“La represión franquista en Andalucía fue un genocidio”

“La represión franquista en Andalucía fue un genocidio”
El alzamiento militar contra la República dejó en suelo andaluz una muestra voraz de la táctica de terror rebelde con más de 60.000 asesinatos políticos. España es la segunda mayor fosa común del mundo o tiene golpistas enterrados en iglesias gracias al uso de la educación como herramienta de la desmemoria, según el catedrático de Historia Contemporánea Leandro Álvarez Rey.

Juan Miguel Baquero | eldiario.es

La definición del término es tan clara (según muestra el diccionario de la lengua española) como la deriva terrorista de los rebeldes tras el golpe de Estado del 36. Una matanza que dejó a España, todavía, convertida en la segunda mayor fosa común del mundo con más de 150.000 desaparecidos forzados. Un tercio yace en suelo andaluz. “La represión franquista puede ser calificada, en Andalucía al menos, como genocidio”, anota en una entrevista para eldiario.es/andalucia el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla, Leandro Álvarez Rey.

Dice que los sublevados, o una gran parte, no esperaban una guerra civil.

Preparar una guerra no lo querían ni los más conspicuos conspiradores de julio del 36. Buscaban algo que casi forma parte de la historia de España, un golpe de Estado y la intervención de los militares. Pero saben que encontrarían resistencia y debían extremar la fuerza, que el alzamiento fuera intenso, cruento… en realidad la guerra civil es un empate.

¿Un empate?

Ni el Gobierno (de la Segunda República) tiene fuerza suficiente para aplastar la sublevación en todos los lugares donde se ha producido ni los rebeldes la tienen para que el levantamiento triunfe en todas partes. Esa situación de empate desemboca en una guerra civil.

Es evidente que al final hay desempate. ¿Qué vuelca la balanza?

Lo que tumba esa situación es la llegada de tropas de África y la ayuda de la Alemania nazi y la Italia fascista. Por Cádiz entran dos banderas de la Legión y tres tabores de regulares, unos 3.000 hombres bien adiestrados, aguerridos, que siembran de terror amplias zonas de Andalucía, apoyados por falangistas y requetés, con las tácticas de violencia extrema ya utilizadas en la guerra del Rif.

¿Y por qué esa necesidad rebelde de apelar al terrorismo?

El terror es una necesidad cuando eres consciente de que los más no están contigo. No era un objetivo, era un medio. En lugares donde se asesina a gente de derechas, la represión contraria es absolutamente desproporcionada. ¿Por qué? Esto radiografía la estructura de los pueblos andaluces y, no nos engañemos, es lo que está detrás de la guerra civil: impedir las reformas que la República intentó poner en marcha. El viejo orden que la República amenazó, el de los poderosos sobre los débiles, un mercado laboral donde la única ley era la ley del amo.

No ha dicho propietarios o terratenientes, dice ‘amos’.

A veces no nos damos cuenta de esos detalles. Cuando hablamos de las relaciones sociales y laborales en el campo andaluz no son patronos y trabajadores. Hablamos de amos y jornaleros. Eso lo sitúa en otro nivel.

Y todo deja, tras el alzamiento militar, una Andalucía partida en dos.

Casi hasta el final de la guerra y como escenario de una brutal represión. Asesinatos, expolio, presos… condenar a los sectores más pobres y necesitados de la sociedad andaluza a una supervivencia prácticamente imposible. Hay que remontarse muy para atrás para ver una catástrofe de esa magnitud. Ni siquiera la ocupación francesa a comienzos del siglo XIX dejó ese resultado en Andalucía.

¿Qué cifras maneja?

Unos 54.000 andaluces asesinados por la represión franquista, cifra que aumentará cuando culminen estudios en algunas provincias. Y 8.743 víctimas de la represión en zona republicana. Como comparación, el Chile de Pinochet se llevó por delante la vida de 3.000 personas y en Argentina se calculan en torno a 30.000 desaparecidos. La represión franquista puede ser calificada, en Andalucía al menos, como genocidio. Uno de cada cinco diputados electos fue asesinado, hay decenas de miles de procesados y muertos en combate, en prisión o trabajos forzados, otros 40.000 condenados al exilio o afectados por la labor depuradora… y en todo este proceso las mujeres fueron un sector de la población especialmente castigado. Muchas fueron vejadas, violadas e incluso asesinadas.

¿Hay figuras representativas de la comisión sistemática de delitos contra la humanidad?

Queipo de Llano, Díaz Criado, Cascajo en Córdoba, Haro Lumbreras en Huelva, fulano en Granada… en cada provincia. Son los que practican la ‘limpia’..

Queipo sigue enterrado en una iglesia, ¿qué le parece?

Mi opinión es muy radical: en su casa uno puede tener lo que quiera. Y que yo sepa, la Basílica de la Macarena pertenece a la Hermandad de la Macarena. Aunque suscite rechazo, hay que distinguir entre el espacio público y el privado. Pero lo normal sería que a estas alturas la Hermandad de la Macarena considere que no está bien mantener a cualquier personaje bajo cuyo mandato se han cometido estos crímenes.

¿Es una muestra del denominado ‘franquismo sociológico’?

Quien crea que el franquismo se sostuvo en España durante 40 años gracias al apoyo del Ejército al general Franco es que no se ha enterado del país en el que vive. En España existe una gran masa de población que por razones culturales, religiosas o las que sean vivió muy a gusto y se sintió muy identificada con lo que fue el régimen franquista.

¿Las administraciones públicas deben ser taxativas con la parafernalia simbólica del fascismo?

Lo que se pueda corregir y resulte ofensivo, para los descendientes de las víctimas y cualquier persona con cultura y valores democráticos, se debe ir restringiendo. Incluso por la fuerza. Ahora, si en mi casa quiero tener un retrato de Franco, ¿quién es el Estado para impedirlo? Es una labor de educación social, no sólo de imposición.

¿Y ha sido la educación una herramienta de la desmemoria?

Sí. A veces el problema radica en el tipo de historia que se explica. De acontecimientos, fechas… la historia tiene otra función además de recordar el pasado: educarnos en nuestro propio presente.

¿Incluso en las facultades?

Es que además la historia no es algo que se transmita solo en las aulas, también se trasmite en el seno de las familias, en el callejero, en las plazas… es todo lo que nos rodea. Y si la que se pretende mantener es aquella que ensalza a los golpistas frente a los que defendieron el régimen legítimo de su país, poco puedes hacer en un aula.

¿Por esto España es la segunda mayor fosa común del mundo?

Que sea un país con una situación así, que haya un personaje como Queipo enterrado en una iglesia, estatuas dedicadas, calles… No debemos olvidar que en países como Italia el fascismo desapareció en 1944, en Alemania y Japón en 1945, y en España el general Franco duró hasta la época que lo hizo. Durante 40 años se consolidó una memoria de los vencedores que incluso, creo, llegó a calar entre los propios descendientes de los vencidos.

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  • Date : 17.10.16
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