El paripé de Rajoy y Rivera

El paripé de Rajoy y Rivera
Rafael García Almazán

¡Qué bonito! ¡Teatro, puro teatro! Si no fuera por que conocemos de antemano el guión podrían habernos engañado. Y hay que reconocerlo, son mejores actores que políticos. Lo han fingido como si se tratara de una verdadera iniciativa nueva, como si no estuviera todo atado y bien atado. Rivera le ha fabricado a la medida el traje de la investidura a Rajoy.

Son seis puntos que están aceptados con matices. Ya verán como se rebajarán en parte. Porque hay algunos que se pueden pactar, eso sí, sin decir cómo, y otros que el PP aceptará a sabiendas de que no pasará nada. Que nada cambiará.

Rivera y Rajoy yo lo tienen todo acordado. Incluso que el muchachito del “todo por España” será ministro, o incluso vicepresidente segundo. Él ya ha pactado su futuro. Ese sillón que tanto dice que no le interesa está ya dado, siempre que, su amo y señor, D. Mariano pueda formar gobierno. Ya saben: “Todo por España”. ¡Qué valor!

Pero hay un pequeño detalle que puede llevar al traste todo el plan de Rivera, ese complot que ha preparado, mintiendo a los ciudadanos, para obtener poder y no desaparecer como partido, que ese era su futuro. Y el detalle es que para que todo le salga bien, el PSOE tiene que tragar y abstenerse, lo que parece que no es tan fácil.

Un montaje espectacular que pretende poner a Rivera en el centro de la iniciativa y a Rajoy como el hombre flexible, pactista y dialogante que no es. Es un “todo por España” de los de siempre. De esos que sólo benefician a quienes lo dicen, de los que están llenos de aire y de beneficios para quien los pronuncian.

Y vayamos ahora a analizar los seis puntos que pretende Rivera. En primer lugar, hablemos de la fecha de la exposición de la Investidura de Rajoy ante el Congreso. Sí, probablemente “Mariano el Activo” dará una fecha. Una fecha que no cumplirá, porque de no conseguir los votos necesarios, se rajará y no irá al Congreso, simplemente se dará por rendido y se proclamarán nuevas elecciones. A las pruebas me remito, de momento, el presidente en funciones, en su comparecencia de hoy, al preguntarle un periodista por la fecha de investidura, acaba de soltar un “ya veremos”. Y Rivera que dijo que debería anunciar dicha fecha antes de seguir hablando, no lo ha cumplido, sigue tragando, él sólo quiere verse con su carterita de ministro, a costa de lo que sea.

En cuanto a las medidas de que dimitan los políticos investigados, será probablemente la única que de verdad acepte el PP, puesto que ya lo estudiaba porque el tema de Rita Barberá le está produciendo grandes problemas, incluso dentro de su partido.

Lo de la comisión de investigación en el Congreso sobre la presunta financiación irregular del PP es una falacia y beneficia a los peperos. En primer lugar, para formar esta comisión no es necesario contar con el PP, los demás grupos tienen mayoría y la ven con buenos ojos. Si el PP la acepta, lo que Ciudadanos ha propuesto da la iniciativa en este tema al PP, que no la tenía, y que probablemente pretenda incluso tener mayoría en dicha comisión para cargársela. Rivera ha lanzado una flotador a su gran señor para que no se ahogue.

Para poner fin a los aforamientos es necesario la reforma de la Constitución, lo que no basta con los votos de ambos partidos, y es una propuesta que puede expresar una voluntad pero a la que el PP no se puede comprometer.

La reforma de la ley electoral es algo que hay que especificar, porque pudiera ser que se reformara como quiere Rajoy y sus secuaces, o sea, con unas elecciones a doble vuelta, a la francesa, donde piensa que su grupo siempre estaría en la final, en la segunda vuelta. Por cierto que para reformar esta ley también es preciso la reforma constitucional, que necesita de otros partidos.

La limitación del tiempo en el cargo de un presidente es una aceptación de Rajoy como tal. Hemos pasado del “de ninguna manera a Rajoy” al “que esté otros cuatro añitos”. Una bajada de pantalones en toda regla. Además es algo que ya hizo Aznar y Zapatero y el mismo Rajoy ha anunciado, en más de una ocasión que su pretensión es la de no estar más de dos legislaturas.

Como ven, un simulacro sin ambages. Lo que no sabemos es lo que hay después de esto. Sabemos que de poder formar gobierno Rajoy, Ciudadanos entrará en él, sin duda, aunque ahora lo nieguen (han negado tantas cosas y han ido cediendo sin concesiones, salvo obtener poder), pero desconocemos cuántos ministros tendrá y que puestos ocuparán.

Lo que si sabemos es que entre sus condiciones no figura ninguna económica (coincide en un 90% con el PP, por lo que les va bien el programa pepero), y tampoco de esas de las que tanto han hablado que querían corregir o anular, como la ley Wert, la ley Mordaza o la ley de Relaciones Laborales. Está claro lo que es importante para Rivera y sus muchachos: subirse al carro del gobierno a un precio de saldo y cabalgar al mismo paso que el PP, sin cambios que incomoden a sus padres políticos. Este tipo cada día se parece más a Lerroux.

Fuente: Kabila
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