Los principios éticos de Felipe González

Los principios éticos de Felipe González
Esto de ser presidente de gobierno es un chollo de por vida. Mientras ejercen la presidencia viven en un palacio y dicen que ganan poco, aunque también es cierto que todo lo que ganan lo ahorran, su régimen económico es de gratis total y además su partido les sigue llenado los bolsillos. No obstante, lo bueno, lo jugoso, viene después de abandonar el cargo. Es entonces cuando el dinero llega por todos los lados. Consejos de administración, conferencias, fundaciones, libros, negocios familiares, amistades peligrosas y un largo etcétera hacen que en poco tiempo estén literalmente forrados.




Gonzalez y Aznar han sabido rentabilizar como nadie su estancia en Moncloa. Entraron en ella igual que Juan Carlos I en la Zarzuela, sin un duro, y ahora los tres son millonarios en euros, en dolares y no digamos ya en yenes japoneses.

La ancestral costumbre española de "vengo de parte de..." es una llave que abre todas las puertas, sobre todo si el dueño de la llave y el portero se llevan parte del negocio. Hasta ahora lo más popularmente conocido han sido las denominadas "puertas giratorias", en este caso la frase utilizada es la de "vengo a por lo mío,...", y efectivamente se lo dan, le dan lo suyo y lo de un amigo, quien siembra recoge y en la política española las cosechas no se malogran por mucho granizo que caiga. Lo malo de hacer uso de las puertas giratorias es que todo el mundo se entera y además, lógicamente, no está bien visto.

Ahora, así de repente, nos hemos enterado de que además de las puertas giratorias existen otras formas de utilizar el cargo de ex-presidente sin que nadie se entere, a no ser que algún periodista investigue, o asome lo que hay detrás del velo de las sociedades offshore. Una cartita al dictador de turno facilita muchos las cosas a los amigos, más aún si estos están dispuestos a ser generosos con el destinatario de la misiva y, como no, con quién la firma, poco importa que el destinatario esté en busca y captura por crímenes contra la Humanidad.

Que Aznar rentabilice, de la manera que más le venga en gana, sus años al frente del Gobierno, a nadie le sorprende. Su entorno está abonado para que lo consiga, desde siempre ha sido así, es lo natural, es el ejercicio de su particular oligarquía una vez inscrito cum laude en el exclusivo club de esa clase privilegiada por la que tanto luchó y lucha.

Sin embargo el caso de Gonzalez si que ha sorprendido y sigue sorprendiendo a muchos, sobre todo a aquellos que le vivieron cuando su chaqueta de pana cumplía las veces de digno uniforme proletario, aunque los bolsillos de su chaqueta estuviesen repletos de marcos alemanes y su agenda llena de los contactos y las relaciones internacionales que el SPD de Willy Brandt le proporcionó para que la transición española fuese, además de pacífica, rentable para Alemania y para los Estados Unidos, estos últimos ya llevaban maniobrando desde los años sesenta para evitar que tras la muerte de Franco el comunismo adquiriera relevancia en España, en los setenta apostaron por González a cambio de la "renovación" ideológica del PSOE.

Una ayuda alemana sin la cual el PSOE jamás hubiese conseguido el espectacular renacimiento que obtuvo tras la muerte de Franco. Gracias a la socialdemocracia de Brandt consiguió las sedes de sus 27 comités provinciales, pudo pagar salarios, alquileres, material y publicidad, se formaron cuadros, se financiaron estudios, planes, presupuestos y fundaciones. Previamente tuvo que renunciar a los postulados marxistas del PSOE, tuvo que "rebajar" el socialismo, adecuarlo al PSD y a los intereses norteamericanos, dar protagonismo al ala "moderada" del partido frente a los puristas y apoyar sin fisuras la continuidad de la monarquía.

Luego, cuando el PSD ya no pudo más, fue la banca española la que cogió el relevo y ahí fue cuando González hipotecó la esencia proletaria del partido a cambio de una financiación engañosa. El resultado fue el ascenso del PSOE al poder en una España que llevaba 43 años aguardando el fin total del franquismo y el restablecimiento de la República. Una espera que solo terminaría si la izquierda ponía los medios una vez logrado el poder. Nos equivocábamos, no así los banqueros que "ayudaron" a Gonzalez, todos disfrutaron de decenas de años obteniendo unos beneficios de dimensiones nunca vistas en este país y carta blanca para reestructurar el sistema financiero español, cajas de ahorro incluidas, un sistema de concentración bancaria que a la postre resulto fallido para todos menos para el Bilbao y el Santander. Ver "Felipe González y la banca" . 

Con más luces que sombras, aunque las sombras fueron verdaderamente tenebrosas, Gonzalez dejó el poder, y lo hizo sin haber siquiera planteado el asunto republicano, a pesar de haber dispuesto de dos mayorías absolutas consecutivas en el Congreso. Al finalizar su ultimo mandato presidencial Juan Carlos I le ofreció un título nobiliario, título que González rechazó, según el propio Gonzalez por coherencia personal y política, basada en su condición de líder de un partido socialista y obrero. Una coherencia que de haber existido ningún rey español habría tenido la oportunidad de hacer duque a González. Una muy dudosa coherencia la de entonces y en cualquier caso escasa, tanto personal como política, que González ha hecho desaparecer a lo largo de los años posteriores al real ofrecimiento.

Luego vino para González la hora de recoger lo sembrado. La enumeración de los cargos que ostentó gracias a su etapa como presidente del gobierno llenarían una página, su penúltima adquisición conocida ha sido la ciudadanía colombiana que Juan Manuel Santos le regaló en 2014.

Muchos y variados han sido los motivos que Gonzalez ha dado al socialismo español para que se perdiera la confianza en él, en sus ideales socialistas. También ha conseguido Felipe no ser hoy respetado más que en determinados espacios, curiosamente unos espacios que nada tienen que ver con el verdadero socialismo, ni tan siquiera con la continuamente prostituida social-democracia.

Ahora que a González ya no le quedan disponibles más puertas giratorias, pasa a actuar en la sombra o si prefieren en la penumbra. Viaja a Venezuela para defender por activa y por pasiva a los opositores al chavismo, y lo hace siendo un distinguido ciudadano colombiano, olvidando el conflicto diplomático y fronterizo que Venezuela mantiene con Colombia.

A falta de puertas giratorias ahora lo que parece que se vuelve a llevar son las cartas de recomendación, cartas con un remitente bien claro a quien agradecer gestión y logros, recepción de agradecimiento que ha de proceder tanto del recomendado como del benefactor.

Omar Al Bashir, el amigo de González

Acabamos de conocer su apoyo incondicional al empresario hispano-iraní Farshad Massoud Zandi, un "genio" de los negocios con al menos medio centenar de empresas ubicadas en paraísos fiscales. Un apoyo que González ha materializado en varias cartas dirigidas a los dirigentes políticos de Sudán para que su amigo Zandi pudiera adjudicarse un gran yacimiento petrolífero. Unas cartas que también han tenido como destinatario al presidente sudanés, Omar Al Bashir, acusado de crímenes contra la Humanidad por la Corte Penal Internacional seis meses antes de que González firmara tal carta. Poco o nada destaca aquí esa coherencia personal e ideológica de la que Gonzalez presumía a finales de 1996.

El apoyo por carta ha sido implementado a través de vídeos en los que González proclama las siguientes perlas sobre su amigo Zandi: "creativo, irrepetible y modelo de emprendedor...No he visto nadie con más habilidad para crear espacios nuevos [...] Él, por sí mismo, es un creativo irrepetible, no he visto a nadie con más iniciativas audaces y con más capacidad emprendedora [...]. Ahora que tanto se habla de espíritu emprendedor, éste es un emprendedor nato", Parte de la realidad sobre Zandi la pueden descubrir en este enlace: "Farshad Zandi, un empresario entre Gescartera y Panamá"

Como socialista e incluso como demócrata, no se puede caer más bajo.... o sí, quien sabe de lo que puede ser capaz este señor.

A lo mejor, después de todo esto, los señores de Ferraz le dicen a González que no aparezca más por allí, y a lo mejor, una vez hecho lo anterior, también se lo dicen a esos otros "barones" que, junto con Gonzalez, defienden a ultranza la gran coalición con el PP mientras atacan a la verdadera izquierda, a la misma de la que renegaron en Suresnes a cambio de dinero y poder. Lo hacen sin mesura ni ética, sin más argumentos reales que el calor que les proporcionan la sillas donde llevan tanto tiempo sentados, las cuentas pendientes con quienes les ayudaron y el miedo a que, una vez eliminado el "quid pro quo" del bipartidismo, se levanten de verdad las alfombras.

Benito Sacaluga

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