En Finlandia no hay reválidas y son líderes en educación

Escuela
En varias Comunidades Autónomas donde no gobierna el PP se están presentando recursos en los tribunales, contra el real decreto que regula las nuevas evaluaciones finales de ESO y Bachillerato, que añaden medidas selectivas extra para los alumnos y que algunos ya denominan "reválidas franquistas" por su aplicación obligatoria. El periodista Jesús Martín, en un brillante artículo, analiza en EL PLURAL, las diferencias entre el sistema educativo español y el sistema educativo finlandés, considerado uno de los mejores del mundo.


Jesús Martín | EL PLURAL

Estando en funciones, el ministro que más tajo tiene en este momento es el de Educación. Esta semana se reúne con los principales representantes del sector en busca de un difícil consenso sobre si aplicar o no, y cómo, las polémicas reválidas, que añaden medidas selectivas extra para los alumnos al final de la ESO y del Bachillerato. Con el curso escolar ya en marcha es algo que debería estar muy claro para que los profesores pudieran enfocar las materias hacia la superación de esas pruebas. Pero no es así. Ni ellos saben nada y ni siquiera el propio Íñigo Méndez de Vigo, heredero de la patata más caliente que dejó el ministro Wert, la LOMCE, tiene claro hacia dónde va.

Quizá si se fijara en lo que ocurre en Finlandia, que tiene uno de los mejores sistemas educativos del mundo, tendría alguna referencia. El país nórdico ha estado en los primeros puestos del Informe PISA desde que empezó a realizarse en el año 2000. Estas son las principales diferencias con España en materia de educación: 


1) Las reválidas

En el país nórdico la educación está enfocada hacia la igualdad tanto en aspectos morales como económicos. Rechazan cualquier formato selectivo y, por supuesto, no existe la llamada reválida al final de la secundaria. Solo algunos alumnos realizan pruebas que se utilizan para mejorar esa fase educativa. El título depende de las notas y el trabajo realizado durante el curso. Así funciona ahora en España, pero la aplicación de la LOMCE supondrá la realización de una prueba externa tipo test con 350 preguntas.

Cuando terminan el Bachillerato, los alumnos finlandeses hacen un examen de matriculación y los específicos que pueda pedir cada universidad. Pero en lugar de mantener o reformar ese sistema, como ocurrirá aquí si finalmente se aplica la LOMCE, se están planteando eliminarlo porque se centra en la memorización de contenidos y no en el aprendizaje. Y también porque el doble examen, dicen allí, implica una mayor tensión para los estudiantes.

2) Los profesores

En España, los maestros que se incorporan tras aprobar la oposición suelen ser destinados a preescolar, de tres a seis años. Son jóvenes y, en su mayoría, carecen de experiencia. En Finlandia colocan en esas clases a los mejores docentes, los que han conseguido en Bachillerato una calificación media de nueve sobre diez y, además, una sensibilidad social demostrada en actividades sociales o de voluntariado. Las pruebas son muy duras y se valora especialmente la capacidad de comunicación y de empatía.

Los estudios de grado para ser maestro duran allí cinco años y, además de estar muy preparados, están bastante bien pagados. Cuentan con el respeto de los padres y la confianza de los políticos, que para legislar en esa materia se basan en modelos muy bien investigados. 

3) El sistema

Colocan a los mejores en las clases de los más pequeños porque consideran que es en esa etapa cuando se realizan algunas de las conexiones mentales fundamentales para el resto de su vida y donde, por tanto, se apuntalan las bases del aprendizaje posterior. Los alumnos no reciben ningún tipo de instrucción formal hasta los siete años porque, argumentan, antes de esa edad los niños necesitan tiempo para jugar, hacer ejercicio físico y desarrollar su creatividad.

Al contrario que en España, donde se valora especialmente que los niños lleguen a primaria sabiendo leer y escribir, en Finlandia esos primeros años no incluyen contenidos educativos. Lo importante allí es que los pequeños adquieran habilidades sociales positivas, como aprender a hacer amigos, respetar a los demás o vestirse sin ayuda. El objetivo fundamental, recogido en la legislación oficial, es la "alegría de aprender", el enriquecimiento del lenguaje y la comunicación. 

4) Los alumnos

El principal objetivo es que los alumnos se conviertan en individuos responsables y felices. Las matemáticas y la lengua entran después, poco a poco, y sin provocar rechazo. La prueba es que apenas un 8% de los finlandeses abandonan la enseñanza obligatoria.

España, por el contrario, sigue siendo líder comunitario en fracaso escolar. Según los datos de Eurostat, en 2015 se situó en un 19,97%, es decir, uno de cada cuatro alumnos llegaron a los 16 años sin terminar la ESO, y se acerca al 25% entre los alumnos de Bachillerato, con el riesgo de exclusión social que ello implica para los que se quedan atrás. La desigualdad está servida gracias a un sistema educativo que, a la vista de los resultados, sigue sin funcionar adecuadamente.

Jesús Martín es periodista.

Fuente: EL PLURAL 
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  • Date : 23.9.16
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