Antonio Machado y la masonería: otra mirada

Antonio Machado
Antonio Machado Ruiz nacía en Sevilla el 26 de Julio de 1875, a pesar de ser miembro tardío de la llamada “Generación del 98”, su obra expresa el ideario noventayochista pese a estar muy influido por el “modernismo”, un movimiento literario que se desarrolló entre los años 1890-1910, fundamentalmente en el ámbito de la poesía y que se caracterizó por una ambigua rebeldía creativa, un refinamiento narcisista y aristocrático y una profunda renovación estética del lenguaje y la métrica.

Los primeros escritos de Machado fueron publicados en la Caricatura, crónicas costumbristas en colaboración con su hermano Manuel y firmadas con el seudónimo “Tablante de Ricamente”; sus poemas iniciales aparecieron en Electra, Helios, y otras revistas modernistas. En 1912 publicó “Campos de Castilla” y entre 1912 y 1925 Machado hizo una serie de anotaciones que se publicaron mucho después, en 1971, con el título de “Los Complementarios”. En ellos daba a conocer sus heterónimos, también al poeta Abel Martín y el pensamiento de Juan de Mairena, personajes imaginarios a través de los cuales Machado narró sus ideas sobre cultura, arte, sociedad, política, literatura y filosofía. 

Es precisamente aquí, donde observamos sobradas alusiones que indican la posible pertenencia de Antonio Machado a la masonería, en la que ingresaron no pocos y renombrados políticos e intelectuales del momento. En el Cancionero Apócrifo, recogido en Los Complementarios en el poema “Recuerdos de sueño, fiebre y duermevela” leemos: esta maldita fiebre/que todo me lo enreda/siempre diciendo: ¡claro!/dormido estás: despierta ¡Masón, masón!. Igualmente, encontramos precisas alusiones a la masonería en el magnífico poema que le dedicó a Francisco Giner de los Ríos, padre de la Institución libre de Enseñanza, con motivo de su muerte: Y hacia otra luz más pura partió el hermano de la luz del alba/ del sol de los talleres/ el viejo alegre de la vida santa. “Luz, hermano y taller” tres términos absolutamente masónicos. La luz, representa para los masones la ciencia, por cuya razón era la “luz” el objeto capital de todas las iniciaciones desde la antigüedad. Hermano, hace alusión al título fraternal con el que se distinguen los miembros de la Orden y Taller es como denominan los masones al Templo o en algunos casos a la Logia, lugar donde se reúnen y trabajan. Por último, cabría señalar la canción escrita por Machado en Soria a la muerte de su esposa Leonor en la que leemos: En Santo Domingo/ la misa mayor/ Aunque me decían/hereje, masón/rezando contigo/ ¡cuánta devoción!”.

José Antonio García Diego, miembro, entre otras cosas de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, sostiene, en virtud del testimonio del historiador Emilio González López, profesor en la City University de Nueva York, que Antonio Machado fue iniciado en la logia Mantua de Madrid, perteneciente a la Gran Logia de España, en 1930. González López, en 1957 publicaba un artículo bajo el título “El sol de la fraternidad” en el que se lee: “Machado no perdió su fe en la fraternidad ni en los momentos más dolorosos de la Guerra Civil”. Más tarde, el profesor Joaquín Casalduero, abundaría en la información sobre la pertenencia a la Orden Masónica del poeta con un opúsculo publicado en Puerto Rico en 1964: “Machado, poeta, institucionalista y masón”.

Sin embargo, cincuenta años después de la muerte de Antonio Machado durante su exilio en Colliure en 1939, se celebró en la Casa de Velázquez de Madrid un coloquio internacional organizado por la fundación que lleva su nombre y al que asistieron no pocos especialistas en la vida y obra del poeta, entre ellos Paul Aubert, quién expuso la ponencia que llevaba por título “ Gotas de sangre jacobina: Antonio Machado republicano” en la que aseguraba que después de haber verificado una minuciosa consulta en base a los datos del Centro de Estudios de Historia de la Masonería Española (CHEME), de la Universidad Carlos III, no hay constancia alguna de que el autor de Campos de Castilla fuese masón. Fundamentaba su afirmación en una carta suscrita por el director general de los Servicios Documentales de Salamanca, remitida el 18 de diciembre de 1957 a sus superiores, en la que se desestima la pertenencia de Antonio Machado a cualquier organización masónica.

Ciertamente, la pertenencia de Machado a la Orden no está documentada. Sin embargo, en mi opinión, hemos de tener en cuenta que si bien hablamos hoy de la masonería como sociedad “discreta”, durante largo tiempo ha sido “secreta” dadas las persecuciones de las que ha sido objeto, circunstancia que en más de una ocasión, la ha obligado a no dejar huella escrita de iniciaciones. En la época que le tocó vivir al poeta, como bien sabemos, fueron muchísimos los archivos destruidos ante la tenaz represión franquista, por lo que determinar que no perteneció a la Orden, basándonos en la ausencia de documentación es, en mi opinión, un tremendo error ya que como hemos podido comprobar a través de su obra, es más que probable, que nuestro poeta, al igual que su abuelo y su padre, según documenta Ian Gibson en la biografía de Machado, también fuese masón.

María Perales es Licenciada en Historia por la UA/Premio Instituto Juan Gil-Albert de investigación en Ciencias Sociales y Humanidades

Artículo Publicado en el blog “En la línea del Tiempo”
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