Reflexiones sobre republicanismo.

Reflexiones sobre republicanismo.
Sobre el articulo ”Democracia Republicana”, de Javier Peña Echevarria El articulo trata con rigor y profundidad algunos aspectos de la cultura política republicana

Ciertamente, no existe un corpus teórico canónico de la ideología republicana del mismo modo que existe en la cultura política marxista,por ejemplo. El republicanismo , a pesar de tener unos perfiles que la singularizan, admite un alto grado de pluralismo con variedad de interpretaciones que se han ido formando en su dilatada historia. Hay un gran consenso en datar sus inicios en la filosofía política y moral de Aristóteles (IV aC), pues en dos de sus obras ”Ética a Nicómaco” y” Política” están sus primeras bases teóricas.

Aristóteles define al hombre como animal político, como un ser que vive en comunidad, por lo que los temas morales y políticos son de una importancia primordial. El estagirita fue el fundador de la reflexión filosófica sobre la moral, la ética.

En su obra nos propone como ideal de vida al ciudadano virtuoso, la persona que vive guiándose por su conciencia y la prudencia (Phrónesis) que le aparta de las posturas desmesuradas (Hybris) con decisiones que buscan el término medio entre las posturas extremas, y cuya práctica lleva al hombre a la virtud (Areté), pues con esta costumbre se interiorizan los valores y pasan a formar parte de los sentimientos, con lo que este ciudadano siempre pensará, sentirá y actuará por el bien de la comunidad. De esta ética concluye Aristóteles que el ciudadano virtuoso tiene que intervenir en la vida pública de la “poleis” (Estado) por exigencia de su desarrollo moral, por necesidad de su propia naturaleza social. Por eso la virtud republicana y la participación política adquieren tanta importancia en la ideología republicana , tal como lo han visto los filósofos y políticos republicanos posteriores. De forma que el principal fin de un partido republicano es el servir de cauce para el desarrollo moral de sus miembros, facilitando su participación activa.

La otra aportación importante que nos hizo Aristóteles fue su visión del estado y la sociedad, para eso estudió profundamente los sistemas políticos existentes: monarquía, aristocracia y democracia, en los diversos estados de su época (sólo nos ha llegado “La constitución de los atenienses”), y concluyó que todos degeneran porque una parte de esas sociedades se impone sobre las otras, porque cada clase o facción de la sociedad solo persigue sus propios intereses sin consideración a los demás. Por eso propuso que la política correcta era la que buscaba el bien común de toda la sociedad, teniendo en cuenta las diferencias de intereses que existen y buscando un trato justo a ellos, y no solo el de una clase. A esta sociedad donde se busca el interés común, donde no predomina un interés unilateral de facción, sino que es mixta, diversa, la llamó “politeia”, república. De este planteamiento surge la primera diferencia con la tradición marxista, pues ésta busca la defensa de una clase, la clase obrera, y declara su interés absolutamente contrario al de otras clases. Esta constatación lleva, en el caso del comunismo clásico, a una dictadura de clase ,la dictadura del proletariado.

Como dice Marx en el “Manifiesto comunista”, la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases, con lo que hace a la lucha de clases en el motor de la Historia y explicación global de la realidad social y promete una sociedad sin clases y sin explotadores y explotados.

En la tradición política republicana no hay una visión tan explícita de la Historia, sobre su marcha y su resultado final, pero sí una visión implícita.

A diferencia de la tradición anarquista, la republicana no prescinde del estado , pero es muy consciente de su inmenso y peligroso poder por lo que defiende la participación activa de todos los ciudadanos en su gestión y realiza un diseño constitucional con mandatos cortos, revocatorios, primarias, rotación de cargos, etc para controlarlo. La idea que subyace es la de que hay una perpetua lucha por el poder, pero no sólo de una clase contra otra, sino que la lucha es mucha más amplia y en diferentes niveles y agrupaciones, yendo desde estados contra estados a clases contra clases, de grupos contra otros grupos a camarillas contra camarillas rivales, y hasta individuos contra individuos. De esta forma, la lucha por el poder, en su sentido amplio, seria el motor de la Historia y la explicación de las diversas contradicciones de nuestras sociedades.

Respecto a la visión teológica de la Historia del marxismo, que augura un final sin clases y sin explotación, la tradición republicana no comparte esta idea finalista de la Historia y considera que la lucha entre explotadores y explotados es eterna y que requiere de la lucha y la movilización de los ciudadanos , en cada momento histórico, por una sociedad más justa.

Libertad y Laicismo republicanos.

La libertad republicana es la suma de la libertad negativa (derechos individuales, no interferencia) y de la libertad positiva (autogobierno, participación), lo que produce un ciudadano crítico y libre, portador de derechos individuales inalienables y conciencia participativa. Pero este tipo de hombre no es del agrado de los poderosos, y desde siempre aspiran a crear ideologías para controlarlo, creando entelequias sagradas que colocan por encima del hombre y de las que ellos son los mediadores.

La religión ha sido la entelequia sagrada más antigua y efectiva para la dominación de las masas populares: la alianza del trono y el altar. Durante el siglo XIX y principios del XX, el republicanismo fue en España la ideología alternativa al catolicismo al servicio de la oligarquía. Creó una visión del mundo y de la vida libres frente a una visión triste, supersticiosa y culpabilizadora empleado como instrumento de dominación por aquellas élites. Hoy, con el retroceso de la influencia del catolicismo, han aparecido otras entelequias sagradas con el mismo fin al servicio de sus instrumentalizadores.

Como decía Carlton Hayes , los nacionalismos excluyentes se han convertido en religiones seculares, que crean fieles y fervorosos seguidores con una identidad excluyente, rebaños dóciles que siguen acríticamente a sus pastores. Asimismo, la interpretación fundamentalista del Islam crea otro peligroso frente contra las sociedades abiertas. Los ejemplos se multiplican.

El laicismo es el espíritu libre de dominación , la negación a perder la libertad crítica y a convertirse en oveja de un rebaño fundamentalista. Es la defensa de la libertad individual más amplia, de la libertad de inclinación sexual, nacional , religiosa y de las identidades incluyentes frente a las ideologias totalitarias ,excluyentes, que quieren acabar con la diversidad que existe en la sociedad democrática.

Como decía Kant , debemos luchar contra las ideas que quieren utilizar al hombre como un medio para lograr fines que supuestamente le son superiores en lugar de considerar al hombre como un fin en sí mismo. Esa es la lucha del laicismo.

Igualdad y Fraternidad republicanas

El artículo 21 de la Constitución republicana de 24 Junio 1.793 (Año I ) de la República francesa decía: “El socorro público es una deuda sagrada. La sociedad debe asistencia a los ciudadanos desgraciados , bien procurándoles trabajo ,bien asegurándoles los medios de existencia para aquellos que no están en situación de trabajar”. En este artículo está presente , en el sencillo lenguaje revolucionario, el espíritu de igualdad y fraternidad de la República.

Los republicanos y republicanas somos conscientes que para que los ciudadanos puedan ejercer su derecho a la libertad tiene que tener cubiertas sus necesidades básicas, por eso exigen trabajo para todos los que pueden trabajar o ayuda suficiente para los impedidos para hacerlo. Techo y trabajo para todos es el principal objetivo de la política económica de una sociedad republicana. Junto a la razón que exige igualdad, el sentimiento que ofrece solidaridad.

Amado Mújica Uriarte

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