Esperanza, marquesa del Monipodio madrileño, nos predica sobre la libertad

Granados y Aguirre
Por Javier Fisac Seco

¿Qué es eso? Esperanza. Cuando hablas de libertad lo primero que tienes que empezar matizando y afirmando es que eres capitalista y por lo tanto eres antirrepublicana, anti-socialista, anticomunista y anti-anarquista. Y, en consecuencia, la libertad para ti no es otra cosa que la propiedad privada de los medios de producción. Como buena marquesa. ¿A quién pretendes embaucar? 





Por esas mentiras sabemos qué entiendes por libertad. Porque en tus entrevistas y escritos nunca hablas de revoluciones liberales como referentes ideológicos, inevitables. Ni de las inglesas, ni de la norteamericana, ni de la francesa…ni tan siquiera de las repúblicas españolas. Con cuya defensa de las libertades deberías estar en deuda, si hablas de libertad. Porque estas Repúblicas fueron las únicas formas de gobierno que, en este clerical país, hablaron y proclamaron todas las libertades. Lo que pasa es que hablas de otra cosa. Si nunca hablas de estas revoluciones liberales como referentes ideológicos, ¿cuáles son tus referentes?

Porque las repúblicas españolas, como las francesas y norteamericana identifican la libertad con el ejercicio de derechos y libertades individuales: a la libertad expresión, de conciencia, de pensamiento, de imprenta, de palabra, de distribución…incluso del derecho a perseguir la felicidad. La Constitución de la Iª República decía aún más, para impedir que la derecha clerical pudiera, si llegaba al poder, eliminar las libertades y sustituirlas por los valores cristianos, como era y es su objetivo espiritual, añadía al final de la declaración de derechos que las libertades son: ilegislables, inalienables e imprescriptibles. Eternas y universales. Nadie puede elaborar una ley desde la legalidad, para dejar en suspenso las libertades. Es un acto dictatorial para imponer una dictadura moral. Que tanto os gusta a la derecha clerical. Española, alemana, italiana o francesa.

Pero tú, sin embargo, has venido haciendo, siempre, todo lo contrario: legislar contra el ejercicio de las libertades. Recortarlas. Porque para ti, como para el franquista Fraga, la calle es tuya. Para que nadie pueda molestar a tus perros en sus paseos matinales o vespertinos. Es más, has atacado estructural e ideológicamente la propiedad pública, el bien público, el bienestar de los madrileños. Porque en nombre de tu sentido privado y particular de la libertad, te has dedicado a desmantelar la propiedad pública para enriquecer a la propiedad privada. Entre sus beneficiarios está la multinacional clerical, conocida como Iglesia católica, que se enriquece con la privatización de la riqueza pública. Hospitales, centros educativos… De lo que es de todos los madrileños.

Ni una sola vez identificas tu libertad con los derechos individuales. Los ignoras completamente. Porque eres marquesa? Lógico y natural. Entonces, ¿qué entiendes por libertad? La verdad es que no lo niegas porque sólo hablas de la libertad para ampliar, extender, acumular y proteger la propiedad privada. En esta teoría aplicas al pie de la letra las teorías de “Das Kapital” de Carlos Marx, que murió pero no es un fantasma. Está vivito y coleando porque todas sus teorías sobre el Capital se están cumpliendo al pie de la letra. Ciento cincuenta años después, ¡Jesús, qué cosas! Esperanza, ¿no serás marxista a tu pensar?, malgré leur, como dicen en Francia, creo que los franceses. O así. Bueno, si lo interpretamos hegelianamente podría demostrarse que como negación del marxismo eres marxista. Cosas de la dialéctica. ¡Jesús, otra vez!

Y tú lo estás demostrando. Tú misma sigues al dictado leyes marxistas sobre la concentración del capital, la pauperización generaly la crisis social. Que no tiene nada que ver con la falta de ideas del PP sino con las políticas privatizadoras y antipopulares, llamadas, neoliberalismo y neoimperialismo o globalización. Ese es tu sentido de la libertad. El mismo que tiene la Iglesia que, como tú, defiende el neoliberalismo y la globalización. 

Porque ¿te habrás leído la encíclica de Juan Pablo II, “Centessimus annus”? donde este papa defiende esas teorías tuyas neoimperialistas y privatizadoras. A fin de cuenta, eres católica. Por eso no puedes entender que la libertad son derechos y no propiedad privada y privilegios. Acumular, en las arcas privadas, la propiedad pública. Eso es para ti la libertad. Y proclamas, orgullosa, tus éxitos. 

Esta política, y no las ideas abstractas, es la causa de que os voten menos millones de personas. Esos millones que, antes, eran clases medias y que ahora, en cumplimiento de las leyes del Capital, de Marx, se han proletarizado. Si no hubiera sido así los propietarios, especuladores y financieros explotadores, unos pocos, a los que mimas, no podrían ser, gracias a la crisis o la pauperización de millones, más ricos. Coño con Marx y que había muerto.

Lo que sería menos criticable, si no fuera porque lo privado se engorda devorando la propiedad pública. Cuya privatización, Esperanza, es, simplemente, un robo. Un robo a todos los madrileños y un mal ejemplo para el resto de los ciudadanos españoles. Esperanza, si 90 ciudadanos tienen 10 € y 10 ciudadanos tienen 90 €. ¿De dónde ha salido la riqueza que han creado tantos y que acumulan tan pocos? De la caridad cristiana, supongo. O, caso, de tu falta de luces? 

Bajo tu presidencia y la de fray Gallardón, en proceso de beatificación, gracias a tu concepto de la libertad, que se auto-identifica con la codicia capitalista, la Comunidad de Madrid se ha transformado en un pestilente patio de Monipodio. 

¿No te huele la Gürtel"? ¿No te huele la financiación irregular en el PP? ¿ No te huelen Luis Bárcenas, Ignacio González, Beltrán Gutiérrez Moliner, Benjamín Martín Vasco, Francisco Correa… pero mujer ¿cómo has podido meter tanta gente en tu cama y ni olerlos, ni catarlos, ni enterarte? ¿No será pecado? ¿Has pedido el olfato, has perdido el tacto, has perdido la vista, has perdido el oído…? ¿Conservas algún sentido?

Esperancita, marquesa de Monipodio! Sabes que mentir es pecado. Pero no te importa porque el cardenal Rouco, el azote, la ira insaciable, la soberbia de dios, que permanece soltero, te absolverá. Y te ascenderá a su cielo. El ático de 400 metros que tiene en el centro de Madrid. La corrupción, de la que te sientes ajena, está devorando a todo el PP madrileño, a parte de la clase media y la propiedad pública de los madrileños. Eso es sí un robo, racionalizado como liberalismo económico. Tu único sentido práctico de la libertad.

Javier Fisac Seco



Esperanza, marquesa del Monipodio madrileño, nos predica sobre la libertad
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  • Date : 29.4.16
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