Cómo se aprobó la sentencia contra Galán y García Hernández

Cómo se aprobó la sentencia contra Galán y García Hernández
Pocos días después de ejecutada la irreparable sentencia contra los heroicos capitanes Galán y García Hernández nos fue tachada por la censura alfonsina del último Borbón la información siguiente: 

Un elevado personaje, cuyo nombre se conocerá algún día no lejano, ha referido lo que pasó en el Consejo de ministros celebrado el domingo 14 de diciembre de 1930 del modo siguiente: 

Poco antes de las doce y diez sonó el timbre del teléfono oficial. El general, a la mesa, donde se hallaba, tomó el auricular y entabló este diálogo: 

—Aquí, el presidente del Consejo. ¿Con quién hablo? 

—Con el capitán general de Zaragoza — contestó el interpelado —, que le saluda. 

—Está bien, general. ¿Ha terminado el consejo sumarísimo? 

—Sí. Acaba de terminar, y ha condenado a la pena de muerte a los capitanes Galán y García Hernández. A los demás oficiales, a cadena perpetua. No se ha permitido hablar mucho a los procesados, siguiendo las instrucciones de vuecencia, para evitar retrasos peligrosos. El capitán Galán ha dirigido frases duras a los miembros del consejo. 

—'Muy bien—contestó Berenguer—. Espere ahí, general. Dentro de poco le notificaré la decisión del Gobierno de su majestad, que en este momento se halla reunido bajo mi presidencia. 

Al conocer los ministros lo ocurrido en Huesca permanecieron callados algunos instantes. Pasados éstos, el ministro de Fomento intervino para indicar la conveniencia de suavizar la pena, ya que la situación era grave. Dos ministros, el de Estado y Trabajo, suscribieron sus palabras. 

Entonces el ministro de Economía, Rodríguez de Viguri, se levantó y, con ademán enérgico, dijo a los tres consejeros que acababan de hablar : 

— La sentencia debe ser aprobada por el Gobierno para que se cumpla inmediatamente. Hay que salvar al rey y al régimen, que están por encima de todo. Por eso y para eso estamos aquí. Por tanto, solicito que su aprobación se vote urgentemente. 

En aquél instante llega a la sala de consejos un ayudante, que se dirige al ministro de Economía para decirle que le llaman al teléfono desde Palacio. Rodríguez de Viguri mantuvo el siguiente diálogo : 

—Acabamos de reunimos, majestad. —¿Qué sentencia ha dado el consejo sumarísimo de Huesca? 

—Pena de muerte para Galán y García Hernández. Los demás, a cadena perpetua. 

—¿No se ha cumplido lia sentencia? 

—No, señor. —¿Qué esperáis? 

—Convencer a dos o tres ministros, que son partidarios del indulto. 

—De ningún modo indulto. Conviene escarmentar al populacho. Hay que verter sangre. Di a Berenguer que cumpla mis órdenes y que no titubee. Adiós.

El Consejo de ministros procedió a la votación. Por mayoría se ratificó la sentencia de muerte para Galán y García Hernández. Berenguer volvió al teléfono y, puesto en comunicación con Huesca, dijo al capitán general : 

— El Gobierno de su majestad aprueba el fallo del consejo sumarísimo. Se encarece la urgencia. Esta orden se daba a las dos de la tarde. Cuarenta minutos después caían asesinados dos mártires de la República. 

* * * 

Esta es la verdad de lo ocurrido: no la olvidéis. El Borbón perjuro y ladrón, el último rey de la dinastía nefasta, ha creído contener un movimiento revolucionario derramando la sangre de dos héroes. El domingo 14 de diciembre respiró gozoso, después de varios días de angustia; pero la sangre de los dos 'mártires caerá sobre él. ¡Culpable del desastre del año 21, asesino de Barcelona, ladrón de nuestra Hacienda, asesino de Vera, el momento de nuestro desquite se aproxima! 

De El Socialista

Publicado también en Boletín de la Sociedad de Ebanistas y Similares, en Mayo de 1931
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