Los últimos momentos de Fermín Galán y García Hernández

Fermín Galán y García Hernández
Las ejecuciones de los capitanes Galán y García Hernández causaron gran conmoción en todo el país, despertando un sentimiento antimonárquico que se extendió como la pólvora, lo que precipitaría el curso de los acontecimientos con la llegada, cuatro meses después, de la Segunda República.

Durante la noche del día 13 y buena parte de la madrugada del día 14 de diciembre de 1930, los capitanes Fermín Galán Rodríguez y Ángel García Hernández fueron juzgados en un consejo de guerra sumarísimo que les condenaría a muerte por su participación en la Sublevación de Jaca. 

Cumpliendo con su sagrado ministerio, uno de los sacerdotes se acercó al capitán Galán nuevamente, momentos antes de ser fusilado, con intención de reducirlo, a que se confesara y cumpliera los preceptos de la religión cristiana.

El capitán Galán dijo: Cómo amigo, lo que quiera. Ahora, que yo suplico a todos que no me molesten con estas cosas. No puedo echar por tierra en un minuto mis ideales de toda la vida. Y además, pido que me entierre en cementerio civil.

Ese mismo día, el 14 de diciembre, a pesar de ser domingo, los condenados son fusilados junto a las tapias del polvorín de Fornillos, a dos kilómetros de Huesca. Con todo el fervor que Galán tenía por sus ideales, en los últimos momentos de su vida, cuando vió caer el sable del oficial que mandaba el pelotón de fusilamiento, gritó, con voz fuerte y firme: "¡Viva la República!"

Viva que, en aquella hora trágica, no contestó nadie, pero que hoy suena en todos lo ámbitos de la nación; de esta España que no le libró de la muerte, pero que después ha sabido glorificar su memoria. García Hernández contestó con un "¡Viva la Libertad!". Segundos después, caían acribillados a balazos, estos mártires de la República española. ¿Por qué los mataron? ¡Por miedo!.

Finalmente, fue cumplimentada la última voluntad de Fermín Galán, puesto que en la tarde del lunes fue trasladado su cuerpo, envuelto en una sábana y metido en humilde féretro, al cementerio civil, contiguo al católico. También fue inhumado a la misma hora el cadáver del capitán señor García Hernández. 

Instaurada la II República el 14 de abril de 1931, conscientes del papel que habían jugado ambos militares en la Sublevación de Jaca para instaurar la República. El gobierno tomó una serie de medidas para ensalzar sus figuras, entre ellas reabrir el expediente de juicio contradictorio para la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando al capitán Fermín Galán por su heroico comportamiento en la Legión Española. Ambos capitanes de Infantería se convierten en verdaderos iconos del republicanismo español, pasando a ser considerados como Los mártires de la República.


FERMÍN GALAN RODRÍGUEZ

El capitán don Fermín Galán tenía treinta y un años. Nació el cuatro de octubre de 1899. Ingresó en la Academia el año 1915, y al año de salir de allí pasó destinado a África, a las tropas de Policía Indígena, donde estuvo varios años, pues hablaba árabe. También prestó servicio en la jarka de Ab el Malek. Luego pasó al Tercio y fue herido. Poseía una cruz de María Cristina.

Era un oficial culto, de porte distinguido y de palabra persuasiva. Profesaba abiertamente ideas republicanas. Participó en la conspiración de la noche de San Juan, organizada por el general Aguilera, y al parecer autorizada por el general Weyler. Posteriormente, fue condenado por participar en el complot llamado de Garraf. 

Fue condenado, y cuando llevaba tres años de prisión cayo la dictadura de Primo de Rivera y fue amnistiado, reintegrándose al servicio activo. 


ÁNGEL GARCÍA HERNÁNDEZ

El capitán don Ángel García Hernández iba a cumplir en enero treinta y un años. Ingresó en la Academia el año 1918. Sirvió en el Tercio y ganó una cruz de María Cristina. Prestó servicios en la Escuela Central de Tiro, y al ascender a capitán fue destinado al regimiento de Galicia, número 19, único regimiento en donde prestó servicio de dicho empleo.

Era hombre de no muy fuerte complexión física y de carácter apocado en la vida ordinaria. Nunca manifestó exaltación de ideas. Según parece intimó con el capitán Galán desde hace unos dos meses, y es palabra persuasiva de éste la que le inclinó a tomar parte en la sublevación de Jaca que le ha costado la vida.

Eco Republicano
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