Segunda transición borbónica en el estado español

Segunda transición borbónica en el estado español
La segunda Transición Borbónica se está llevando por delante, o reajustando -afirma Marcos González Sedano - a los viejos instrumentos políticos, en otros tiempos útiles para el mantenimiento del Régimen. El proceso de absorción de Izquierda Unida por parte de Podemos; la fagocitación del PSOE (...).

Avanza la Segunda Transición Borbónica sin tantos cadáveres como la primera. O al menos estos son más silenciosos, porque mueren sin balas de por medio. Son una prueba espeluznante de ello, el aumento de los suicidios por razones económicas.


La violencia de clase tiene sus víctimas (siempre las tuvo, a mansalva) y detrás de cada una de ellas hay siempre un delincuente.

La expropiación de los bienes comunes, de los derechos sociales, de los derechos civiles y la agresión al medio donde vivimos, son la muestra de un Estado que no garantiza los derechos de sus ciudadanos, ni siquiera los más básicos: PAN, TRABAJO, TECHO Y DIGNIDAD.

El Estado nos va dejando en manos de la caridad. Las campañas de recogida de alimentos, las muertes por pobreza energética, los comedores para personas excluidas socialmente, los sin techo...son las víctimas de la crisis que vivimos los de abajo dentro de un Régimen donde los ladrones de guante blanco forman parte de los gobernantes.

Sin embargo, de la pobreza que vivimos, que no sólo es económica, obtiene sus beneficios la oligarquía española, las élites que están viendo incrementar estos últimos años brutalmente su patrimonio en proporción inversa a la inmensa mayoría social, al pueblo. La pirámide se ha invertido y las rentas del capital superan a las rentas del trabajo; unos miles tienen más riqueza que decenas de millones.

Así se va consolidando el Régimen Borbónico, no exento por otra parte de disputas internas de las élites, de la propia oligarquía, que en su lucha por el reparto de la tarta, de la reproducción del capital que facilita el Estado al nivel local y global, sufre sus propias violencias.

Las oligarquías vascas, catalanas, y el centralismo madrileño andan a la gresca como en una pelea de gallos, donde el premio es pertenecer o no, al grupo de los elegidos.

En estas condiciones históricas, las organizaciones que podrían representar los intereses de las clases subalternas, o están en construcción, o no están.

La segunda Transición Borbónica se está llevando por delante, o reajustando, a los viejos instrumentos políticos, en otros tiempos útiles para el mantenimiento del Régimen. El proceso de absorción de Izquierda Unida por parte de Podemos; la fagocitación del PSOE, que se quema a lo bonzo para seguir medrando; el bucle al que se está sometiendo al Partido Comunista de España, objetivo a ser eliminado de la escena política, y la creación del partido puente que es Ciudadanos, es el panorama de los partidos con sus respectivas marcas electorales en la periferia del Régimen. Seguimos en un bipartidismo imperfecto, ahora más debilitado, por la irrupción de los nuevos partidos y la crisis estructural del PSOE.

Por otra parte, siguen vivas las organizaciones que el Régimen considera anomalías: BNG, CUP, Bildu...

También los sindicatos mayoritarios están sufriendo el tránsito de forma traumática, hasta tal punto que su supervivencia, como los hemos conocido hasta hoy, se ha cuestionado por parte de las élites.

En definitiva, la segunda transición avanza sin que por el momento se cuestione el proceso.

Pero, ¿qué significa no cuestionar el proceso?.. Que no hay alternativas a la pobreza, a la humillación, a la falta de democracia real, a la soberanía económica y política, a la justicia social y laboral, a la dignidad humana. Que la extracción de riqueza en el Estado Español, se está llevando a término mediante métodos del siglo XIX, aumentando la tasa de explotación sobre la fuerza de trabajo: salarios de miseria que no dan para vivir, largas jornadas laborales y una sobre/explotación del territorio.

De la bacanal laboral que se están dando los empresarios, no se salva la clase media. El funcionariado, los trabajadores públicos, ven los salarios y sus derechos disminuir, así como sus condiciones laborares y en muchos casos, la eliminación de sus empleos.

No podemos esperar que en un futuro inmediato nuestras condiciones de vida vayan a mejorar con este Régimen; la DEUDA EXTERNA, y las políticas económicas de la UE, no auguran eso. La supeditación de la oligarquía española a la oligarquía alemana, deja al Estado Español, al igual que a los países del Sur y del Este de la UE, como zonas de explotación extensiva, sobre/explotación. Más miseria, más madera para las clases subalternas; como botón de muestra Grecia.

El Régimen se merece un juicio político y una condena de ruptura y de justicia social. Es imprescindible situar políticamente las futuras movilizaciones contra las agresiones que estamos sufriendo, en términos de Juicio Político al Régimen, y la ruptura con la segunda transición Borbónica, para llegar a la dignidad, la justicia social y la soberanía. Son algunas de las cosas que tocan ahora, para alejarnos del estado de mendicidad al que nos llevan las élites:

NO QUEREMOS LIMOSNAS, QUEREMOS JUSTICIA SOCIAL.

Marcos González Sedano es miembro de Ganemos Almería

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  • Date : 5.12.16
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