Hay que explorar la investidura desde la izquierda

Hay que explorar la investidura desde la izquierda
Rafael García Almazán

Por primera vez en los últimos años, Rajoy está pasando por un infierno. Está viendo que todo lo que ha hecho durante los últimos cuatro años y medio tiene un precio, un precio que está pagando y pagará. Él, que se creía omnipotente, que estaba acostumbrado a pasar el rodillo en el Congreso y a legislar y gobernar sin dar cuentas ni explicaciones, ni a sus opositores ni a los medios de comunicación, haciendo de su capa un sayo, rodeado de una ciénaga de corrupción inmunda y de una, cada vez mayor, desigualdad e injusticia entre los ciudadanos, hoy tiene que encontrar una pareja que le quiera, mejor dicho tienen que ser dos, que le permitan volver a ser el mandamás, para mantener y perpetuar su hegemonía corrupta, sus recortes humillantes y asimétricos, y sus leyes autoritarias.

Parece que ha encontradota ya una. Por mucho que digan estos muchachitos de Ciudadanos que no quieren a Rajoy, se les nota que cruzan los dedos por detrás para salvar su mentira. Están pensando en sillones ministeriales, pero para ello necesitan que el PSOE “piense en Ejpaña”, hasta ahora sólo Rajoy y Rivera lo hacen, según ellos.

Mientras, el PSOE, partido en dos, deshoja la margarita. Se abstendrá o no se abstendrá. A día de hoy, Sánchez lo tiene claro, dirá NO, pero claro, mientras él dice no, ilustres compañeros de su partido le presionan para que diga SÍ. Felipe González, José Bono, Corcuera o Fernández Vara, entre otros, están haciendo campaña por la abstención. Ellos se juegan mucho: por ejemplo poder mantener las puertas giratorias, o seguir abusando de un bipartidismo (con Ciudadanos nada cambiaría porque, en definitiva, es parte del PP) que les ha concedido y puede seguir concediéndoles privilegios que podrían perder sin Rajoy.

Y, al otro lado de la orilla está Unidos Podemos. A sabiendas de que Ciudadanos volverá a cambiar su postura y dirá sí a Rajoy –eso sí, siempre por Ejpaña--, UP espera la posición definitiva del PSOE, dispuesto a unirse a una alternativa desde la izquierda si Rajoy patina definitivamente, y el PSOE se atreve –hoy ya hay quien habla, dentro del partido socialista de buscar esa posibilidad--, o en su defecto: terceras elecciones, lo que podría ser la muerte política definitiva de Pedro Sánchez.

La única posibilidad de que se salve al soldado Sánchez es desde una posible alianza con Unidos Podemos y otras fuerzas nacionalistas (algunas ya han dicho que lo aceptarían) para que tuviera éxito su candidatura a la Presidencia de Gobierno. Tanto una cesión ante el PP como unas tercera elecciones acabarían con el candidato socialista. Ahí tienen a Susana esperando que el cadáver político de Sánchez salga de Ferraz a hombros de González y otros ilustres y sensatos socialistas.

Rajoy está jugando a ser el mártir. ¡Pobrecillo! Nadie lo quiere. El ganador de las elecciones resulta que está más solo que la una. ¿Alguien se ha preguntado el porqué? Rajoy, gracias a sus recortes nocivos que han provocado tanta desigualdad, a sus formas autoritarias, a sus leyes de rodillo, ha generado el mayor rechazo que jamás haya tenido un líder en nuestra democracia (salvando quizá el de Aznar con la decisión de la guerra de Irak).

Lo que no quiere entender el PP, ni los grandes medios de comunicación (hoy, los cuatro grandes diarios de Madrid: El País, La Razón, El Mundo y ABC coinciden en la crítica a Sánchez por no apoyar la investidura de Rajoy) es que el daño irreversible de la legislatura de Rajoy no se puede pagar con ninguna ayuda --salvo la de sus fieles cachorros (C’s)— y no puede olvidarse en unos meses, por mucho que ciudadanos masoquistas quieran seguir dando su voto al partido de la corrupción, de la desigualdad y el autoritarismo.

Sánchez debería resistir, ya sé que no es fácil, y tratar de obtener apoyos desde la izquierda y los nacionalistas para poder evitar unas terceras elecciones si el PP no consigue los votos suficientes. Esto es la democracia, y no la de gobernar por ser el partido más votado. Emulando lo que los peperos dicen de los independentistas en Cataluña: No se puede gobernar contra una mayoría social. Pues eso.

Salud y República

Fuente: Kabila
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