Minerales de sangre: Europa y sus valores, frente al espejo

Minerales de sangre: Europa y sus valores, frente al espejo
Es sabido, y ha salido en una infinidad de reportajes, que el coltán, ese mineral necesario para la fabricación de smartphones y portátiles, proviene de minas en territorios en conflicto, y donde trabajan adultos y niños en condiciones tan peligrosas que se sabe que se entra, pero no siempre que se sale.

El negocio del coltán beneficia a grupos armados que controlan las minas de algunas regiones de la República Democrática del Congo, país que concentra cerca del 80% de las reservas del mineral utilizado para la fabricación de dispositivos móviles

Minerales como el coltán están en las entrañas de nuestros móviles u ordenadores, y también en las causas de cruentas guerras en África. En países en conflicto, las minas de estos productos están controladas por organizaciones violentas que, tras someter a sus conciudadanos a condiciones inhumanas para la extracción, se financian vendiendo las riquezas naturales del continente a intermediarios que hacen la vista gorda en un proceso comercial que termina, multinacionales de tecnología mediante, en los teléfonos o productos similares que compramos en las tiendas.

Según datos de la organización Friends of the Congo (Amigos del Congo), el país africano concentra cerca del 80% del coltán mundial, un mineral de color negro pizarra compuesto de columbita y tantalita que resiste altas temperaturas y que se utiliza para las baterías de dispositivos móviles, GPS u ordenadores, entre otros aparatos.

"¿Y cuál es el retorno que ellos tienen de nosotros? África sigue siendo el lugar donde todo vale", lamenta la periodista Gemma Parellada. En España la combinación de teléfonos fijos y móviles excede los 150 teléfonos por cada 100 personas. En la República Democrática del Congo, por el mismo número de personas sólo hay 48. Son datos del CIA World Factbook que ilustran la paradoja de un país que, a pesar de que tiene una de las reservas de coltán más ricas del mundo, queda muy al margen del nivel de desarrollo de los países occidentales.

La guerra por el control de los recursos y sus víctimas

"El Congo es el corazón de África, la realidad, sin embargo, es que la gente vive un infierno. Todo el mundo quiere su trozo de Congo porque es un país rico en minerales", asegura el activista Dedy Mbepongo Bilamba en el documental Crisis en el Congo: destapando la verdad.

Parellada explica que el del Congo es el conflicto más mortífero desde la Segunda Guerra Mundial. "Estamos hablando de los grandes gigantes mundiales, tecnología, equipamientos médicos, etc. Los drones o las armas de control remoto también necesitan coltán... Estamos hablando de flujos muy grandes. En el Congo está todo el mundo, hay muchos países que tienen la mano metida", dice la periodista.

El negocio del coltán, en lugar de ser una fuente de riqueza para el país, es un negocio que a menudo termina beneficiando a los grupos armados que controlan las minas. La explotación de los minerales de manera ilegal tiene como consecuencia, según la periodista congoleña Caddy Adzuba,, que haya una categoría de personas más vulnerables: las mujeres y los niños. En el caso de las mujeres, la consecuencia es la violencia sexual. "Idean la violación de todas las mujeres de un poblado y de esta manera la comunidad queda anulada, ya que la mujer tiene un rol social de cohesión", comenta.

En una población donde cerca de la mitad son menores de edad y donde la extracción del mineral es a menudo complicada para un cuerpo adulto, muchos menores son víctimas de trabajo forzado y explotación infantil. "Son utilizados en las minas, obligados a dejar la escuela y esclavizados, y entre las niñas, además, existe la prostitución forzada", explica Adzuba

Minerales de sangre: Europa y sus valores, frente al espejo
  • Comenta con Blogger
  • Comenta con Facebook
Top