Luchar contra el olvido

Luchar contra el olvido
Un año después del final de la Guerra Civil, los fascistas que destruyeron la legalidad republicana, pusieron en marcha una investigación masiva llamada ‘Causa General’, cuyo objetivo era recoger pruebas de las atrocidades cometidas en la zona republicana, persiguiendo, encarcelando, humillando, expoliando y asesinando a los vencidos; dando rienda suelta a sus deseos de venganza; justificando el golpe de Estado contra la República en 1936 y vilipendiando el legado democrático republicano.


En consecuencia, el dictador fascista Franco, utilizó el adoctrinamiento político a través de la propaganda franquista, divulgada desde los diferentes medios controlados por el régimen: radio, cine, televisión, prensa, instituciones gubernamentales, escuelas y púlpitos de las iglesias; difundiendo una única y monolítica interpretación de la historia de la Guerra Civil, escrita por los vencedores; es decir, por políticos de extrema derecha, sacerdotes, militares golpistas y benefactores del franquismo.

La dictadura impuso una visión única del pasado, que tuvo continuidad tras la muerte del dictador Franco. En este sentido, para facilitar la restauración de la monarquía que empatizó con la dictadura de Franco, a nivel político, hubo un ‘pacto de silencio’ destinado a consolidar la frágil democracia y proteger la Corona. Por otro lado, se realizó la vergonzosa Ley de Amnistía para evitar juzgar los crímenes cometidos durante el franquismo y la dictadura.

En los últimos años, gracias a la labor infatigable de historiadores, investigadores y asociaciones memorialistas se ha podido rehabilitar el legado democrático, cultural, educativo y social desarrollados durante los Gobiernos de la II República. Al mismo tiempo, la exhumación de fosas comunes y cunetas han revelado los horrendos crímenes cometidos por los golpistas, ocultados durante cuarenta años por la dictadura.

No obstante, cualquier iniciativa promovida por las víctimas del franquismo que busque un reconocimiento moral, honrar la memoria, dignificar el legado cultural republicano, la búsqueda de desaparecidos, de niños robados o la aplicación de la justicia, está siendo políticamente torpedeada desde la extrema derecha, con el agravante del resurgimiento de un revisionismo histórico fundamentado en la propaganda franquista, destinada a justificar el golpe de Estado de 1936 y los crímenes de la dictadura. Resultado de construir un modelo de país fallido, basado en la impunidad de los crímenes del franquismo y con el añadido de una jefatura de estado no electa e impuesta por el dictador. 

En España, los benefactores del franquismo rechazan la recuperación de la Memoria Histórica, ellos apelan a “pasar página” y “no reabrir heridas” porque sus conciencias no están tranquilas. Y precisamente ellos, son los que más tienen que callar, porque a los fascistas incomprensiblemente, se les permite la apología del franquismo levantar el brazo, enarbolar banderas franquistas, mantener monumentos, calles y honores a golpistas. 

Lo que no nos perdonarán jamás los fascistas, es que nosotros somos los depositarios del legado republicano y fieles defensores de su causa. Los republicanos y las republicanas han soportado un dolor transgeneracional convertido en lucha. Frente aquellos que esgrimen la idea de que nos mueve el rencor, cuando aspiramos a exhumar y recuperar los restos de nuestros seres queridos y honrarlos como se merecen, decidles que a los hijos y nietos de quienes perdieron la guerra, no nos mueve el rencor, ni el resentimiento, sino el ánimo de justicia y nos rebelamos contra la ocultación y el olvido de los crímenes cometidos por el franquismo. La memoria es frágil y hay que retroalimentarla siempre con el deseo de hacer frente al miedo y la amnesia, reconstruyendo la verdad histórica y derribando la que falsamente nos contaron. España necesita salir del medievo: Valor, dignidad, fuerza y República. 

Eco Republicano 


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