Unidos Podemos, ahora sí

Unidos Podemos
Francí Xavier Muñoz

Comienza la campaña electoral para la formación de las Cortes de la XII legislatura desde la recuperación de la democracia con un sueño cumplido que muchos deseamos y formulamos en voz alta desde 2010: la necesaria unidad de la izquierda alternativa al PSOE. Mucho tiempo se ha tardado en conseguirlo pero, al fin, se ha logrado y, ahora, vemos la ilusión reflejada en el rostro de un amplio segmento del electorado español, que se siente representado -ahora sí- por una coalición entre Podemos, IU y parte significativa de las mareas sectoriales y confluencias territoriales. 





No ha sido fácil el camino recorrido hasta aquí y, seguro, tampoco será fácil el camino que quede por recorrer en esta nueva etapa que inicia la izquierda alternativa al PSOE, izquierda que aun viniendo de distintas ideologías y recorridos, quiere ser también una izquierda transversal con la que puedan sentirse identificados, para el momento actual y las necesidades presentes, ciertos electores menos identificados con la izquierda e, incluso, por qué no, hasta ciertos electores menos ideologizados en general, hartos de la corrupción y las políticas empobrecedoras y hartos también del bipartidismo. 

El nombre adoptado para dicha coalición, Unidos Podemos, me vino a la cabeza en cuanto se comenzó a vislumbrar la posibilidad cierta de la alianza electoral entre Podemos e IU, pues al fin y al cabo es el nombre que mejor sintetiza la identidad de cada fuerza política. IU ya se había presentado en diciembre pasado con la marca electoral Unidad Popular, así que ahora no hace sino dar continuidad al eslogan en el que lleva años insistiendo su líder más carismático, Alberto Garzón. Con el nombre elegido quedan preservadas, por tanto, las ideas fuerza de ambas formaciones, IU y Podemos, que son, a mi entender, la unidad de la izquierda y la posibilidad de que ésta alcance el Gobierno alguna vez.


Sobre esto último no tengo duda de que el establishment -la élite que gestiona el poder político y económico- hará lo posible por impedirlo, desplegando una fuerte campaña mediática en contra de Unidad Popular, a través de lo que el profesor Vicenç Navarro llama siempre grandes medios de difusión y persuasión que, en alianza con grandes corporaciones económico-financieras, darán voz y contenido al mensaje del miedo que transmitirán convenientemente los tres partidos que mejor representan o defienden los intereses de clase de dicha élite económico-financiera: PP, Ciudadanos y PSOE. Nótese que digo “representan o defienden” porque establezco un matiz diferenciador entre PP y Ciudadanos, por un lado, partidos liberales de pro, y el PSOE, por otro, partido que yo entiendo dividido desde hace mucho en dos familias ideológicas, la socialdemócrata y la social-liberal, siendo la primera la que lleva las riendas cuando el PSOE está en la oposición y la segunda la que lleva las riendas cuando el PSOE gobierna. Creo que esta opinión puede ser ampliamente compartida por los cinco millones de votantes que tuvo Podemos en las pasadas elecciones generales de diciembre y que lo convierten, así, en la esperanza socialdemócrata de ese electorado al que, definitivamente, decidió abandonar el PSOE en 2010, con la rendición del Gobierno de Zapatero a los dictados que ordenaba el neoliberalismo institucional desde Washington, Frankfurt y Bruselas (sedes de la troika formada entonces por la UE, el BCE y el FMI). 

Y sí, mal que le pese a los dirigentes del PSOE, éste no es el único partido referente de la socialdemocracia en España, pues socialdemócratas son también muchísimos votantes de IU y la mayoría de los votantes de Podemos. Estos últimos días hemos escuchado al líder del PSOE, Pedro Sánchez, apelar a la “socialdemocracia de corazón” de su partido, intentando establecer un desesperado matiz diferenciador entre una supuesta socialdemocracia de origen en el PSOE y una supuesta socialdemocracia sobrevenida en Podemos, resultando un tanto patética esa autosuficiencia de Sánchez en asignar carnets de socialdemócratas sólo a los votantes del PSOE, autosuficiencia que muestran también otros dirigentes del PSOE en sus diatribas contra Podemos. 

Es evidente que hablan a su parroquia pues el voto a Podemos es, sobre todo, un voto desencantado no sólo con el PSOE sino con toda la socialdemocracia europea, que en esta larga crisis económica no ha dado la gran batalla contra los postulados neoliberales y ha dejado que éstos impregnen las políticas implementadas desde Washington, Frankfurt y Bruselas. Una gran parte del electorado de izquierdas en Europa ha percibido con nitidez el giro de los tradicionales partidos socialdemócratas hacia postulados liberales y ha entendido que el social-liberalismo se ha adueñado de dichos partidos, volviendo sus preferencias electorales hacia otros partidos de izquierda que abanderaban la vuelta a la socialdemocracia de origen, aunque fuera revisada en tiempos de fuerte crisis económica y minoría parlamentaria y gubernamental en Europa.

No obstante, como decía antes, creo que el establishment hará lo posible por impedir que Unidos Podemos pueda alcanzar algo de poder y para ello ya se están recomendando coaliciones a tres o pactos que dejen gobernar a la lista más votada que, según todas las encuentas, será el PP. Y a eso se emplearán a fondo los grandes amigos externos del PSOE, que le harán ver la inconveniencia de gobernar el país con Podemos. Una cosa son ayuntamientos y comunidades y otra muy distinta, pensarán, es el Gobierno de la nación. Así que auguro un Gobierno de Pedro Sánchez apoyado por Ciudadanos, si los escaños lo permiten, o un Gobierno del PP en minoría, con la abstención parlamentaria en la investidura de PSOE y Ciudadanos aunque, esta vez sí, consigan la renuncia de Mariano Rajoy como candidato y su sustitución por otro menos manchado por la corrupción. El líder del PSOE, Pedro Sánchez, ya ha dicho que “no habrá unas terceras elecciones”, así que algo de esto barruntará si sus escaños y los de Albert Rivera no le dan para llegar a La Moncloa.

Aún así, si Unidos Podemos consigue ser la segunda fuerza política, de una o de otra manera, conseguirá ser la principal fuerza de oposición a cualquier Gobierno de liberales (de proa o de popa) que se constituya en la próxima legislatura y creo que ése será un magnífico resultado para la coalición electoral que ahora se estrena, pues asumiendo el liderazgo de la oposición y la visibilidad homogénea de una alternativa a políticas neoliberales, su prospectiva electoral no hará sino crecer para las próximas elecciones. Ahora bien, sigo echando en falta una actuación más coordinada y efectiva con otras fuerzas políticas de izquierda alternativa que confluyen con Podemos e IU en el Parlamento Europeo porque, lo queramos o no, muchas de las políticas que se reclaman “de izquierdas” tendrían que tener el beneplácito de ciertas instituciones y organismos a los que los países de la Eurozona han transferido no poca soberanía económica y, por tanto, ahora que se ha conseguido ese frente de izquierdas tan reclamado en España y ya operativo en otros países como Grecia o Francia, no estaría de más que comenzara a fraguarse ese frente de izquierda alternativa en Europa, de lo que DiEM25, el proyecto impulsado por el exministro de Economía griego, Yanis Varoufakis, quiere ser un decidido precedente.

FRANCÍ XAVIER MUÑOZ
Diplomado en Humanidades y en Gestión Empresarial
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