Cuestión de higiene

Felipe VI y Rajoy
Hablar de democracia donde la hay es una pérdida de tiempo, no es necesario hacerlo. Sin embargo cuando en un país supuestamente democrático no se deja de hablar de democracia e incluso se cuestiona su pureza, es lógico pensar que la democracia es insuficiente o al menos está siendo pervertida. En España ni un solo día desde 1978 se ha dejado de poner el solfa nuestro sistema democrático. 

En España la democracia nos llegó vía inseminación artificial, a las ansias de libertad se les inocularon los genes monárquicos que la dictadura había conservado cuidadosamente, garantizando así que los privilegios de los actores del franquismo perdurasen en el tiempo. Hasta tal punto se engañó a los ciudadanos que la inmensa mayoría de ellos pensaron y piensan que la monarquía es el principal sostén de nuestro sistema. Muchos son los que olvidan, o desconocen, que Juan Carlos I llegó al trono tan solo dos días después de la muerte del dictador, y fue así por expreso deseo del fallecido. Inmediatamente se aprobó, sin estar aún redactada la Constitución, la Ley de Amnistía. Misión cumplida, el franquismo estaba ya socializado y además libre de cualquier responsabilidad.

Aleluya!!!. Ya estamos en democracia. Los franquistas siguieron haciendo negocio y los dirigentes socialistas pronto se apuntaron al festín....y así seguimos a pesar de haber pasado más de 40 años. Ostentar el poder sigue siendo una monumental fuente de ingresos para los partidos que lo disfrutan, Si en la dictadura la corrupción era consustancial al sistema, ahora, en democracia lo sigue siendo, digan lo que digan tanto el PSOE como el PP, basta con repasar las hemerotecas desde 1976. El número de casos de corrupción es mareante y cada día aumenta.

La separación de poderes es únicamente testimonial. La Justicia está maniatada por el poder y por la escasez de medios que tiene asignados para poder desarrollar su labor eficazmente, especialmente en aquellos casos en los que el poder está directa o indirectamente implicado.

Unamos a lo anterior las políticas que el PP ha venido desarrollando desde 2011, unamos los cientos de decretos-ley emanados del Gobierno y aprobados por el rodillo parlamentario de la mayoría absoluta de Rajoy. Una autentica perversión del sistema parlamentario.

Pues bien, a pesar de todo el Partido Popular ha sido el más votado en las tres últimas convocatorias de elecciones generales...y con toda seguridad lo será en el caso de convocarse nuevas elecciones si finalmente no se constituye Gobierno.

Los votantes del PP aceptan lo que Rajoy ha hecho y lo que promete hacer, no tenemos más remedio que aceptar los resultados y sufrir sus consecuencias. Esos votantes, sin duda, desde su anonimato son corresponsables de lo que el Partido Popular nos traiga. Una corresponsabilidad por la que nunca se les podrá exigir nada, menos aún, si cabe, una vez que el Jefe del Estado ha propuesto para formar gobierno al partido más corrupto de la reciente historia de España. Un Jefe de Estado, el Rey, al que tampoco se le podrá nunca exigir ninguna responsabilidad, el Art.56.3 de la CE del 78 así lo establece. Hasta el acto de la propuesta de candidato a la presidencia del Gobierno que el Rey lleva a cabo ha de ser refrendado, en este caso por la Presidencia del Congreso (Art.64.1).

Un nombramiento y un refrendo que se acaban de producir, pero que el candidato Rajoy no está dispuesto a acatar con plenitud, o al menos esa es la impresión que a todos nos da una vez oídas sus declaraciones después de haber sido nominado por el Rey con el refrendo de la tercera autoridad del país.

Si la democracia en España estába puesta en duda, más aún lo está hoy, cuando los intereses personales de Rajoy provocan que se ponga en duda la solvencia de las decisiones del Rey, del Presidente del Congreso y hasta la propia Constitución, (Art.99).

En una democracia sería y madura, las recientes declaraciones de Rajoy habrían provocado la inmediata reacción de la Jefatura del Estado y de la Presidencia del Congreso, aquí no pasa nada...y si acaso pasa algo es la puesta en acción de sesudos juristas a la busca y captura de cualquier resquicio o interpretación legal que permita a Rajoy no cumplir con su obligación, aunque ello suponga la puesta en evidencia de la función del Rey, del Congreso y de la Constitución. Como digo, en cualquier democracia europea consolidada, Rajoy habría sido relevado de todos sus cargos oficiales y eliminado fulminantemente de la terna de candidatos a la presidencia del Gobierno, tanto por su actuación en contra de la Constitución como por higiene democrática. No olvidemos aquí que los españoles no han elegido a Rajoy como posible candidato a la presidencia del gobierno, lo ha hecho única y exclusivamente el partido al que pertenece y dirige, y ha sido el Rey quién ha puesto la guinda en ese pastel.

Corrupción a todos los niveles, causas judiciales innumerables e interminables, mal gobierno, leyes contra las capas más desfavorecidas de la sociedad, rodillo parlamentario sistemático y miles de etcéteras deberían ser suficientes para que Rajoy y el PP estuvieran privados de la posibilidad de formar gobierno. El Rey lo debería haber tenido en cuenta a la hora de proponer a Rajoy como candidato a ser investido presidente, más aún sabiendo que Rajoy no cuenta prácticamente con ningún apoyo parlamentario. El Rey debería haber excluido a Rajoy, aunque no fuese más que por higiene democrática....que no es poco.

Por otro lado, y sin darse cuenta, Rajoy con su actitud, cuestionando las decisiones reales desde la presidencia del Gobierno, ha dado un pequeño empujón hacia adelante a las aspiraciones de los republicanos españoles.

Benito Sacaluga

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