Europa, Siglo XXI: ¿El Cuarto Reich?

Paramilitar ucraniano con el símbolo de las SS nazis en la espalda
Paramilitar ucraniano con el símbolo de las SS nazis en la espalda
Hace dos años, el 2 de mayo de 2014 hubo una masacre inhumana en Odessa. Docenas de residentes que no querían ver como su Gobierno a la “Junta” que llegó al poder en Kiev como resultado de un alzamiento armado el 22 de febrero de 2014 fueron brutalmente asesinados.





Muchos de ellos fueron quemados vivos en la Casa de los Sindicatos. Aquellos que saltaron de las ventanas de los pisos superiores o murieron por la caída o fueron rematados con bates de hierro. Fueron asesinados por la gente que se llamaba “autodefensas”, que venía del Euromaidan de Kiev bajo el mando del vocero de la Verkhovna Rada (Parlamento Ucraniano – Nota del Traductor), Andrey Parubiy (antiguo miembro del Partido nazi conocido como “Svoboda” o “Social-Nacionalistas”). También, los asesinos eran ultras del fútbol patrocinados por el oligarca Kolomoyskiy y vinieron de Kharkov y Dnepropetrovsk. Tras eso muchos supervivientes fueron arrestados y tras cerca de dos años de los sucesos siguen condenados en prisión por “organizar actos de subversión y separatismo”. Se ha tratado de mostrar a las víctimas como criminales.

Incluso dos años después, los militantes del grupo ultra paramilitar Pravy Sektor amenazaron a los residentes de Odessa con grandes problemas si se atrevían a simpatizar con las víctimas durante la noche del aniversario de la tragedia. Literalmente, uno de los líderes de estas bandas, Sergey Sternenko dijo: “les vamos a llevar al bosque y les vamos a reventar los dientes… y quién sabe: pararemos ahí o no”

Pero a pesar de las amenazas y las numerosas provocaciones del régimen de Kiev (como minar en el campo de Kulikovo, donde nació el campamento antimaidan), de la presencia de grandes concentraciones de paramilitares y vehículos blindados; miles de habitantes de Odessa fueron el 2 de mayo a la plaza de la Casa de los Sindicatos a conmemorar el recuerdo de las víctimas y a pedir castigo para los responsables. 

Aún no se ha llevado a cabo ninguna investigación judicial independiente u objetiva y no se espera que la hagan desde Kiev. Pues, ¿cómo podemos esperar una investigación objetiva si uno de los organizadores se convirtió en portavoz parlamentario, otro es uno de los ciudadanos más ricos del país y otros varios se convirtieron en diputados? Es más, los adheridos a la causa del golpe de Estado postearon fotografía de los cuerpos quemados en las redes sociales acompañadas de eslóganes llenos de felicidad y humillantes para las víctimas. Algunos aún consideran el crimen como un acto “heroico” y otros más radicales reclaman convertir este día de la infamia en fiesta nacional. 

¿Se pueden imaginar a los parisinos celebrando anualmente el Día de San Bartolomé (matanza de cristianos protestantes hugonotes al calor de las Guerras de Religión por parte de católicos – Nota del Traductor)? ¿O al pueblo alemán celebrando la Noche de los Cuchillos Largos (purga dentro del NSDAP para eliminar al sector obrerista y crítico con Hitler muy relacionado con las SA – Nota del Traductor)? ¿O a alguien en sus cabales celebrando los pogrom (matanzas contra judíos en el Este de Europa durante el Imperio Ruso – Nota del Traductor)? Pero el régimen inhumano de Kiev y sus seguidores lo hacen, organizando fiestas con base en la sangre y la miseria de otros seres humanos.

Alena Ageeva, coordinadora del equipo de acción social creativa “South East Star”

Traducido por Jesús Adrián Martínez
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