500 argelinos lucharon en las Brigadas Internacionales contra el fascismo

500 argelinos lucharon en las Brigadas Internacionales contra el fascismo
La prensa argelina recoge un artículo sobre la participación de 500 voluntarios argelinos que combatieron y dieron su vida en las Brigadas internacionales. No les olvidemos 

En su libro “Islam y guerra civil española”, aparecido en 2004 en Madrid, el historiador español Francisco Sánchez Ruano nos enseña a través de una investigación minuciosa y con todo lujo de detalles, que más de MIL voluntarios de las Brigadas Internacionales del bando republicano provenían de países árabes. El mayor contingente de combatientes árabes venidos a defender la República Española estaba constituido por 500 argelinos. El contexto de la época

Antes de tratar más detenidamente la participación de estos últimos, conviene retomar brevemente el contexto de la época. El mes de abril de 1931 ve el advenimiento de la 2ª República española (la Primera tuvo una existencia efímera, a final del siglo XIX), que conoce un período marcado por un gobierno de derecha, a partir de 1933. Sin embargo, las elecciones de 1936 dan la victoria a la izquierda, unida en el Frente Popular. En Europa, Hitler y Mussolini están en el poder y Stalin esta al frente de la Unión Soviética. El ejército español esta formado por tropas situadas en la propia península, pero también en el norte de Marruecos, ocupado bajo protectorado español. Al anuncio de la victoria de las fuerzas de izquierda, la Falange española (organización de tipo fascista, copiada de las Camisas Negras de Mussolini) reagrupa la oposición al nuevo gobierno republicano y desencadena el alzamiento de las tropas españolas de Marruecos, bajo el mando de Franco

La guerra civil en España y las Brigadas Internacionales.

El desembarco de tropas rebeldes sobre la península Ibérica significa el inicio de la guerra civil española que durará hasta 1939, se terminará con la victoria militar de Franco, pero supondrá decenas de miles de víctimas. Las dos fuerzas presentes, el bando republicano y el bando franquista reflejan dos concepciones del mundo irreconciliables. El primero representa las aspiraciones sentidas por las organizaciones sindicales y obreras, los socialistas, comunistas, anarquistas... La segunda defiende los intereses de las grandes potencias y los valores fascistas. De hecho la Alemania nazi apoyará a las tropas de Franco, mientras que los republicanos serán apoyados por la Unión Soviética.

Por otro lado Londres y Paris seguirán una política de no intervención en el conflicto español. El movimiento de simpatía, que había generado el régimen republicano español en el mundo, se concretaría en la constitución de las Brigadas Internacionales que, como su nombre indica, movilizaron cerca de 12.000 voluntarios venidos de diversas partes del mundo a socorrer a las tropas regulares, fieles a la segunda República. Francisco Sánchez Ruano, nombraba hasta 53 países como origen de los milicianos que combatían en las Brigadas Internacionales. Citados por orden de importancia numérica para cifras inferiores a mil participantes, Argelia se sitúa en el lugar 13º de entre 41 países. Los Argelinos en el campo republicano

Los 500 voluntarios argelinos provenían de la Argelia aún ocupada bajo colonización francesa, pero también de la comunidad argelina emigrada a la metrópoli, destacadamente de Paris, Lyon, Toulouse, Marsella, Burdeos... La gran mayoría de argelinos enrolados en las Brigadas Internacionales eran militantes sindicales, socialistas, comunistas, anarquistas, que se han encontrado junto a ingleses, españoles, yugoslavos, americanos, marroquíes, franceses, rusos, polacos, etc., de similares tendencias políticas. Enfrente, Franco disponía de tropas rebeldes constituidas por soldados españoles y de soldados de carrera enrolados, los “moros”, cuyo número aumentará a medida y necesidad del desarrollo de la guerra, seguido por enrolamientos, a veces forzados, emprendidos por el flanco franquista en Marruecos. El concepto moro, quedará así ligado hasta nuestros días, en el inconsciente colectivo español, al de los soldados marroquíes del bando franquista, designando al árabe en general y concretamente al magrebí, para el español medio.

Por otra parte, el término tiene sus raíces más lejos en el tiempo de la historia, puesto que describe en el origen a los musulmanes expulsados por la conquista española del siglo XV En el caso concreto de la guerra civil española de 1936 a 1939, ha terminado en una visión simplista de la historia, construida sobre el mito del “moro” que flanquean a Franco, un moro culpable de todo tipo de atrocidades: pillaje, violaciones, asesinatos... Sánchez Ruano intenta pues, con conocimiento de causa, de desmontar este mito y destruir los estereotipos montados a su alrededor, desvelando la otra cara del moro en la guerra civil española, con las pruebas que aporta sobre la participación de los árabes en la defensa de la 2ª República española, a través de su enganche como soldados de las Brigadas Internacionales. Oussidhoum, Belaïdi, Balek, figuras argelinas de las Brigadas Internacionales

Para ilustrar su propósito, el primer ejemplo que da es el de Mohamed Belaïdi, un mecánico argelino, que tenía la misión de ametralladora en bombarderos de una escuadrilla de aviones que dirigía André Malraux, escritor y político francés, de las fuerzas republicanas. M. Belaïdi perdió la vida en el invierno de 1937, en el cielo de Teruel, cuando su avión fue abatido por siete cazas alemanes.

En la película realizada por A. Malraux sobre la guerra española, proyectada en Paris por primera vez en 1937, se puede ver el féretro del miliciano argelino cubierto por una bandera con enseña del Creciente musulmán. Una ametralladora aparece también situada sobre el féretro. Según Sánchez Ruano, fue la única película producida por el bando republicano, en la que aparecía un voluntario árabe o bereber musulmán, miembro de las Brigadas Internacionales. Si hay pocos españoles y argelinos que sepan que 500 argelinos han servido en estas Brigadas, muchos se interrogarán por su presencia en la guerra civil española.

Cuando se le ha preguntado, Belaïdit ha respondido: “cuando supe, que árabes combatían junto a Franco, dije a mi sección socialista, que se debería hacer cualquier cosa, si no, ¿qué dirían los camaradas obreros de los árabes?” Otros casos pueden ser comentados, como el de Rabah Oussidhoum, distinguido por su valentía en numerosas batallas y notablemente en la de Lopera (próxima a Códoba) y sobre todo la de Segovia (próxima a Madrid) donde él mandaba el batallón 12º llamado Ralph Fox en homenaje al escritor inglés muerto en Lopera. Como Belaïdi, se preguntaba también a Oussidhoum sobre su presencia en la Brigadas Internacionales y respondía: “porque todos los periódicos hablaban de lo “moros” que luchan con los rebeldes de Franco. He venido a demostrar, que no todos los árabes son fascistas”. Oussidhoum cayó en el campo del honor en marzo de 1938 en su última batalla de Miraflores (cerca de Zaragoza).

Para sus jefes y compañeros, dejará una imagen de verdadero héroe en las batallas en que se entregó, en Andalucía, en Aragón, en Madrid. Citemos aún el caso de otros argelinos como Mechenet Esaïd Ben Amar o el de Améziane Ben Améziane, dos militantes anarquistas de los cuales el segundo, mecánico de profesión, combatía bajo las órdenes de Durruti (militante anarquista español de la época). En una “Llamada a los trabajadores argelinos” Améziane escribió: “nosotros somos doce personas de la CGT en el grupo internacional... frente a la vileza fascista. ¡¡Milicianos, si; soldados, jamás!! Buenaventura Durruti no es ni general ni jefe, sino un miliciano digno de nuestra amistad”. Estos pocos ejemplos muestran que la mayoría de los voluntarios argelinos provenían de organizaciones sindicales, de partidos socialistas o comunistas o de movimientos anarquistas, pero se conocía de casos de militantes del Partido del Pueblo Argelino (PPA) enrolados al lado de republicanos, como Aïci Mohand o de S. Zenad, que cita Sánchez Ruano, precisando, que su decisión fue individual. En efecto, los dirigentes nacionalistas argelinos mostraban su apoyo al Frente Popular español sobretodo en materia de propaganda antifranquista, sin ser por tanto partidarios decididos del envío de voluntarios al frente. Pero el presidente de la República Española Manuel Azaña, enviará una carta de agradecimiento a Messali Hadj por una contribución de material recibida del PPA. Los argelinos enrolados en los grados de las Brigadas Internacionales mostraban, a través de su posición internacionalista, una determinación agudizada por la convicción política que la victoria del bando republicano supondría un empuje a la emancipación de los pueblos magrebíes y del pueblo argelino en particular, como lo expresaba claramente otro argelino, L. Balek, comandante de una compañía republicana, que arengaba en un mitin: “El Pueblo de mi País está tan oprimido como lo está hoy el Pueblo español por el gran Colonizador, que le arruina. Daría hasta la última gota de mi sangre para que los argelinos, los tunecinos y los marroquíes pudieran alcanzar un día a sacudir su yugo y recobrar la libertad”.

El error de la mayoría de los dirigentes republicanos fue de subestimar esta sed de emancipación de los voluntarios árabes venidos a combatir a su lado. Sánchez Ruano retorna a esta idea señalando, que los voluntarios musulmanes de las Brigadas Internacionales fueron soldados “olvidados”, ocultados bajo el nombre de “moros” de Franco, reos (en muchos casos por error) de exacciones y multas de toda clase.

Según él, muchos políticos republicanos, de partidos y organizaciones republicanas han caído en el mismo error de situar en el mismo plano a los árabes que combatían en el bando franquista y el de los que combatían en el bando de las Brigadas Internacionales, sin pensar que estos últimos estaban allí por las libertades que se les impedían en sus países, Marruecos, Argelia, Túnez, Siria, ... Cualquiera que fuese, como todos los voluntarios de las Brigadas Internacionales, estos árabes y musulmanes, entre ellos los 500 argelinos, firmaron una declaración antes de ir al frente, que terminaba así: “estoy aquí porque soy voluntario y verteré, si es preciso, hasta la última gota de mi sangre para salvar la libertad de España y la libertad del mundo entero”. Hombres como Rabah Oussidhoum y como Mohamed Belaïdi no han fallado a su compromiso, incluso al precio de sus vidas.

Le Soir d'Algérie
500 argelinos lucharon en las Brigadas Internacionales contra el fascismo
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  • Date : 6.1.18
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