Sin compromiso claro no habrá República. En defensa de una Alianza Republicana.

Pedro Alberto García Bilbao
Abril de 2016 y el recuerdo emocionado de un día de esperanza sigue latiendo en el corazón de muchos españoles. Algo debió pasar ese día para que tanto tiempo después y con tanta agua bajo los puentes, la fecha siga viva, ahí dentro, bien cobijada junto al corazón pese a todas las calumnias y todas las mentiras con las que se ha intentado borrar de la historia a la República Española. 





Qué tendrá tu nombre República que tanto te temen los enemigos de la libertad? No han faltado hoy las plumas de alquiler que han encontrado eco y tribuna para persistir en el ataque y la descalificación. Inútil empeño. Sabemos de sobra que los enemigos de la Segunda, lo son también de la Tercera y son los primeros en tapar las vergüenzas del actual régimen.

La República Española está proscrita de la vida pública y oficial en España pues es el recordatorio claro de que el actual régimen se basa en la impunidad de la dictadura franquista y de que quienes como clase se beneficiaron del golpe de estado, de la dictadura y de la transición siguen a día de hoy poniéndole marco y condiciones a la democracia. La ratio de fuerzas actual está ligada de forma directa a la persistencia de la impunidad; pretender cambiar la ratio de fuerzas para aplicar políticas públicas de interés general, que garanticen derechos sociales y políticos a la población, es un empeño estéril si no incluimos la cuestión republicana. Es preciso decir no y hasta aquí hemos llegado. La República como objetivo no es otra cosa que situar como horizonte la plena recuperación de nuestras libertades, soberanía y plenos derechos sociales y políticos; hay un nombre para eso, es República. República sin impunidad del franquismo. No debemos olvidar que la Constitución de 1978 no derogó la de 1931, sino las Leyes Fundamentales del Movimiento, en realidad, la constitución de 1931 no ha sido derogada legalmente nunca. Es hora ya de llamar a las cosas por su nombre. No es cuestión de un referéndum nuevo sobre el tema, sino más bien de no dar por válidos los referendos franquistas de 1947 y 1966 que trajeron la actual Monarquía. ¿Los debemos aceptar como válidos o vamos decir en alto y públicamente que los consideramos nulos y que la monarquía actual es ilegítima, irregular y antidemocrática, que su origen bastardo invalida la constitución de 1978 y que lo democrático es recuperar la legalidad republicana? ¿Vamos a seguir callando o alzaremos nuestra voz en este sentido?

Nos encontramos en un momento complejo, con el parlamento incapaz de formar gobierno pues las fuerzas mayoritarias partidarias de la Gran Coalición no se ponen de acuerdo en quien debe ceder el primer puesto; un programa atroz de recortes y reformas neoliberales nos aguarda gane quien gane, mientras que las fuerzas emergentes desprecian profundamente a la República, a los valores de la izquierda y habitan en el cinismo y el frío cálculo. Quienes todavía dicen resistir y defender la República y la izquierda ¿han hecho alguna propuesta de unidad electoral republicana para el caso de elecciones anticipadas? En realidad no, siguen aceptando jugar al juego que se nos impone y se ha renunciado a lo que mejor resume un objetivo claro de ruptura, la República. Esto debe cambiar.

Hoy 14 de abril de 2016 es momento de llamar a la formación de una gran Alianza Republicana que sume a todos los que desean un cambio profundo y serio que permita recuperar la legalidad republicana robada y construir un estado democrático comprometido desde su propia estructura con los derechos y libertades de todos. La República es políticamente necesaria, objetivamente posible y moralmente obligatoria. No hay tiempo ya para excusas. Las direcciones de partidos que constituyan un freno a la lucha republicana deben ser apartadas a un lado. Necesitamos confluir en una estructura que nos permita coordinarnos política y electoralmente con un programa social y económico que haga frente a la situación de emergencia que vivimos y a los peligros que acechan, con unos objetivos republicanos claros y con la suficiente firmeza y generosidad como para permitirnos avanzar juntos. Pretender que la lucha por la República no afecta a la linea electoral y de alianzas de los partidos es un absurdo cuando no un engaño, llamamos a supeditar esas líneas de acción a un plan estratégico para derribar este estado y construir la República; es objetivo posible, serio y democrático, pero que necesita compromiso, claridad y firmeza. 

La República necesita republicanos, conseguirla exige supeditar el interés particular al colectivo, exige inteligencia y voluntad, no transigir con engaños y dilaciones. Debemos formar comités de enlace con la Alianza Republicana a nivel local y nacional y articularnos políticamente. ¿Qué tienen que aportar los que dicen tener respuestas y hasta representarnos? Deseando estamos escuchar en alto sus propuestas. No es este un día de nostalgias, sino de compromisos de presente y futuro. Quienes no estén dispuestos no nos representan.

¿Estáis dispuestos a sumaros a la Alianza Republicana? En Al Servicio de la República desde luego que sí. No podemos esperar a que direcciones y partidos que han frenado estos procesos o no han creído en ellos sigan obstaculizando esta lucha. ¡Actuemos ya!.

Pedimos expresamente a los cargos públicos en ayuntamientos y parlamentos que se sumen a la alianza. Necesitamos elaborar un plan de acción estratégico y comprometernos con él. Que nadie caiga en el desanimo. Somos muchos y estamos por todas partes, retiremos los obstáculos y avancemos.

¡Viva la República! Viva la Alianza Republicana!

Contacta con nosotros: manifiestorepublicano@gmail.com

Pedro Alberto García Bilbao
Colectivo Al Servicio de la República (ASR)
Sin compromiso claro no habrá República. En defensa de una Alianza Republicana.
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