Entrevista de Jay Allen a Francisco Franco en julio de 1936

Entrevista de Jay Allen a Francisco Franco en julio de 1936
Pocos días después de la sublevación contra la II República española, el periodista estadounidense Jay Allen entrevistó a Francisco Franco en Tetuán.

Jay Allen | 29 de julio de 1936

Acabo de llegar de Tetuán, donde he tenido una entrevista sensacional con el general Francisco Franco, jefe de los rebeldes españoles. Salí de su caluroso cuartel general con dos convicciones: 1º.Realmente cree que tiene todavía la posibilidad de dominar a la República. 2º. Si considera posible el fracaso cercano tendrá la tentación de provocar un incidente internacional de la mayor gravedad.

A mi pregunta: ¿Ahora que el golpe ha fracasado en sus objetivos, por cuánto tiempo seguirá la matanza?, contestó tranquilamente: “No habrá compromiso ni tregua, seguiré preparando mi avance hacia Madrid. Avanzaré -gritó-, tomaré la capital. Salvaré España del marxismo, cueste lo que cueste".





Le pregunté si no había llegado el momento de las tablas. Me miró con lo que creo era auténtica sorpresa y dijo: “No, no ha llegado. He tenido dificultades, la deserción de la flota fue un duro golpe, pero seguiré avanzando. Pronto, muy pronto, mis tropas habrán pacificado el país y todo eso (el general movió sus manos en la dirección de España) será pronto algo como una pesadilla".

"¿Eso significa que tendrá que matar a la mitad de España?". El general Franco sacudió la cabeza con sonrisa escéptica, pero dijo: “Repito, cueste lo que cueste".

En la conversación que duró más de una hora tocó algunos de los peligros internacionales de esta guerra civil: “Francia -dijo- ya ha entregado armamentos al Gobierno hermano del Frente Popular". Mostré mi escepticismo. “No, créame -dijo- Francia ha enviado veinticinco aviones y doce mil bombas para que las usen contra nosotros".

(El Gobierno francés ha negado categóricamente haber mandado municiones a España).

“Europa -siguió- tiene que procurar que España no llegue a ser la segunda potencia comunista en Europa usando su posición estratégica para diseminar propaganda roja en Marruecos, Argelia, Túnez e incluso América. Las potencias tienen que darse cuenta de ello. Francia tiene que darse cuenta de ello".

Queipo, en sus emisiones desde Sevilla, insinúa que la intervención de Alemania e Italia es posible. 

¿Eso dijo?; ninguna potencia europea puede permitirse que España se vuelva roja. Queipo tiene razón sobre Tánger. Se está estableciendo un peligroso precedente internacional al permitir que un puerto garantizado con un estatuto de neutralidad se use como base para bombardear las costas hispanoamericanas. Esto no puede seguir así.

¿Qué haría su Gobierno si venciera?

Yo establecería una dictadura militar y más tarde convocaría un plebiscito nacional para ver lo que el país quiere. Los españoles están cansados de política y de políticos.

¿Qué les pasaría a los políticos de la República?

Nada, excepto que tendrían que ponerse a Trabajar.

(Supe mientras estaba en Tetuán que cien miembros del Frente Popular estaban, efectivamente, trabajando encadenados en carreteras africanas bajo el fuerte sol).

¿Cómo consiguió usted colaborar con la República con aparente lealtad durante tanto tiempo? (Franco fue jefe de Estado Mayor en 1934 y 1935).

Colaboré lealmente todo el tiempo en que pensé que la República representaba la voluntad popular.

Y las elecciones de febrero, ¿no representaron la voluntad popular?

General Franco: Las elecciones nunca la representan.

¿Cuántas tropas han cruzado España por avión?

Hoy sólo doscientos sesenta, pero cada día que pasa trabaja en nuestro favor. No pueden resistir.

¿Usted cree que soltando a los moros y a la Legión Extranjera en el continente está preparando la pacificación?

Era necesario. Azaña lo hizo en 1932 cuando la revuelta del general Sanjurjo.

¿Pero cómo va a pacificar a España si la matanza sigue? ¿No teme que una guerra civil prolongada destruirá a la República, destruirá el Ejército y la Marina y dejará el camino abierto al comunismo?

No. Los Ejércitos se forjan en la guerra. Ésta es la lucha entre la verdadera España y los marxistas.

El jefe rebelde parecía cansado cuando se despidió. Al dejar el palacio vi a oficiales en mangas de camisa bebiendo jerez.

Necesité varios días para arreglar esta entrevista. Hasta hoy, el general Franco había dado solamente comunicados oficiales a la prensa. Tras mandarle una lista de preguntas, vía Algeciras, sonó el timbre de mi teléfono. El que llamaba era el oficial de Estado Mayor de Algeciras. “¿Le gustaría ver al general?”, preguntó. Siguiendo sus instrucciones me dirigí a Tánger. Cuando llegué a la zona española, dos moros armados me detuvieron, y mi coche, incluido el neumático de repuesto, fue registrado. En la garita de la frontera, fascistas de camisa azul lo registraron de nuevo.

Después de esperar una hora, se me comunicó que podía ir a Tetuán con escolta. Antes de llegar al palacio del alto comisario en Tetuán fui cacheado dos veces. Después de esperar un rato en el elegante despacho del alto comisario, un hombre de poca estatura entró en la habitación. Era el general Franco, vestido de uniforme completo con fajín, con borlas rojo y amarillo.

Es asombrosamente pequeño (otro enano que quiere ser dictador). Sus ojos son amables, su nariz aguileña, sus manos y pies muy pequeños. Tendrá barriga muy pronto.

A los cuarenta y tres años es el general-niño de España. También fue el capitán más joven y el más joven teniente.

Es evidente que sus hombres le adoran.

Artículo originalmente publicado en News Chronicle. Londres, 29 de julio de 1936.

Autor: Jay Allen

Fuente: ctxt.es
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