Se cumplen 30 años de la tragedia de Chernóbil

Se cumplen 30 años de la tragedia de Chernóbil
El 26 de abril de 1986 marcó un antes y un después en la historia de la humanidad. Un día que cambió la vida de decenas de miles de personas, el paisaje de un territorio para los próximos miles de años, y modificó la forma en que se ve la energía atómica en el mundo. Fue el día que el nombre de Chernóbil se convirtió en sinónimo del desastre nuclear más grave en la historia.





La tragedia de Chernóbil, enterrada en un enorme sarcófago de cemento, dejó para las generaciones venideras recuerdos dolorosos, pero también lecciones valiosas sobre lo que se debe y no se debe hacer con un reactor nuclear averiado

Una ciudad soviética de referencia

El 4 de febrero de 1970, con motivo de la construcción de la central nuclear V.I. Lenin y a unos dos kilómetros de la misma, fue fundada en la República Soviética Socialista Ucraniana la ciudad de Prípiat.

El desarrollo de la ciudad progresaba rápidamente. Se construían ajardinados barrios, escuelas y guarderías, tiendas y cafeterías, centros de ocio, cines, hospitales y clínicas: todo esto según los planos arquitectónicos más modernos de aquella época.

La ciudad era joven, como también lo era su población, cuya edad media se situaba entre 20 y 29 años. Más de 1.000 bebés nacían en Prípiat cada año. A principios de los 80, la urbe contaba ya con alrededor de 50.000 habitantes.

"Dado que la mayor parte de la población era joven, había una gran cantidad de niños. Pese a ser una ciudad tan pequeña había cinco grandes colegios", contó a RIA Novosti el exresidente de Prípiat Serguéi Nejáev

Trabajar en la mayor planta de energía nuclear en la Unión Soviética era prestigioso; vivir en la ciudad de Prípiat, con su infraestructura bien desarrollada, también se consideraba una suerte.

Pronto, la 'ciudad del futuro', como la llamaban en la URSS, se convirtió en una ejemplar ilustración sobre lo bien que vivía el pueblo soviético para ser mostrada a las delegaciones extranjeras.

Prípiat se componía de varios microdistritos, con un radial pasando por el centro de la ciudad. Era una urbe con un centro bien definido, donde había edificios administrativos, centros de cultura y ocio, supermercados y tiendas, así como un complejo hotelero. En una zona más cercana a la central los empleados de la misma podían salir a descansar y hacer pícnic con sus familias.

A finales de 1988 estaba planeada la apertura de dos importantes centros comerciales, el palacio de Pioneros, un nuevo cine, el palacio de las Artes, un hotel y dos complejos deportivos. Se esperaba que la ciudad atómica alcanzara al menos 80.000 habitantes y se convirtiera en una de las más bonitas de toda Ucrania. El 'monstruo' de Chernóbil tenía otros planes.

El desastre: cuándo, cómo y por qué. La planta

La central nuclear de Chernóbil contaba con cuatro reactores nucleares. La construcción del primero comenzó en 1970, y entró en funcionamiento en septiembre de 1979. La construcción de la unidad 4, donde se produjo el desastre, comenzó en abril de 1979, y se puso en funcionamiento en diciembre de 1983. Para el momento del desastre, ya habían comenzado las obras de construcción en las unidades 5 y 6.

La planta de Chernóbil utilizaba la última tecnología nuclear que la Unión Soviética tenía a su disposición. El RBMK-1000 (reactor de gran potencia del tipo canal), culminación del programa de la URSS para fabricar reactores refrigerados por agua, fue capaz de generar grandes cantidades de electricidad a bajo costo. La principal característica de este reactor era la combinación de un moderador de grafito y de agua ligera como refrigerante, lo que permitía usar el uranio no enriquecido como combustible nuclear.

En el momento del desastre, los RBMK-1000 ya estaban instalados en las unidades 2, 3 y 4, y también estaba previsto instalarlos en las unidades 5 y 6, que estaban en construcción

Una prueba fatídica: ¿qué salió mal?

Para el día 25 de abril de 1986 estaba prevista una prueba en la central nuclear que simulaba un corte de suministro eléctrico con el fin de averiguar si las turbinas podían generar suficiente electricidad para las bombas de refrigeración en caso de un fallo hasta que se pusieran en marcha los generadores diésel.

El 'test' debía realizarse en el turno de los técnicos superiores de Chernóbil, instruidos y familiarizados de antemano con los procedimientos. No obstante, despues de que otra planta regional de energía quedara fuera de servicio, el controlador de la red eléctrica en Kiev solicitó detener la prueba para poder satisfacer la demanda pico de la tarde, y el director de Chernóbil, Víktor Briujánov, la retrasó hasta las primeras horas del 26 de abril de 1986. 

En la actualidad, no hay una única versión de las causas del accidente con la que estuviera de acuerdo toda la comunidad de expertos en el ámbito de la física y la ingeniería del reactor. Además, las circunstancias de la investigación eran tales que a menudo los expertos de las organizaciones que estaban directa o indirectamente vinculadas con el desastre eran los mismos que investigaban sus causas y consecuencias. 

En términos generales, hay dos 'bandos' de profesionales que tienen puntos de vista opuestos sobre las causas del accidente. Los primeros son los diseñadores de la central, que argumentan que la principal causa del desastre fue el trabajo poco profesional del personal de la unidad de la planta. Los segundos son los exoperadores, que apuntan a los defectos significativos en el diseño de los reactores RBMK y responsabilizan a los diseñadores de lo sucedido.

A pesar de las constrantes discusiones en torno a las verdaderas causas del accidente existe una lista oficial de factores que provocaron la explosión del reactor, aprobada por la Comisión especial creada el 27 de febrero de 1990 para investigar lo sucedido.

Errores de diseño

Por un lado, la Comisión determinó, al analizar 13 versiones de las causas del accidente, que como consecuencia de errores de los diseñadores, el reactor era un sistema dinámicamente inestable.

Al mismo tiempo, los expertos destacan las causas más profundas del accidente, relacionadas con el bajo nivel de cultura de la seguridad nuclear en la antigua Unión Soviética, que se manifestó en varios factores: la falta de una legislación nuclear desarrollada; el incumplimiento del principio de la plena responsabilidad por la seguridad de la instalación nuclear; la atención insuficiente al factor humano y su potencial impacto en la seguridad de las centrales nucleares y la atención insuficiente a la experiencia de otros Estados y a la metodología para el análisis de la seguridad de las centrales nucleares en la URSS.

Como consecuencia, para el servicio habían sido admitidas unidades de energía con una escasez significativa de seguridad, lo que, junto con las acciones inapropiadas del personal provocó la tragedia. Pero, ¿a qué se refieren los especialistas al hablar de acciones "inapropiadas" del personal de Chernóbil?

Errores del personal

Según demostró el análisis realizado por la Comisión, en el proceso de preparación de la prueba y durante la misma el personal operativo, deseando cumplir la tarea planificada a cualquier precio, violó algunas importantes reglas, instrucciones y normas de gestión de la unidad de potencia.

De esta forma, los operadores habían apagado importantes mecanismos de control de seguridad, que habrían impedido que el reactor llegara a condiciones inestables.

Según recoge el portal chornobyl.ru, estos y otros errores humanos, que, por otro lado, no habían tenido en cuenta los desarrolladores de la planta, llevaron a la inestabilidad del sistema y la explosión.

Después del desastre. Primeras víctimas

Las explosiones en sí mataron a dos personas: el principal operador de la bomba de circulación en la planta, Valeri Jodemchuk, cuyo cuerpo fue vaporizado; y el ajustador automático de sistemas Vladímir Shashénok, que fue hallado inconsciente y murió la mañana siguiente a causa de las numerosas heridas sufridas.

Fueron las primeras de una larga lista de víctimas que estaban por venir. La caja de Pandora había sido abierta.

El veneno invisible se derrama

Enormes columnas de material radiactivo escaparon por el agujero en el techo del edificio del reactor. Mientras la mayor parte del material más pesado se quedó cerca de la planta de energía, los componentes más ligeros fueron arrastrados por los vientos del noroeste.

El primer grupo de 14 bomberos llegó al lugar del accidente a las 01:28, mientras que unos 100 más fueron llamados desde Prípiat. Luchaban contra el fuego sin medios de protección especiales y ni siquiera sabían de la amenaza de radiación: solo unas horas más tarde comenzó a difundirse la información de que este fuego era diferente al habitual. Para la mañana siguiente, los bomberos empezaron a perder la conciencia: fue el primer efecto de la radiación. 136 empleados y trabajadores de rescate que estuvieron aquella noche en la planta recibieron una dosis enorme de radiación.

De los primeros trabajadores de emergencia en llegar al lugar del accidente, 134 personas fueron diagnosticadas con síndrome de radiación aguda. 28 de ellos murieron en los primeros tres meses tras el desastre.

Debido a que el viento cambió de dirección y a las lluvias, la zona contaminada alcanzó los 150.000 kilómetros cuadrados, en los que resultaron afectadas alrededor de tres millones de personas. La radiación causó múltiples enfermedades en el territorio de Ucrania, Bielorrusia y Rusia, de manera que en 2005 la Organización Mundial de la Salud elevó él saldo de pérdidas humanas por la avería a unas 4.000 personas. 

Por si fuera poco, el 'veneno' nuclear llegó a expandirse por una gran parte de Europa, y afectó a varios países. 

Liquidadores

Los primeros en trabajar en la eliminación de las consecuencias de la explosión fueron empleados de la estación, bomberos y policías. Como ya hemos dicho, la mayoría de ellos estaban condenados.

En los primeros meses posteriores al desastre, entre 600.000 y 900.000 personas que recibieron el nombre de 'liquidadores', llegaron a la zona desde todos los rincones de la Unión Soviética. Químicos y físicos, militares e ingenieros, geólogos y constructores, operadores de grúas y soldadores intentaban minimizar, en la medida de lo posible, las consecuencias de este terrible desastre; no permitir que crecieran a una escala global. 

Muchos de ellos recibieron altas dosis de radiación, con un promedio de alrededor de 100 mSv. Según la Asociación Nuclear Mundial, unos 20.000 recibieron alrededor de 250 mSv y algunos hasta 500 mSv. En muchas ocasiones, esto desembocó después en enfermedades crónicas y problemas de salud para el resto de sus vidas.

Vadím Leónov fue enviado a Chernóbil en los primeros días tras la catástrofe. Recuerda que al principio ni siquiera la población local se daba cuenta de lo sucedido y hacía su vida de forma normal. 

Este miembro del grupo de extinción también confiesa que la mayoría de los operativos eran soldados, de los cuales, muchos no tenían educación alguna y no comprendían el verdadero peligro. Además, casi no había medios de protección fiables aunque, según el liquidador, los comandantes hacían todo lo posible por proteger a sus subordinados.

"Tengo que decir que los comandantes no permitían la estancia excesiva en la zona de riesgo. Sin embargo, conozco casos singulares de sobreexposición. Lo más sorprendente es que entonces ninguno de los operativos tenía miedo porque el enemigo era invisible. De modo que no todos entendían la verdadera escala de la amenaza y no tenían bastante cuidado. Luego, durante más o menos un año, se hizo evidente todo el daño a la salud, se agravaron las enfermedades existentes y muchos no pudieron tener hijos. Pero espero que los que hemos sobrevivido hasta hoy en día muramos de viejos y no a causa de la radiación", relató Vadím Leónov a RT.

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  • Date : 26.4.16
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