Miguel Pastrana: "Con pesar republicano, por Catalunya y por España"

 Miguel Pastrana: "Con pesar republicano, por Catalunya y por España"
(Una reflexión que tal vez guste poco a muchos)

Por Miguel Pastrana


Se viene diciendo tanto -a veces con tino, otras sin él- sobre Catalunya y su relación con España; sobre la cuestión del referendo el cual quiere llevar a cabo, este 1 de octubre, una actual mayoría del Parlamento autonómico catalán, que han de resultar por fuerza repetidas algunas palabras, varias quizá, de las cuales aquí escriba. De hecho, repetiré algunas cosas las cuales yo mismo he dicho, escrito en Eco Republicano.

Pero el riesgo, incluso la molestia, se ve superada por lo que considero una responsabilidad de posicionarme -con más exactitud, volver a posicionarme- sobre cuestión de tanto relieve. Y hacerlo de manera clara, que es la forma en la cual considero debe toda persona política sobre los grandes asuntos, los asuntos de Estado.

No soy ni he sido nunca un político con sueldo. Puede considerárseme, quizá, un activista. En más de una organización, señalaría yo en tal caso. Pero los años -aunque haya quien se empeñe en considerarme aún joven-, la vida, la salud... no pasan en balde. Hay silencios y ausencias que no significan, por añadidura, desafección, mas imposibilidad material.

Sin embargo, esta es una situación en la que me he impuesto hablar, aunque circunstancias físicas me dificulten la escritura. No condicionan, empero, la libertad con que la hago.

Quizá hoy, cuando muchos políticos de oficio (un oficio que considero necesario), parecen más pendientes de sus propios cálculos, agendas y platós; entonces -digo-, sea tal vez tiempo de que activistas intenten expresarse como hombres -y mujeres- de Estado.

Hasta donde alcance su voz, aunque sea poco.

Animo a ello a quienes, como el que habla, no fuimos profesionales de la ahora llamada vieja política, ni lo somos tampoco de la nueva.

Es España -permítaseme, al menos para esto, incluir a Catalunya- un país donde, históricamente y con unas pocas honrosas excepciones, ha habido pocos Hombres de Estado. Y un país donde, a quienes por tales se tiene -con las mismas contadas excepciones-, suelen ser más bien, oportunistas sin principios.

Intentaré reflexionar sobre Catalunya y España, desde una perspectiva la cual, quiero creer, republicana y de izquierdas. Lo haré una vez más.

Lo primero, una síntesis; para que quede meridianamente claro sin lugar a ambigüedades o confusión: no apoyo la secesión. No.

SI TUVIESE QUE ELEGIR SOLO ENTRE ESTO. PERO HAY UNA TERCERA OPCIÓN, LA III REPÚBLICA

Si puesto, dramáticamente, en la disyuntiva de elegir una Monarquía en España incluyendo Catalunya, o una República sin ella, elegiría Monarquía. Monarquía. Óigase bien lo que digo.

Habrá quien piense que afirmo esto sólo por patriotismo español (un poco más adelante hablaré sobre este patriotismo) Pero lo hago, además, por convicción republicana.

Es más fácil cambiar un régimen político, que unir naciones separadas. La idea de República en la cual yo creo, es para mejorar la vida de un conjunto. Mal principiaría esa República, con una fractura y merma del colectivo. Ese no es modo. No se me diga que no hay otro. ¡Ha de haberlo y lo habrá!

Ya he expresado –y me reafirmo-, que si la extrema dicotomía fuese, continuar un poco más en un Reino, o ver partido nuestro común país, elegiría lo primero. Del Rey ya nos libraremos seguro. Pero un país fracturado, ¿cuánto tiempo tardaría en recomponerse, si es que lo hace? Y sin embargo, con igual convicción, opino que para tener un país compartido, no son los Reyes garantía ninguna, mas precisamente, uno de los grandes obstáculos.

Sentado esto; que creo en España como historia y sociedad, y a partir de ahí, en una España mejor, posible, en forma de República federal, o hasta confederal si es lo que sirve para no perder vínculo solidario, fraterno…, sentado esto, también señalo que estoy entre quienes reconocen el derecho de autodeterminación de los pueblos. Guste mucho o poco.

SOBRE EL DERECHO DE AUTODETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS

Pero… ¡ah!, ¿en qué consiste ese derecho, cómo y cuándo se aplica? Es algo que sigue siendo controvertido en muchos aspectos e inclusive en los más altos organismos internacionales. Si es aplicable sólo a cuanto históricamente se ha entendido por "colonias", con el componente ultramarino como requisito (doctrina que llegó a sentarse en la ONU en los años 60), o se reconoce también en otros supuestos.

Resulta innegable que ha habido, inclusive en fechas recientes (ex-URSS, ex-Yugoslavia, Sudán) secesiones de territorios no coloniales. Sin embargo, más allá de la variedad de interpretaciones sobre el derecho de auto-determinación en su vertiente secesionista, sí parece haber consenso general en que algo de tanto calado, requiere de una mayoría amplia. Tanto de participación en la consulta, como de resultado a favor de la separación. Puede que la haya habido en algún caso muy particular, pero yo no conozco ninguna secesión, por vía de las urnas, que se haya dado, no ya con un 48% del censo a favor. Tampoco con el 51%. En los precedentes internacionales, siempre se ha pedido más.

Yo admito que si el sesenta o el setenta por ciento de quienes censados en Catalunya, votara a favor de la independencia, me quedaría con pocos o ningún argumento para forzar su permanencia en la unión. Esgrimir, para un supuesto así, que la Constitución española de 1978 no permite la secesión, me parecería a mí -en ese supuesto, repito- tan endeble argumento como el papel en que sustentaría.

CREER QUE ESPAÑA ES VIABLE -Y YO LO CREO- IMPLICA TAMBIÉN ESTO

Soy alguien -lo afirmo una vez más- que cree en España como país. Que defiendo su viabilidad. De hecho, y por profesión, juré defenderla (a España) con mi propia vida si fuese necesario. Aunque ahora desempeñe yo otro oficio, sigo creyendo en esa promesa. Y sin embargo... si consideramos -como yo lo considero- que Catalunya es España, y una parte realmente mayoritaria de Catalunya, de su población, quisiera -por métodos democráticos- separarse, ¿podría yo, precisamente en nombre de España, reprimirla? ¿Puede matarse España, en nombre de España? Eso lo hizo el franquismo.

Considero relevante comentar, que sin Catalunya no habría España. Quiero decir que existe, en la historia política, España, porque -sin renunciar a su personalidad propia- así lo quiso también Catalunya.

Cuando, como republicano, manifiesto preferir una España con Monarquía (sabiendo que podemos quitarla) a una España sin Catalunya (consciente de lo difícil -si no imposible- que sería la reintegración, y suponiendo -mucho suponer- que España sobreviviese como tal a la marcha de Catalunya); cuando digo esto, y a la vez, que con enorme dolor, yo no impediría la secesión de Catalunya si esa fuera la elección real de un sesenta o setenta por ciento de su población censada; al expresar esto, creo que soy, lo intento al menos, consecuente con el republicanismo en la historia de nuestro país, Catalunya incluida.

ENTRE ESTAS DOS COORDENADAS, QUE SON DEL REPUBLICANISMO HISTÓRICO, ME MUEVO

El mismo Presidente del Gobierno de la II República española, Juan Negrín (un verdadero Hombre de Estado), que dijo ante las Cortes:

"Sabemos que el triunfo faccioso significa nuestro total exterminio. Pues bien, antes que la parcelación de España, nuestro exterminio"

Afirmó también en ellas:

"La ejemplar conducta del pueblo catalán, cuyos sentimientos, cuyas tendencias, cuyas particularidades, siempre, pero ahora después de esta guerra más que nunca, estamos obligados a respetar todos los españoles"

Como republicano leal que quiero ser a aquella II República de trabajadores, española e internacionalista, de la paz y del antifascismo, entre estas dos exactas coordenadas me muevo: mi propio exterminio, antes que parcelar España. Mi exterminio igualmente, antes que no respetar las particularidades y las tendencias catalanas.

Entre esas dos coordenadas, que ya he demostrado históricas del republicanismo español, me muevo yo.

SOBRE MAYORÍAS, HECHOS DIFERENCIALES, Y NACIONALISMOS

Expuesto ello, digo también, bien alto, bien claro, que no hay -¡por fortuna!- en Catalunya en estos momentos, una mayoría social real para una secesión que resulte admisible, no ya en términos jurídicos -algo que a mí, la verdad, me parece secundario-, sino éticos y morales. No hay mayoría para hacerlo así. Y pretender forzarlo entonces, me parece tan injusto con deshonesto.

No comparto, ni en forma ni en contenido, lo que el actual Govern de la Generalitat, pretende hacer con su convocatoria del próximo 1 de octubre. Por otra parte, no considero proporcionados -esto es, justos- los encarcelamientos preventivos. Un escenario distinto, me parecería el de una declaración de independencia sin mayoría social suficiente. Yo creo que eso constituiría un delito apreciable contra el pueblo, comenzando por el de la propia Catalunya.

He hablado antes -citando a Negrín- de particularidades con respecto a otros territorios de España. Los nacionalismos pueden exacerbarse y, por descontado, manipularse. Pero no inventarse de la nada. Los que en España hay, es porque son. Nadie quien aspire a construir una España real -no virtual-, puede ignorarlos.

Los llamados hechos diferenciales, no lo son por capricho. Responden a realidades profundas de raíz secular. Ello no obsta -repito-, para que puedan ser instrumentalizados por el oportunismo y la demagogia. Máxime en un país -hablo de España, incluida Catalunya- donde la Historia es, en general, poco conocida. No pretendo tampoco venir a dar lecciones yo ahora. Sí consignaré, que la plurinacionalidad, bajo distintas formas, ha sido consubstancial a cuanto ahora llamamos -y yo lo llamo-, España. Creo que esto, en absoluto incompatible con una entidad -que es también identidad- compartida, no puede negarse.

Ocurre igual con el federalismo –que no secesionismo- de Lluis Companys, quien en 1934 no proclamó la República independiente de Catalunya, sino –muy distinto- el Estado catalán dentro de la República federal española.

ESTO, A TENER EN CUENTA, FUE EN EL AÑO 2009

En el otoño de 2009, junto al filósofo Carlos París, hicimos varios republicanos y republicanas, un merecido Homenaje al President de la Generalitat de Catalunya y Ministro de Marina de la II República española, asesinado por el franquismo.

Aquí, en este enlace de Internet, puede leerse algo de cuanto allí y entonces expusimos. Véase. Era tiempo todavía, desde luego, para evitar el malhadado “choque de trenes” actual. Pero no se nos escuchó mucho en aquel momento…

Tuve el honor de colaborar en tareas directivas en el Ateneo de Madrid con su Presidente Carlos París, entre junio de 2009 y enero de 2014, cuando falleció. Un Ateneo madrileño el de entonces, también muy distinto al del último año y medio. Entonces, llevamos la figura de Companys. Ahora, hace algunos meses, se llevó a la persona de Artur Mas. Compárese…

Recuerdo cómo París nos decía alguna vez, a sus colaboradores, cuánto de lo que se tiene por más español, es de origen vasco (él había nacido en Bilbao) Cómo la tradición cultural española, no podría entenderse sin la vasca. Lo decía, por supuesto, el recordado filósofo, desde una óptica integradora; de convivencia. Yo creo que tenía razón y es aplicable también a Catalunya.

SOBRE EL PATRIOTISMO ESPAÑOL Y LA FALTA DE REPÚBLICA

El –para entendernos- patriotismo español, no resulta en absoluto incompatible con un Estado plurinacional, federal o confederal. Tampoco lo es con los valores de la izquierda, con su historia, con su tradición. Desde que comencé a hablar públicamente, hace ya varios años, he insistido no poco en esto. Aquí, en este enlace de Internet, puede verse un ejemplo, y es del año 2009.

Por tanto, la idea de reivindicar –en España-, una patria común desde la izquierda, no la inventaron, con todo respeto, los Srs. Iglesias Turrión e Íñigo Errejón. Tampoco yo, conste y como ahora veremos. Lo que sí me resulta curioso, es que algunas de las mismas personas, dirigentes de organizaciones de izquierda, quienes -cuando yo hablaba de estas cosas-, torcían el mohín, han sido luego, pocos años después, muy convencidos compañeros de viaje de otras personas quienes, como las dos nombradas, exponen idea similar. Que no la misma, como ahora veremos.

(Supongo -un suponer-, que lo "anunciado en TV" -¡y cuánto!- sabe mejor. Y "vende" más)

Lo un poco triste de este caso, es que ese discurso, el original, estaba en la izquierda de siempre, histórica. No hacía falta "comprar" un pastiche a los más nuevos del vecindario. Se tenía el genuino en casa. Pero no se supo ver, o no se quiso.

Dijo José Díaz en de abril de 1936:

“Nosotros los comunistas, somos amantes de España y no somos enemigos de la patria. Ahora bien; ¿de cuál patria? Los que no son amantes de España y patriotas, son los responsables de la situación en que España se encuentra, los que quieren hundir a España en un caos económico, los que quieren una España de represión, de hambre, de incultura, de barbarie, de fascismo (…) Queremos una España donde haya pan, donde los campesinos tengan tierra, donde haya paz y donde no existan parásitos. A esta España la defenderemos por todos los medios que estén a nuestro alcance y defenderemos a la República”

Y Juan Negrín en octubre de 1938:

“Mi sentido internacionalista de socialista no lo he sentido incompatible con mi sentido altamente español”

Estos dos gigantes de la izquierda, eran republicanos a ultranza. No del ya veremos ni del depende. Republicanos. Y es precisamente eso, justamente eso -"República"-, cuanto ha faltado y falta en la propuesta española que hacen los adalides de la llamada nueva política. Por eso hablo de "pastiche" y "sucedáneo". Sus prejuicios sobre la República, y su condescendencia con el Monarca, han resultado fatales. Fatales. Ahora abundaré sobre ello...

Quiero, en la segunda y última parte de este escrito, ahondar en algunos motivos por los cuales, como republicano, yo lamento mucho el proyecto secesionista que se está dando en Catalunya.

UNA PREGUNTA INCÓMODA, PERO TRASCENDENTE

Una República federal no entraba en sus planes. Incluso llegaron a sondear una suerte de "Estado Libre Asociado" con el Borbón a la cabeza. Hoy eso ya se sabe y demuestra que su republicanismo es sobrevenido; a la zaga del secesionismo, que es lo fundamental.

Yo planteo la siguiente pregunta a ambos lados del Ebro; una pregunta que considero trascendente y ruego por ello atención:

¿Qué hubiera ocurrido si, no ya un 51% del Parlament de Catalunya, sino cerca de un 80%, y no ya un 48% del censo electoral, mas un 70%; qué hubiera pasado si toda esa fuerza -política, institucional, popular...- lo que plantea oficialmente, no fuese un plebiscito de secesión, sino un referendo sobre la República federal -o inclusive confederal-, para el conjunto del Estado, para lo que se llama España? ¿Qué hubiese pasado entonces? ¿Tendría más, o menos apoyo en la propia Catalunya, que la consulta ahora planteada? ¿Y al sur del Ebro? ¿No habría encontrado también grandes apoyos? ¿No habría hecho posible una España diferente, mejor, y para una Catalunya ídem, en el marco de la República federal o confederal? ¿No hubiera sido esto posible, pregunto yo?

Pero, quizá para algunos, era ir demasiado en serio. No hemos de obviar aquí la parte de farsa que tiene cuanto está pasando con Catalunya. Ello no quita un componente trágico. Especialmente y a mi parecer, a sufrir por quienes menos lo merecen.

Contaba, que no se quiso apostar decididamente por una República federal o confederal. Ni al norte ni al sur del Ebro. Hablo, de los dirigentes de los partidos. De todos los principales.

Los secesionistas (luego comentaré sobre los no-secesionistas), por su parte, han demostrado no querer algo mejor para todos, sino sólo para algunos. Y por eso, cuanto va a haber, es algo peor para la mayoría. De aquí y de allí.

No creo -ya lo escribí en 2015- que el republicanismo avance con lo que está ocurriendo. Hay quienes lo piensan. Yo no. Me parece que es exactamente al contrario. Cierto, que un giro sorprendente -por ello mismo, improbable- de los acontecimientos, podría potenciar un republicanismo federalista o confederal. Pero, a día de hoy, lo que avanza es la derecha. Aquí y allí. Y lo que se está prestigiando, es la Corona.

EL CONTEXTO EUROPEO: AVANCE DE LA XENOFOBIA Y ACTITUDES FASCISTAS

Creo -y de esto parece hablarse poco-, que cuanto sucede con Catalunya, no puede desmarcarse del avance en Europa (y no sólo Europa) de las derechas más rayanas en el fascismo. Pienso que sin esa clave, falta algo importante para el análisis.

Ya lo escribí en 2015 y hoy, ya con signos claros, me reafirmo en la convicción: lo que quedase de España sin Catalunya, caería en una reacción de tintes para-fascistas. Pero es que también -y asimismo lo escribí en 2015-, en una hipotética Catalunya escindida, ocurriría lo mismo. Por analogía. Por el efecto de auto-afirmación, tras del centrífugo. De hecho, ya se está dando. En la catalanofobia al sur del Ebro. En la hipanofobia al norte de él. Resulta, a mi juicio, de lo más grave de cuando está sucediendo.

Se habla, yo mismo he usado de la metáfora líneas atrás, de "choque de trenes". Sí. Pero curioso choque, del cual saldrán reforzados los conductores quienes embisten. La derecha centralista por un lado. La independentista, por el otro. Sólo el pasaje de cada tren sufrirá. Sufriremos. Ya lo estamos haciendo, de facto. Andado el tiempo, estoy seguro, se verá cuán de acuerdo estaban los maquinistas de ambos trenes, en el mutuo choque. "La Banca siempre gana".

Parece haber ahora -¡a buenas horas!- mucho deseo de engagement federalista y republicano. Lo leo en dirigentes para quienes el republicanismo no iba mucho más allá de un sentimiento, corazón y algunas efemérides.

Yo no digo que sea ya tarde, pues en Política (con mayúscula; lo que falta en este país, insisto) nunca debiera ser tarde. Pero, para "esto", para lo del 1 de octubre, sí llegan tarde quienes en 2014 no apostaron por la República federal. Quienes hicieron guiños simpáticos y regalos en mano al nuevo Rey. Quienes no denunciaron su imposición (que no sucesión) en el Parlamento español. Yo quiero rendir aquí mi pequeño homenaje a quien sí lo hizo en aquel momento y lugar: Cayo Lara. Si él era, para algunos, representante de la vieja política, fue más valiente y más claro que gran parte de la nueva.

Ha dado tantos bandazos, hecho tantos requiebros, lo que llaman joven política, que reconozco mi incapacidad de seguir su hilo, el cual -más allá de la retórica- no me parece muy rojo, ni tricolor tampoco. Al menos, hasta ahora. Tal vez yo -no mayor en años que quienes representan esa nueva política-, esté sin embargo chapado a la antigua. Creo en la coherencia. Y en el honor también.

SOBRE 1978, 1931, Y UNA OPERACIÓN “RESEAT”

Quiero dejar claro, que mi disensión con respecto a la convocatoria del 1 de octubre, no basa en que rompa lo conseguido en 1978. No es esa mi razón.

Pienso, de hecho, que las insuficiencias del 78, han conducido a lo presente. Señalar esto, me obliga a dejar sentado una vez más (ya lo he hecho en varias ocasiones también por escrito), que referir los puntos negros -varios- del 78, no significa -no por mi parte- empañar lo más mínimo la lucha antifranquista de los años setenta, y sus logros. Creo que se consiguió mucho. Pero no sería tampoco honesto, obviar los lastres que el franquismo -muy fuerte todavía en aquel momento-, puso a la construcción política del 78. Son rémoras grandes que empiezan en la institución monárquica, ilegítima, y van atravesando todo el aparato estatal. Es por eso que la Constitución española republicana de 1931, resulta sorprendentemente más avanzada en importantes cuestiones, pese a haber sido hecha casi medio siglo antes. Inversamente, aspectos muy positivos (que los tiene, y no pocos) de la Constitución española de 1978, derivan -casi copiados con literalidad- de 1931.

Sin embargo, el entramado legal del 78, tiene en su seno un nódulo de raíz franquista, que se representa en la propia institución monárquica, y que debe ser -yo estoy entre quienes así lo piensan-, extirpado en forma democrática.

¿Reforma de la Constitución vigente? ¡Muy bien! Pues empecemos sacando de ella la Monarquía y cuento conlleva. ¡Eso sí sería una reforma!

¿Cómo ocurre que sea -y cito literal de esa Constitución-, "el Rey" el "símbolo de la unidad" del Estado? ¡Pues así nos hallamos!, me permito añadir.

Entiéndase pues, a modo de síntesis, que yo no rechazo la convocatoria del 1 de octubre porque quiebre 1978: la rechazo porque cuanto rompe antes, y más, es 1931. A saber: la Catalunya -y la España- del antifascismo. ¡Eso es lo que rompe!

Y tanto así, que todo el proceso en curso, está reforzando lo peor del 78, con la Monarquía a la cabeza. He ahí un gran pesar de quien ahora esto escribe.

Con -sospecho-, connivencias que algún día habrán de salir a la luz, y sorprenderán (aunque ya tarde), el Rey Felipe está teniendo "su" 23-F. Para blanquearle. Para darle el marchamo democrático del que, como todo monarca, carece de origen. En suma, resetear la Monarquía.

Eso es -¡ojalá me equivoque!- lo que va a pasar. Lo que ya está pasando...

¡Enhorabuena pues!, Srs. -y Sras.- dirigentes independentistas, y también -también-, Srs. y Sras. dirigentes de las autodenominadas fuerzas del cambio. ¡Helo aquí en toda su majestad! Válgame la expresión.

Enhorabuena...

Porque, cuando se habla de las responsabilidades, es muy fácil, lo más fácil, culpar a los Srs. Rajoy y Puigdemont. Y esto, que por ser verdad (tienen culpa, y bastante), resulta evidente, no lo es todo. Ni siquiera lo más esencial, creo.

OTRA PREGUNTA DE LAS IMPORTANTES

¿Dónde están ahora -es otra pregunta de las importantes que hoy hago- quienes, nuevos dirigentes de las formaciones consideradas progresistas, decían -porque lo decían-, que la III República, "no era prioritaria"; que "no tocaba" en ese momento? Eso se nos dijo a republicanos y republicanas. Eso se me dijo a mí en persona en acto público. Eso nos dijeron, en fin, nuestros jóvenes referentes (no más jóvenes que quien aún escribe), se llamaran Pedro, Pablo o Alberto. Eso nos dijeron, recuérdese. Porque es la desmemoria uno de nuestros pecados capitales.

¿Hay reproche en mis palabras? Si lo hay, vaya en el sueldo de quienes se den por criticados. Yo procuro no gastar tinta vanamente. Siempre espero que sirva para algo, para alguien.

Hace no mucho, había quienes decían que las banderas desmovilizaban, y la política debía centrarse en cosas muy concretas (por ejemplo, el precio de la luz) Bien: hoy vemos movilizaciones en torno a banderas, y a cuestiones (en apariencia) más abstractas. Los activistas republicanos, republicanas, militásemos o no en algún partido, intentamos explicar, que "el precio de la luz" y la III República, eran -son- lo mismo. No se nos entendió, o no nos explicamos bien. Es cierto que no salíamos en la tele...

Hoy, junto al "ya lo dijimos", es justo señalar que la unidad de España y la III República federal (o inclusive confederal), son lo mismo. Lo mismo. Oigan quienes apuestan por el federalismo en monarquía. Eso, si se diera -que ya es mucho suponer-, resolvería poco o nada.

Yo estoy, por principio, contra toda Monarquía. Pero, en efecto, no todas son iguales: la holandesa, la noruega... incluso la británica, combatieron el fascismo en el siglo XX. Otras -como la española y la italiana-, lo apoyaron. Italia -recuerden: ese país al que, se decía, íbamos a superar económicamente en 2007...-, es hoy República.

No se puede tratar seriamente la cuestión de la Monarquía que hoy impera en España, soslayando esto: que su restitución fue obra de un régimen fascista.

SOBRE QUÉ HACER Y SOBRE IRRESPONSABILIDADES POLÍTICAS

Hay personas a quienes tengo por buenos referentes del republicanismo para el conjunto de nuestro país, que opinan que la mejor opción en Catalunya este 1 de octubre, es votar “no”, mostrando con ello un rechazo tanto a la secesión, como al Estado monárquico español. Así opinan.

Otras personas, iguales referentes para mí del activismo por la III República, creen que lo acertado es no participar de la votación en modo alguno.

Luego, están quienes hablan mucho pero no dicen nada. Los del no mojarse en temas que les parecen difíciles. Son –llevan ya tiempo siéndolo, aunque lleven poco en política…- como aquel Duguesclín del “ni quito ni pongo Rey”. Pero que puso uno, de hecho (y de los más taimados)

¿Qué haría yo de ser votante potencial en Catalunya? Eso no importa, pues no lo soy. Ya he manifestado, lo repito, y creo que es –en mi caso-, cuanto importa, mi desacuerdo con lo que se plantea - y cómo se plantea, este 1 de octubre en Catalunya. Y he explicado el porqué de ese desacuerdo.

He dicho –y lo subrayo-, que no sólo los Srs. Rajoy y Puigdemont, han cometido graves errores, grandes irresponsabilidades: aun a otro nivel, también lo han hecho quienes, desde las fuerzas políticas progresistas, de izquierdas, del cambio… se denominen como se denominen, pues también en eso vivimos tiempos de birli-birloque; desde esas fuerzas –decía-, se ha optado sistemáticamente por no situar la República para el conjunto del Estado, como una prioridad política; como algo concreto por lo que luchar desde el escaño. Ya fuera –repito-, el de Pedro, el de Pablo o el de Alberto. Bien siento decirlo…

Es verdad que ahora parece percibirse un cierto viraje, otro más, con algunas proclamas por la República federal. ¡Veremos! Ya he confesado, sin rubor, mi escepticismo sobre tanto viraje de nuestros nuevos dirigentes, que incluyen –como parece norma en la política profesional- a muchos viejos (dirigentes), reciclados al discurso de moda en cada momento. Por las mismas, señalo (ya lo hice antes) que ese giro, sea sincero o impostado, llega ya tarde para el escenario específico de este 1 de octubre.

QUE NO SEA EN VANO Y APRENDER DE LA EXPERIENCIA

No quiero abandonarme, sin embargo, al pesimismo. Nunca he escrito para eso. No sé, la verdad, cuánto seguiré haciéndolo (el escribir), sobre política. Para quienes nuestro trabajo es –siempre ha sido- otro, a esta actividad llegamos en horas prestadas. Y con el pasar del tiempo, los días se acortan, se acumulan los deberes personales, y merman las fuerzas físicas. Es esto ley de vida, sin mayor drama. Pero mientras escriba para alguien, para algo, no he de hacerlo yo sin un margen para el optimismo; sin un deber. Porque lo hay. Porque lo creo.

Cuanto está sucediendo sobre Catalunya, debiera demostrarnos que las banderas significan, que el republicanismo puede aglutinar, y un Referendo en torno a él, movilizar.

Aprendamos eso para una III República que nos sirva a todos y a todas. A Catalunya. A España.

En Madrid, a 28 de septiembre de 2017

Miguel Pastrana, trabajador Personal de Oficios. Presidente federal en la asociación Unidad Cívica por la República (UCR) Militante de base en IU y en el PCE.
 Miguel Pastrana: "Con pesar republicano, por Catalunya y por España"
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