La II República merece un homenaje en Salamanca

La II República merece un homenaje en Salamanca
“…hoy comienza una nueva era y terminó una dinastía que nos ha empobrecido, envilecido y entontecido. Hace cuarenta años vivo en Salamanca, de Salamanca son los hijos de mis carnes e hijos de mi espíritu os considero a todos. Permitidme la arrogancia de que sea yo quien proclame la República desde esta plaza…”


Miguel de Unamuno proclama la II República en el balcón del Ayuntamiento 
14 de abril de 1931



Ramón García, Coordinador de Alternativa Republicana
Virginia Carrera, Concejala de Ganemos Salamanca

El 14 de abril y la fachada del Ayuntamiento de nuestra Plaza Mayor no se iluminnó con los colores de la bandera española de la II República, tal y como propusimos desde el Grupo Municipal Ganemos Salamanca, en la Junta de Portavoces del pasado día 4 de abril. La oposición del alcalde contó con la complicidad de los grupos municipales del PSOE y Ciudadanos. Posteriormente se produjo una desmesurada y manipuladora reacción patriotera de nuestro alcalde, acusando a la propuesta de desprecio a la bandera y a la Constitución vigentes, cuando realmente Ganemos lo que pretendíamos era realizar un homenaje a los valores democráticos y a las conquistas sociales que supuso la II República proclamada hace 85 años.

El 14 de abril de 1931 comenzaba un apasionante e ilusionante periodo de la historia de España y de nuestra ciudad. Para gran parte de la ciudadanía salmantina, la República significaba una oportunidad de mejora en lo material, en lo político y en lo cultural. También es cierto que la labor obstruccionista de determinados sectores políticos y sociales contribuyó en gran medida al fracaso del nuevo régimen. No obstante, la República supuso un notable avance en muchos aspectos sociales, educativos y culturales, incluso en una provincia tan atrasada como la Salamanca de los años treinta.

La Constitución de la Segunda República logró un avance notable en el reconocimiento y defensa de los derechos humanos (casi un tercio de su articulado a recoger y proteger los derechos y libertades individuales y sociales). Amplía el derecho de sufragio activo y pasivo a los ciudadanos de ambos sexos mayores de 23 años y recordemos que, fue la primera vez en la Historia de España que las mujeres pudieron votar. Solo por esto, que supuso reconocer como ciudadanía ni más ni menos que al 100% de la población, la segunda república merece un homenaje. El primer sistema político español que consideró que había que reconocer y garantizar la igualdad de oportunidades, trato y protección, fue la Segunda República, que en la Constitución de 1931 reconoció un amplio abanico de derechos sociales. En el artículo 43, dentro del capítulo de “Familia, economía y cultura”, se establecía que el Estado “prestará asistencia a los enfermos y ancianos, y protección a la maternidad y a la infancia, haciendo suya la “Declaración de Ginebra” o tabla de los derechos del niño.

En materia laboral, el 12 de junio de 1931 se aprobó la Ley de Accidentes de Trabajo y hay que recordar, que el paro fue una creciente preocupación para los gobiernos de la República, debido a la aguda crisis económica internacional de 1929, por lo que se aprobó la Ley contra el Paro de 7 de julio de 1934.

Pero no solo se le atribuyen derechos sociales y laborales a esta etapa de nuestra historia, también supuso un avance en los principios de la Democracia. El poder de hacer las leyes residía en el pueblo español, a través de un órgano unicameral que recibió la denominación de Cortes o Congreso de los Diputados y, sobre todo, estableció que la Jefatura del Estado sería en adelante elegido por un colegio compuesto por Diputados/as y compromisarios/as, los que a su vez eran nombrados en elecciones generales.

No podemos olvidar la labor de la República en el ámbito educativo, que fue incuestionable, dignificando la figura del docente a todos los niveles. El programa educativo de la República fue desarrollado en una ponencia presentada por el Consejo de Instrucción Pública presidido por Miguel de Unamuno. Una de las primera tareas de los gobiernos republicanos fue la de hacer efectiva la obligatoriedad de la enseñanza, para lo que era necesario un plan de construcciones escolares. En este sentido, hay que recordar la labor del salmantino nacido en Alba de Tormes, Luis Bello, que recogió la pésima situación de la educación en los años anteriores a la II República en su libro “Viaje por las escuelas de España”. Tampoco debemos olvidar a Filiberto Villalobos, que fue ministro de Instrucción y Bellas Artes durante dos periodos del régimen republicano. No solo recibió impulso la educación reglada sino que también se favoreció la llegada de la educación a amplias capas de población mediante las Misiones Pedagógicas y las Universidades Populares.

No queremos extendernos más. Lamentablemente, cinco años después un general dio un golpe de estado que originó una terrible guerra civil y una siniestra dictadura. Ese personaje recibe el homenaje permanente de un medallón en la Plaza Mayor, con el que algunos de nuestros gobernantes parecen sentirse más cómodos que con unos colores que expresan valores de democracia y libertad.

En estas líneas hemos querido transmitirles lo que supone para Ganemos homenajear una etapa de nuestra historia. El pasado es el que nos enseña a no cometer los errores en el presente y para las personas que estamos en la política del día a día, la política de la calle, la política más cercana que es la local, nos parece que el inicio para cambiar esta ciudad debe empezar defendiendo valores como la igualdad, la libertad y la transparencia, que no olvidemos que son valores Republicanos.


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