¡Dejadme llorar!, el genocidio olvidado

¡Dejadme llorar!, el genocidio olvidado
El documental ¡Dejadme llorar!, el genocidio olvidado, aborda la huella oculta que dejó el genocidio franquista en España a partir del caso de Córdoba, en Andalucía. El documental nos habla de la profunda herida emocional que dejó la represión en los hijos y las familias de los desaparecidos, perseguidos o asesinados por el régimen franquista. Aquellos niños, que hoy ya son ancianos, cuentan su vida bajo el terror, cómo crecieron sin derechos, siempre con miedo, sin poder manifestar el dolor y la pena.

Son las otras víctimas de los crímenes contra la humanidad cometidos por los golpistas y los últimos testigos directos. El régimen les impuso un brutal silencio y fueron despojadas de todo, incluso del derecho al duelo y a la memoria de sus seres queridos. Sus historias y sus testimonios nos recuerdan que los hijos de las familias represaliadas tuvieron una vida insoportable durante la dictadura, y más tarde, la democracia española también los abandonó.

El documental arranca en el cementerio de la Salud de Córdoba, donde hijos y parientes rinden homenaje a sus familiares asesinados y reivindican la recuperación de sus cuerpos en una de las dos fosas comunes que hay en la ciudad. En Córdoba, los franquistas asesinaron a más de 4.000 personas sin justificación alguna, puesto que la ciudad cayó en sus manos inmediatamente y no hubo guerra. Sus restos se encuentran repartidos en las fosas comunes que hay en los dos cementerios de la ciudad, adonde los arrojaron sus verdugos hace ochenta años.

En otro plano narrativo, el historiador Francisco Moreno Gómez nos revela los mecanismos con los que la dictadura de Franco intentó borrar cualquier vestigio de sus crímenes, incluso de la memoria de sus otras víctimas. Moreno Gómez fue descubriendo la brutal dimensión de muchos de esos crímenes a lo largo de más de 35 años dedicados a la investigación de la represión. Su conclusión es que la dictadura sólo inscribió un tercio de la matanza y se empleó a fondo en las técnicas de la desaparición forzada que luego imitarían las dictaduras latinoamericanas. El franquismo hizo desaparecer los cuerpos de sus víctimas, los documentos y cualquier tipo de archivo, además de reprimir la historia auténtica de lo que pasó y construir una historia falsificada.

En el documental se narra también la historia de las familias víctimas del franquismo de Aguilar de la Frontera, que lograron localizar fosas clandestinas y crímenes que habían permanecido ocultos más de 70 años.

El juez Baltasar Garzón habla de su experiencia malograda sobre las investigaciones judiciales del franquismo. El magistrado también denuncia la inacción y la negativa de la democracia española, que no ha cumplido con las víctimas. Garzón recuerda que las instituciones internacionales han exigido una y otra vez a España que cumpla sus compromisos en materia de derechos humanos.

Por su parte, la jueza argentina María Servini manifiesta el impacto que le ha producido el drama de las víctimas del franquismo. Servini investiga las denuncias de las victimas españolas que han recurrido a la justicia argentina ante el desamparo de la justicia española y se muestra conmovida por la magnitud del drama provocado por la dictadura franquista.

Este año, cuando se van cumplir 80 años del golpe militar franquista y casi 40 de democracia, todavía hay en España 150.000 desaparecidos y 2.381 fosas comunes sin exhumar. Las familias víctimas siguen esperando verdad, justicia y reparación y reclaman su derecho a la verdad, al duelo y a enterrar con dignidad a sus seres queridos...

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