Las estrategias frentepopulistas, incluso con unos compromisos muy generales, tenían como objetivo prioritario frenar la conquista del poder por la derecha, no el de imponer la aplicación ni de sus programas ni de su ideología al resto de asociados, muy flexiblemente asociados. Hasta el punto de que, una vez conseguido el principal objetivo, en nuestro caso consolidar el pluripartidismo, una derrota del bipartidismo imperialista, seguir avanzando en el desarrollo de sus programas, sin identificarse y en contra de las políticas del gobierno, que, sin embargo, ellos mismos mantienen en el poder. O esto o nos pasaremos muchos años conspirando, unos contra otros, mientras Rajoy sigue imponiendo sus políticas antisociales y antiliberales, con toda impunidad. El Estado ingobernable, gobernado por fantasmas que van y vienen sin llegar a nada.

Javier Fisac Seco


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