El Comité de No Intervención: La farsa para dejar a España a meced del fascismo internacional

El Comité de No Intervención: La farsa para dejar a España a meced del fascismo internacional
Rafael Linde Ruiz

El Comité de No Intervención se creó a las pocas semanas de estallar la guerra civil en España (1936-1939). A iniciativa del gobierno francés y muy pronto apoyado por el británico (entre otros), y con la idea de evitar la internacionalización de dicha guerra. Muy pronto destacó por su escasa eficacia, ya que la República no pudo comprar armas con las que defenderse y Mussolini y Hitler ayudaron a los ejércitos de Franco con total impunidad.

El golpe de Estado del 18 de julio había fracasado y España no tenía mucho armamento, por lo que ambos bandos se apresuraron a pedir ayuda (la guerra no se habría alargado sin la ayuda extranjera, especialmente la italiana). Los rebeldes, que ya tenían acuerdos firmados con Mussolini, pidieron ayuda a Portugal y a la Alemania de Hitler. El 19 de julio, el gobierno republicano de José Giral envió un telegrama solicitando ayuda al gobierno de León Blum en Francia.

En principio, el gobierno francés, temeroso de estar rodeado por tres Estados fascistas en un futuro cercano, envió ayuda militar a España. Sin embargo, las propias divisiones internas del gobierno de Francia (Auriol y Cot estaban a favor de ayudar, Delbos estaba en contra) y las presiones sociales y políticas dentro del país (la alta burguesía y el clero simpatizaban con los rebeldes, mientras que obreros, intelectuales y la clase media a la República) motivaron a que el auxilio fuera limitado. Francia además tampoco se encontraba en situación de enviar demasiado.

La respuesta del gobierno de Blum tampoco fue más directa porque entre los días 23 y 24 de julio hubo una reunión en Londres con el gobierno de Stanley Baldwin, en la que se acordó por parte de ambos países de no ayudar. Mientras se veía qué pasaba, Francia cerraba su frontera terrestre con España el 13 de agosto.

En el caso del Reino Unido, a pesar que los laboristas y que más del 70% de la población británica apoyaba al gobierno republicano español, los gobiernos conservadores de Baldwin y de Neville Chamberlain después desarrollaron una actitud negativa hacia éste. Diplomáticos como Samuel Hoare (luego embajador con Franco entre 1940-1944), Henry Buckley o Henry Chilton simpatizaban de manera abierta con los rebeldes.

Son los años de la Política de Apaciguamiento, así que pronto empezaron conversaciones para ver que se hacía con la guerra civil en España. Estas conversaciones plasmarían en la creación del Comité de No Intervención.

Entre el 15 y el 24 de agosto de 1936, la mayoría de los países europeos y luego Turquía fueron firmando este acuerdo (Estados Unidos no lo firmó pero declaró un embargo de armas). Se estableció que su sede estaría en Londres. Lord Plymouth fue su primer presidente (luego sería sucedido por Lord Halifax) y Francis Hemming su primer secretario. Pronto empezaron sus trabajos. El 9 de septiembre celebró su primera reunión, y el 14 de septiembre se creó un subcomité que sería al final el que realizó la mayor parte del trabajo cotidiano. De esta forma, La Sociedad de Naciones (SDN), antecesora de la ONU actual, se desentendía de la guerra civil española.

Entre los puntos que el Comité de No Intervención trató: evitar la internacionalización del conflicto, evitar la compra o venta de armas a los bandos contendientes y evitar la participación de ciudadanos extranjeros en la guerra civil (reuniones sobre este aspecto desde finales agosto de 1936). Vamos a ver ahora como fueron trabajando y si consiguieron sus objetivos.

Desde muy pronto se destinaron observadores internacionales en las fronteras terrestres y patrullas navales (en vigor desde abril de 1937) de los países firmantes del acuerdo vigilaban las costas españolas para asegurar el cumplimiento de estos propósitos. Quiero mencionar aquí que los observadores terrestres sólo podían inspeccionar, no podían retener el cargamento que fuera a España, por poner un ejemplo, por lo que desde el principio su efectividad fue bastante baja.

Desde el principio, Alemania e Italia sabotearon el acuerdo a pesar de haberlo firmado, algo que había quedado muy claro en una reunión que el 28 de agosto habían tenido Wilhem Canaris por parte alemana y Mario Roatta por parte de Italia, que decidieron seguir con los suministros miliares a los rebeldes. Esto motivó protestas de México o la Unión Soviética, (Su ministro de exteriores, Maxim Litvinov fue muy enérgico) que apoyaban a la República, por lo que a partir de octubre de 1936 estos países decidieron enviar ayuda militar y alimentaria a la República, y, con el envío de las Brigadas Internacionales.

La ayuda a los dos bandos no llegó en igualdad de condiciones. Los rebeldes recibían su armamento en barcos alemanes e italianos (a veces camuflados con bandera panameña), a través de Portugal (en los años de la guerra civil Portugal se convirtió en el primer comprador de armas del mundo) o sociedades mercantiles como HISMA o ROWAK, y tampoco tenían muchas dificultades en conseguir crédito. Para la República la situación fue diferente, debido a que en la práctica el Comité de No Intervención había impuesto un bloqueo. El gobierno tuvo que emplear las reservas de oro del Banco de España para comprar armamento, especialmente a la Unión Soviética, Francia, Checoslovaquia y México. Se tuvo incluso que recurrir a contrabandistas y compras “bajo cuerda” a precios carísimos para poder seguir con el esfuerzo bélico. Además, la cantidad de ayuda recibida fue menor.

Para el verano de 1937 se veía la escasa efectividad de las inspecciones terrestres y marítimas, el ejército de Franco recibía con total impunidad su armamento, y a pesar de la vigilancia, los submarinos y barcos italianos atacaban a los buques de diversa nacionalidad que llevaban ayuda a la República, hundiendo 12 de ellos y dañando otros muchos. El gobierno de Juan Negrín protestó por esta situación y hubo una conferencia en la localidad suiza de Nyon a principios de septiembre para que cesaran los ataques. A pesar que Italia no asistió, consiguió algunos privilegios. Negrín por su parte había hablado con el nuevo gobierno francés de Camille Chautemps para que cambiaran de actitud y permitieran ayuda a la República. Se consiguió que no pusieran tantas trabas a la ayuda soviética y que la frontera terrestre se abriera, si bien de forma irregular a lo largo de lo que quedaba de 1937 y entre marzo y junio del año siguiente.

Para entonces (verano 1938) los trabajos del Comité de No Intervención estaban influidos por las negociaciones que había para retirar a los extranjeros de la guerra civil en España, en el caso del EPR la casi totalidad de los brigadistas se retiraron después de la batalla del Ebro. Los rebeldes no respetaron el acuerdo y “camuflaron” a los combatientes foráneos. Desde entonces, su actividad se redujo al mínimo, no hubo reuniones de importancia hasta el 30 de marzo de 1939 cuando lo hizo en Londres por última vez. El Comité de No Intervención fue disuelto poco después, el 20 de abril de ese mismo año.

La labor del Comité de No Intervención fue muy cuestionada. Salazar, Mussolini y Hitler nunca respetaron los acuerdos y ayudaron descaradamente a Franco desde el primer día, por lo que nunca fue muy efectiva. Querían que su influencia creciera y debilitar al Reino Unido y especialmente a Francia. La República española fue víctima de una farsa que la puso en clara desventaja con los rebeldes y, fue junto con Austria y Checoslovaquia víctimas una nefasta política de apaciguamiento que las potencias democráticas emplearon en los años 30 para contener al fascismo, y que condicionó muchísimo la labor de dicho comité. 

En palabras de Winston Churchill:

“La no intervención fue un complicado sistema de mentiras oficiales”.

Por su parte, el diario británico Manchester Guardian, decía en un editorial a la altura de marzo de 1938 que:

“Sea cual sea el bien que haya podido hacer a Europa, la no intervención ha clavado una lanza extranjera en el costado de la España leal”.

Igualmente contundente se pronunciaba el agregado militar británico en España E. C. Richards en noviembre de 1938:

“Fuera cual fuera el propósito imparcial y benéfico del Acuerdo de No Intervención, sus repercusiones en el tema del abastecimiento de armas a las fuerzas republicanas han sido, funestas y sin duda muy distintas de lo que se pretendía. La ayuda material de Rusia, México o Checoslovaquia nunca se ha equiparado en cantidad o calidad con la de Italia o Alemania”.

El Comité de No Intervención fue creado bajo la influencia de la política de apaciguamiento para contener a los fascismos, y para ello sacrificaron, como he dicho antes, a la democracia en España y Checoslovaquia (Austria ya no lo era). Apenas 5 meses después de terminar la guerra civil en nuestro país, las potencias democráticas descubrieron el grave error cometido con este tipo de política.

Rafael Linde Ruiz, Licenciado en Historia por la Universidad de Granada.


Twitter: @rafaellinderuiz




Bibliografía:

– Casanova, J y Gil Andrés, C. “Historia de España en el siglo XX” Ariel Historia, Madrid 2009

– Moradiellos, E. “La No Intervención. Una farsa política y diplomática” pags 221-234 en Viñas, A (ed) “En el combate por la Historia” Pasado y Presente, Barcelona 2012

– Viñas, A. “La República española en guerra – La soledad de la República” Crítica, Barcelona 2006

– Preston, P. “La guerra civil española” DeBolsillo, Madrid 2013

– Thomas, H “La guerra civil española” Crítica, Barcelona 2006

– Avilés, J. “Las potencias democráticas y la No Intervención”
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  • Date : 10.7.17
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