El PSOE en su laberinto

El PSOE en su laberinto
Rafael Silva

El régimen surgido de la Constitución Española de 1978 necesitaba dos formaciones políticas principales, al modo norteamericano, que dieran una imagen "formal" de democracia, mientras consagraba las mismas estructuras políticas y económicas procedentes del franquismo. Necesitaba, por una parte, la derecha de siempre, la que fundó Manuel Fraga con Alianza Popular, y que ha evolucionado hasta el actual PP, englobando todo el arco desde la derecha más moderada hasta la extrema derecha.

Asímismo, necesitaba un partido que "simulara" ser de izquierdas, y ahí estaba ya el PSOE de Felipe González desde el famoso Congreso de Suresnes de 1974, renunciando a los históricos postulados marxistas de su partido, para ir conviertiéndolo a la socialdemocracia, haciéndole un flaco favor a la izquierda, y acercándose cada vez más a las posturas económicas neoliberales. Y así nos han gobernado, en clara alternancia política, durante más de 35 años, hasta que el sistema parece haber colapsado. El agotado régimen surgido de la Transición ya ha comenzado a dejar ver públicamente sus vergüenzas, sacando a la superficie toda la ponzoña que albergaban las cloacas del Estado. 

Con la excusa de la profunda crisis iniciada en 2007-2008, y debida como siempre a las propias contradicciones del capitalismo, esta vez expresadas en las tremendas tropelías de la banca privada, tanto nacional como internacional, la ofensiva de la derecha del Partido Popular (después del descontento creado tras la segunda legislatura de Rodríguez Zapatero) ha sido completa y brutal: recortes sociales, laborales y económicos (en la reforma laboral, la precarización del empleo, el endurecimiento de las prestaciones por desempleo, la reforma de las pensiones...), desmantelamiento del Estado del Bienestar (recortes en sanidad, en educación, en dependencia...), campaña de privatización agresiva (privatización de empresas públicas, reducción de funcionarios, de personal laboral, del profesorado, del personal sanitario, externalización de servicios, infrafinanciación de recursos públicos...), recortes culturales, y ataque a ciertos derechos y libertades públicas básicas (mediante instrumentos como la Ley Mordaza). Han sido atacados prácticamente todos los derechos humanos fundamentales, y todas las históricas conquistas obreras, mientras se han disparado de forma alarmante todos los indicadores que miden la cohesión social y el nivel de desigualdades. Haciendo un breve extracto, esta es la España que nos ha dejado la legislatura del Gobierno del PP. 

Mientras tanto, las movilizaciones populares, los diversos frentes de protesta y movilización, las Mareas, el Movimiento 15-M, las Marchas de la Dignidad, los diversos movimientos y colectivos sociales en lucha han ido creando el caldo de cultivo (aún insuficiente) para despertar a la izquierda política, social y mediática del país, creándose PODEMOS y sus diversas confluencias territoriales como producto principal de toda esa rebeldía popular ante tanta agresión neoliberal. Y a todo esto...¿Qué ha ocurrido con el PSOE? Pues era de esperar. Quien vive permanentemente en el engaño y la mentira, en el fraude constante, tarde o temprano es víctima de su propia estrategia. Ante la nefasta, agresiva y antisocial política del PP de Rajoy, y la aparición de PODEMOS (ahora también aliado con Izquierda Unida), la polarización de la sociedad española se ha llevado a un extremo tal que no sólo el bipartidismo ha perdido fuelle, sino que las cuatro principales formaciones politicas (la derecha del PP y CIUDADANOS, el social-liberalismo del PSOE y la socialdemocracia de PODEMOS), durante las dos últimas Elecciones Generales (el 20D y el 26J), han quedado tan equilibradas, en cuanto a posibles entendimientos, que la situación queda, como estamos viendo, permanentemente bloqueada. En realidad no debiera ser así, si el PSOE se comportara como lo que dice ser, un partido "de izquierdas" que lucha por la cohesión, la igualdad y la justicia social, pero ha demostrado ya muchas veces que del dicho al hecho...

Así las cosas, y después de la recién fracasada investidura de Rajoy, la situación está bien clara: ni del PP ni de CIUDADANOS se puede esperar otra cosa, ellos son la derecha pura y dura (más conservadora o más neoliberal, mas vieja o más moderna), representan a las élites económicas, y nunca van a permitir poner en tela de juicio la pérdida de su status quo, o la eliminación de sus privilegios o de sus beneficios. En el otro extremo, PODEMOS y sus confluencias representan (o al menos eso dicen) a las clases populares, a los de abajo, a la gente, no a la "casta" política y económica que ha dirigido el país desde la Transición, y por tanto, es de esperar que sus políticas y alianzas vayan inequívocamente en esta dirección (no obstante, aún tendremos que ir comprobándolo, dejémosles un margen de confianza). Bien, ¿quién nos queda? Pues nos queda este PSOE de Pedro Sánchez, que ateniéndonos al refranero popular, es "como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer". En efecto, la investidura fallida de Pedro Sánchez de la pasada legislatura se debió fundamentalmente a su incompetencia para pactar con PODEMOS, de quien reniegan de forma temeraria y absurda, porque saben perfectamente que una alianza con la formación política de Pablo Iglesias los obligaría a retratarse como formación política de izquierdas, cosa que dejaron de ser hace ya mucho tiempo. Ése fue el motivo de que pactaran con la formación política que lidera Albert Rivera, y de que por supuesto, tuvieran el voto en contra de PODEMOS.

Ahora, después de la fallida investidura de Rajoy después de las pasadas Elecciones del 26J, la pelota sigue estando en su tejado, al continuar representando la segunda opción política en número de votos y escaños. Pero como decimos, el PSOE se encuentra en una tremenda encrucijada, una encrucijada que pensamos marcará un antes y un después en la historia de este partido. Porque su posición es tan contradictoria, sus intereses tan entregados y sus posibilidades tan justas, que cualquier movimiento a derecha o a izquierda sería para ellos tremendamente negativo. Están en la tesitura de que no pueden facilitar la investidura del PP (ni siquiera con su abstención, como acaba de suceder) después de llevar más de cuatro años criticando sus políticas y proclamando que derogarán sus terribles leyes, pero tampoco quieren acercarse a PODEMOS y sus confluencias, ya que esta opción les exigiría adoptar compromisos, medidas y decisiones que no les interesan, tales como la reversión de los recortes practicados, una apuesta decidida por el rescate ciudadano, o la celebración de un referéndum que dejara decidir al pueblo catalán su libre encaje dentro o fuera del Estado Español. Y ante esta complicada tesitura, propia como decimos de cualquier entidad que se haya dedicado a engañar a la ciudadanía durante décadas, pensamos que la estrategia del PSOE es, pura y simplemente, no hacer nada. 

En efecto, y obedeciendo la máxima budista "No haz nada y todo quedará hecho", piensan equivocadamente que impidiendo ahora la investidura del PP, pero también al mismo tiempo impidiendo la formación de una alternativa de gobierno progresista y de izquierdas, una próxima convocatoria electoral mejorará aún más los resultados del PP, con lo cual podrán mantener su negativa en el Parlamento sin tanta presión (al no ser ya necesaria su abstención para que gobierne la derecha), y así lavarán su imagen y quedarán en la oposición con otros cuatro años por delante para regenerarse y poder volver a intentar ser la primera fuerza política. Pero esta opción es sumamente arriesgada (además de indecente, cobarde y peligrosa), ya que, de entrada, las previsiones electorales pueden no cumplirse, quedando de nuevo una situación permanente de bloqueo, o lo que sería aún peor para ellos, la fuerza electoral de PODEMOS los puede arrollar, o bien ponerlos en una encrucijada aún más peligrosa que la que actualmente soportan. Pero como en política nadie quiere adelantar los acontecimientos, en el PSOE se limitan a seguir en su laberinto, en continuar de cara a los medios de comunicación y a la ciudadanía echando balones fuera, o como mucho, a hacer el paripé de que negocian o intentan acordar con tal o cual formación política (sobre todo con la de Albert Rivera, sabiendo que es incompatible con PODEMOS) para justificar que hacen esfuerzos por la gobernabilidad de España.

Y mientras, las presiones internas y externas no dejan de acrecentarse, y ya le llegan de todas partes: buena parte de sus barones históricos y territoriales, el resto de fuerzas políticas, los agentes económicos y sociales, y por supuesto, los medios de comunicación nacionales e internacionales, que no cejan en su empeño de instar continuamente al PSOE a abstenerse, como acto de "responsabilidad", para "desbloquear el país", o "para evitar unas terceras Elecciones", entre otros pretextos. Ahora el PSOE dice que no le critica a Rajoy su acercamiento a las fuerzas políticas independentistas, pero cuando a ellos les tocaba hacerlo si querían apuntalar la investidura de Pedro Sánchez, resultaba que eran el auténtico diablo, y que "no iban a hacer descansar la gobernabilidad de España en grupos que quieren romperla". Es que destilan su hipocresía, sus mentiras y su indecencia a raudales. Tales son sus contradicciones internas, que el PSOE se ha convertido en una auténtica jaula de grillos. Y ante tanta declaración insultante e indecente, cualquier observador concluiría que el PSOE está deseando que gobierne de nuevo el PP, ya que, según dicen, "los ciudadanos les han situado en la oposición"...¡y tan ricamente!, tendríamos que añadir. Es una táctica que en el fondo busca volver a legitimar el bipartidismo, porque en el fondo, lo que se difunde es el subliminal mensaje de que "o gobierna el PP, o gobernamos nosotros, porque no hay más opciones, ni queremos que las haya".

Si tanto dicen velar por los "intereses de España", en vez de por los intereses de su partido, ¿por qué no han iniciado negociaciones con PODEMOS para abrir dicha posibilidad de un gobierno alternativo? Simplemente, porque no les interesa. Prefieren mil veces más un gobierno antisocial y antidemocrático, como el del PP, a gobernar con una opción real de progreso, que les obligaría a tener que retratarse como una fuerza política de izquierdas, y a poner en peligro gran parte del juego y de los intereses políticos que han practicado hasta ahora. Es un doble juego y una estrategia política absurda y torpe, que no les conducirá a ningún sitio, entre otras muchas cosas, porque si las preferencias electorales continúan con las mismas tendencias, el PSOE no podrá volver a gobernar en este país si no es con el concurso de PODEMOS, por lo cual toda su táctica de mentiras y engaños saldrá a relucir con toda su crudeza, más pronto que tarde, y provocará mucha más destrucción en el PSOE que la que puedan provocar ahora en su alianza con PODEMOS. El Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez, es un líder cobarde y sin carisma, incapaz de enfrentarse a las diferentes presiones que sufre su partido, o bien, peor aún, desde el convencimiento de no quererse enfrentar. Pero si no sale pronto de su laberinto, está claro que el PSOE entrará en un proceso de involución, de agotamiento y de descrédito imparables, que erosionarán la confianza de sus votantes, y la capacidad de este partido para ser un actor relevante en la política española.

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