Ignacio Escolar: Declaración de independencia

Ignacio Escolar: Declaración de independencia
Ni la histórica manifestación del domingo ni la salida de empresas ni la soledad internacional ni la división interna van a frenar al independentismo

Ignacio Escolar | eldiario.es

¿Qué hará el Govern? ¿Presentará una declaración unilateral de independencia (DUI) o, antes de este punto de no retorno, frenará? La gran incógnita se despejará este martes a las seis de la tarde, con el discurso en el Parlament de Carles Puigdemont. Las dudas sobre qué decisión tomará son públicas desde que así las han manifestado varios dirigentes de su propio partido, el PDeCAT. El debate en el partido de Puigdemont es conocido, y las opciones que se discuten son dos.

Unos apuestan por mantener la hoja de ruta prevista y cumplir al pie de la letra con la llamada ley de transitoriedad: aceptar el resultado del referéndum, declarar la independencia de la república catalana y abrir un periodo constituyente… que durará lo que tarde el Senado en aprobar el 155 y suspender la autonomía.

Otros, conscientes de las implicaciones de un paso así, apuestan por retrasar la DUI, suavizar de alguna forma esta declaración o incluso pararla; ganar tiempo y evitar así perder el apoyo internacional que el independentismo consiguió gracias a las cargas policiales el 1-O. Retrasar este paso y dar un giro táctico, que no frenar.

Desde el viernes, en el Gobierno de Mariano Rajoy cunde la idea de que estas fisuras internas en el PDeCAT servirán para parar la DUI. También confían en la presión de las grandes empresas abandonando Catalunya, en la histórica manifestación del domingo en Barcelona a favor de la unidad, en la soledad internacional del Govern…Tal vez estén confundiendo sus deseos con la realidad. No sería la primera vez.

La forma en que el Gobierno de Rajoy se ve ahora vencedor recuerda mucho al optimismo de hace unos años, cuando decían que ya “bajaría el suflé”. O cuando el independentismo se quedó en el 47,8% en las últimas autonómicas, y algunos pronosticaron que sería su fin. O al optimismo de hace unas semanas, cuando el Gobierno aseguraba que el 1-O no se iba a celebrar porque no habría urnas, porque la Policía las iba a interceptar.

A pesar de ese optimismo, las urnas llegaron y más de dos millones de catalanes pudieron votar. Y a pesar del actual optimismo del Gobierno, este martes parece que llegará la DUI, aunque desde el Govern no la vayan a llamar así.

Por la información que a esta hora tenemos en eldiario.es, lo más probable es que Carles Puigdemont declare la independencia de Catalunya este martes, 10 de octubre de 2017. Será un discurso que tendrá matices y calendarios; es posible que incluso se llegue al ridículo de sortear la declaración en sí con la excusa de que simplemente se acepta el resultado del referéndum previsto en la ley de transitoriedad y se da traslado al Parlament. Pero casi todo apunta a que será una DUI; tal vez una DUI chiquitita, una DUI en diferido o una DUI que una vez declarada se suspenda para dejar tiempo para negociar. Y dudo mucho que todos esos matices eviten que el Gobierno recurra al 155, suspenda la autonomía y aplique con la Fiscalía y los jueces toda la fuerza del Código Penal.

¿Se puede evitar este desenlace? Sin duda, sí. Si el Govern realmente quiere un diálogo debería parar esta declaración y no solo por cuestiones tácticas: una participación del 43% de los catalanes en un referéndum sin garantías no bastan en ningún caso para justificar el nacimiento de la República de Catalunya. La DUI es un disparate que no se justifica ni con todos los errores que ha cometido Rajoy. 

También puede evitarlo el Gobierno, o al menos puede no azuzar el fuego aún más. En vez de ayudar a quienes desde dentro del mundo independentista presionan para evitar el incendio definitivo, en vez de abrir una mínima pista de aterrizaje en aras del interés general, el PP ha enviado a más pirómanos: a Pablo Casado diciendo que Puigdemont iba a acabar como Companys. No está claro si Casado dijo esto por ignorancia o por maldad. No sé cuál de las dos opciones es peor.

Tras la DUI y el 155 entraríamos en el auténtico choque de trenes, el de verdad. Entre otras cosas, porque la suspensión de la autonomía y la probable disolución del Parlament dejará sin aforamiento a todo el Govern, lo que permitirá su imputación por la Audiencia Nacional o por ese mismo juzgado número 13 de Barcelona que ordenó detener a varios altos cargos de la Generalitat.

Y si llegamos al 155, ¿alguien espera que el mismo Govern que ha decidido saltarse unilateralmente la Constitución se vaya a rendir porque se lo ordena el Senado? ¿Alguien piensa que se puede detener a Carles Puigdemont y el resto del Govern sin que haya violencia? ¿Alguien confía en que la suspensión de la Autonomía servirá para frenar el independentismo, o que lo desanimará? ¿Alguien en el Gobierno tiene un plan para el día después? ¿Alguien cree todo esto no dejará heridas profundas en la convivencia que serán aún más difíciles de superar?


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