Adiós Barack

Adiós Barack
Cuando le dieron el premio Nobel de la Paz a Barack Obama todavía no había hecho nada para merecerlo. No quiero quitarle otros méritos, pero paz al mundo no ha traído. El 20 de enero de 2009, pasó a ser el 44º presidente de los EEUU, el primer afro americano de la historia. En septiembre de ese mismo año le fue concedido el Premio Nobel «por sus extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la colaboración entre los pueblos». No voy a cargar las tintas por la responsabilidad de Obama sobre las guerras, porque guerras ha habido siempre, pero la tiene.

Ahora con su salida de la Casa Blanca se abre una época de incertidumbres y alguna certeza. Donald Trump representa a la derecha política más reaccionaria y al poder económico si mesura; es la cara del fascismo en América. En las palabras de despedida del presidente Barack Obama, dijo estar más optimista que cuando llegó a la Casa Blanca en 2009. Por el contrario, parte de sus políticas pueden desaparecer si el entrante cumple las promesas y amenazas que hizo durante la campaña y es muy capaz.

Obama llegó al poder con la promesa de poner fin a «una década de guerras» y no le ha sido posible cumplir con su promesa. Si Obama recibió en herencia las guerras de Irak, Afganistán y contra el terrorismo, tiene en su haber los conflictos en Pakistán, Siria, Libia y Ucrania. Tras 13 años con tropas en el territorio afgano, la guerra más larga de los EEUU, parece que llega a su fin, aunque la inestabilidad de la región provocará que las tropas estadounidenses no se retiren por completo de la región. La futura Administración Trump, tendrá que cooperar con Rusia para estabilizar la situación en Afganistán, declara el director del Departamento Asiático ruso de Exteriores y enviado especial del presidente Vladímir Putin.

«Derogar y reemplazar» fueron dos de las palabras más repetidos durante la campaña electoral de Donald Trump. Prometió que derogaría la «Obamacare» (ley Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible,). Hemos conocido como el Senado ha empezado los trámites para su desmantelamiento, con el voto a favor de 51 senadores, frente a 48. El paso siguiente le corresponde a la Cámara de Representantes. El magnate parece que cumple, asumiendo el rechazo que los republicanos han expresado hacia la ley de cobertura sanitaria. La reforma de salud, buscaba aumentar un 5% las personas con seguro médico y parece que lo ha conseguido.

A Barack Obama se le reprocha no haber sido capaz de aprobar la reforma migratoria integral que prometió a su llegada. Por el contrario Obama elimina el asilo automático para los inmigrantes cubanos que toquen suelo estadounidense. A partir de ahora los cubanos que entren en el país de forma ilegal serán deportados, a menos que soliciten la condición de refugiados políticos. La política «pies secos, pies mojados» permitía a los cubanos la posibilidad de obtener la residencia permanente un año después de llegar a EEUU. Parece que es una concesión al Gobierno de Cuba, que lo venía reivindicando. Donald Trump mantiene que deportará a 3 millones de indocumentados con antecedentes judiciales y anulará el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, que suspende temporalmente la deportación y facilita permisos de trabajo a personas que llegaron a EEUU siendo niños.

Capítulo aparte es el de la construcción del muro con México, con el reembolso de los costos por parte de México a EEUU, afirma el presidente electo. «Podría esperar un año y medio hasta que concluyan las negociaciones con Peña Nieto, que comenzarán de inmediato en cuanto asuma la presidencia, pero no quiero esperar», justificó Trump la decisión de adelantar la construcción con dinero estadounidense. Se quiere hacer ver que los recursos económicos son el problema, pero es la política migratoria que Trump quiere imponer. «Va a ser un muro, no una valla».

Donald Trump también ha prometido a los republicanos anticastristas que revertirá la política de Obama hacia Cuba, manteniendo el embargo económico contra la isla y cerrando la recién inaugurada embajada en La Habana. Tras 18 largos meses de negociaciones, en diciembre de 2014, ambos países anunciaron que terminaban la larga ruptura de 53 años, dando inicio al proceso de restablecimiento de relaciones. Obama había calificado que sus medidas hacia Cuba eran «irreversibles», pero muchas de ellas están basadas en órdenes ejecutivas y el nuevo presidente podrá revocarlas si sigue recibiendo presiones de sus amigos de Miami. «Se jodió el sueño americano, acá en Cuba la gente está brava con Obama». Es el fin de la era dorada del exilio cubano.

En cuando al centro de detención en la Bahía de Guantánamo, Obama firmó el 22 de enero de 2009 una orden ejecutiva para cerrarlo. Pese al impulso que tomaron los traslados, cerrar el penal de Guantánamo se ha convertido en una de las promesas de Obama más difíciles de cumplir. Quedan una veintena de internos en prisión, sobre los que no se han presentado cargos en su contra. 17 son los llamados «prisioneros eternos», considerados peligrosos y otros 17 esperan que su caso sea revisado. «No debe haber más liberaciones» opina Trump: «Son personas extremadamente peligrosas». No solo quiere suspender la transferencia de prisioneros sino mandar allí nuevos detenidos.

Obama consiguió firmar el pacto de Acción Integral conjunto con Irán y el grupo 5+1 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, China, Rusia y Alemania), que «garantiza de manera verificable» que el programa nuclear de Irán sea exclusivamente pacífico. A cambio, Irán logra el levantamiento progresivo de las sanciones económicas internacionales impuestas. Durante la campaña electoral, Trump prometió anularlo. Lo calificó de «desastre» y «el peor acuerdo jamás negociado». La OIEA certifica y EEUU ha verificado, que Irán cumple el pacto nuclear, por lo que Occidente pone fin a la prohibición de importar y transportar petróleo iraní. Si el nuevo inquilino de la Casa Blanca cumple sus promesas, el mundo retrocederá y quien sabe si se convertirá en un cementerio nuclear en la noche de los tiempos.

Junto a la vuelta a las armas nucleares, la negación del Cambio Climático. Obama aprobó una ley para prohibir la perforación petrolífera en el Ártico durante al menos 5 años, medida recibida con satisfacción por las organizaciones ecologistas, que apuestan por la detención de la perforación en una región ecológicamente frágil. La prohibición puede ser anulada por Trump, que ha prometido aumentar las perforaciones lejos de la costa. Trump ha anunciado que retirará los fondos comprometidos por EEUU para cumplir el Acuerdo de París sobre el clima, decisión que puede tomar sin oposición.

Hay que reconocer que tras un inicio de la crisis financiera global de 2008 y la quiebra de Lehman Brothers, el gobierno Obama logró bandear el temporal y levantar a un país estancado en el crecimiento. Actualmente la tasa de desempleo en EEUU ronda el 5,3%, la más baja desde que empezó la crisis y el dólar se cotiza como una de las monedas más fuertes del mundo. Se avecinan conflictos de intereses, pese a las últimas declaraciones de que durante su mandato «Vamos a ser el mayor productor de empleo que ha creado Dios jamás». La jugada de Trump de dejar su imperio en manos de sus hijos no aleja las dudas sobre conflictos de intereses. Un grupo de vigilancia democrática asegura que Trump seguirá siendo el propietario y que las posibilidades de que sus intereses entren en conflicto con los del país son muy grandes.

El 26 de junio de 2015 la Corte Suprema de los Estados Unidos legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo, al declarar anticonstitucionales las leyes de 14 estados de la Unión en los que se prohibía. La decisión, tan importante como el fin de la segregación racial entre blancos y negros en 1954, llegó cuando el Gobierno Obama apostó por terminar con décadas de discriminación.

EEUU es un país donde la posesión de armas es un derecho garantizado por la Segunda Enmienda de la Constitución. En enero de 2016, Obama aprobó un paquete de acciones ejecutivas destinadas a reforzar la revisión de antecedentes y a incrementar el control sobre los vendedores de armas, en especial los que operan en Internet. Una vez más, al tratarse de acciones ejecutivas, Trump no necesita más que una firma para desbaratar la norma y seguro que sin oposición alguna.

Cuando Donald Trump jure su cargo como 45º presidente de los Estados Unidos de América el 20 de enero, comienza una nueva era. Mal inicio, tras el escandaloso informe sobre sus viajes a Moscú con espías, perversiones sexuales, mujeres y «lluvia dorada», con chantaje incluido, que podría derivar en un «impeachment». Con un patrimonio de 3,7 billones de dólares, el actor de cameo en Solo en casa 2 perdido en Nueva York, mantiene su slogan: «Hagamos grande a América de nuevo». Posiblemente veremos como EEUU cambia de amistades peligrosas, de Rusia como aliado a China como enemigo natural.

«Sí pudimos, sí podemos»: así cerró Barack Obama el llamado discurso de despedida en Chicago. Defendió su legado como luchador contra el racismo y la discriminación, como promotor de un acuerdo global frente al cambio climático. Destacó las medidas adoptadas durante su mandato que permitieron el matrimonio homosexual y ampliar la cobertura sanitaria a 20 millones de personas a través de «Obamacare». «La democracia se puede tambalear cuando se entrega al miedo», advirtió. Agradeció al auditorio, pidió que Dios «continúe bendiciendo a EEUU» y se fue.

Obama deja un legado a medias y en riesgo de demolición. Se abre una semana de protestas contra Trump, que ganó agitando la xenofobia; y una enorme «Marcha» feminista recorrerá Washington el próximo 21 de enero para defender sus derechos frente a las amenazas del nuevo presidente. Como todo futuro, está por ver lo que va a suceder, pero por lo que se ha dejado ver el personaje, cabe predecir que nada será igual. Si cumple sus promesas y amenazas «malos tiempos nos esperan». Hola Donald.

Víctor Arrogante

En Twitter @caval100
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