Julio Anguita: Dolor y desmemoria

Julio Anguita: Dolor y desmemoria
Otra vez la muerte y el dolor de la mano del terrorismo. Hoy en Barcelona, ayer en Madrid, Londres, Bruselas o París. Siempre en Iraq, Siria, Afganistán, Turquía o Palestina. Otra vez el bálsamo de la solidaridad cívica de una población que, rechazando el crimen, corta desde el inicio la actitud de fascistas pescadores en río revuelto. Y también otra vez la pompa y circunstancia de discursos políticos hueros y reiterativos que culminan en misas impropias de un país aconfesional.

Y como acompañamiento, editoriales que destilan baba, oportunismo y un engolfado regodeo en la simplista, unilateral y clerical visión de La Historia de España de Menéndez y Pelayo. ¿Por qué tanto horror? ¿Dónde están sus orígenes? ¿Qué hechos están en la base del fundamentalismo creándolo y propiciándolo? Para responder a esto se impone un ejercicio de reflexión.

El ISIS que se atribuye los atentados de Barcelona ha sido desarrollado, armado y apoyado económicamente por la CIA, el Mossad israelita, el M-16 británico, la OTAN, Arabia Saudí y Qatar con el objetivo de derrumbar al Gobierno de Siria presidido por Bashar al- Asad. El ISIS, antes de esos apoyos, había sido una facción de la organización terrorista Al-Qaeda, que comandada por Bin Laden recibió el apoyo económico, armamentístico y logístico de EEUU.

En semejante coyuntura igual trato, apoyo y ayuda recibieron los miembros del movimiento talibán que instauró un régimen fundamentalista en el propio Afganistán. Iraq y Libia nos traen el recuerdo de guerras de agresión que están en el origen de lo que hoy lamentamos. Y como antecedente más remoto recordemos el apoyo de EEUU y China a los jemeres rojos.

La desmemoria, cultivada por gobiernos y determinados medios, es la leña que se le echa al fuego del racismo, el fascismo y otras miserables lacras de una civilización, la occidental, que olvidando su alumbramiento de los Derechos Humanos se ha envilecido en la única lógica de los mercados y el esquilme de recursos ajenos.

Julio Anguita

Fuente: El Economista
Julio Anguita: Dolor y desmemoria
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