El interés de la Nación

 El interés de la Nación
Manuel Ruiz Robles | ANEMOI

Reflexionar sobre el interés de la Nación es reflexionar sobre el interés de la República. Trataré de exponer a continuación algunos pensamientos que bullen actualmente en la cabeza de no pocos militares progresistas.

Una inmensa mayoría del pueblo catalán (en torno al 80%), se manifiesta abiertamente republicano. Es una enorme marea humana, consciente y decidida. Su potencia transformadora es de mucho más alcance que el independentismo, aun siendo éste su principal fuerza dirigente.

Se trata de una indudable revolución democrática, cívica y pacífica, promotora de un cambio histórico en Catalunya, que afecta profundamente al conjunto del Reino de España.

Esta inmensa marea republicana, representada por la mayoría del pueblo catalán, estimula un anhelo de cambio en el conjunto del Estado. Es el sentimiento de pertenencia a un pueblo, que defiende su derecho a expresarse libremente. Es también la respuesta republicana de muchos conciudadanos a la opresión residual de un viejo imperio monárquico en descomposición.

El derecho de autodeterminación, es decir el respeto a la soberanía popular, es una elemental reivindicación democrática que ya nada ni nadie podrá amordazar.

La reacción monárquica, opuesta históricamente al progreso, no se ha hecho esperar. El partido Ciudadanos representa esa contrarrevolución. Es un movimiento reaccionario de corte neoliberal, apadrinado por el poder de la oligarquía financiera, que surge como recambio al tardofranquismo del Partido Popular, en evidente declive. Tiende a configurarse como la principal fuerza política del bloque monárquico.

El agresivo discurso del Borbón Felipe VI, en la noche del pasado 3 de octubre, lleno de amenazas e imposiciones, estuvo dirigido no solo a la ciudadanía sino también al gobierno del Sr. Rajoy, conminándole a implementar la dictadura “constitucional”. Esta actitud del monarca provocó la activación brutal del artículo 155, lo que constituye una prueba -más que evidente- de lo que el Borbón y sus aliados intentan imponer mediante la presión de las bayonetas y del poder judicial: un régimen extremadamente autoritario.

La anterior traición de esta casta reinante -el golpe militar del 23 de febrero de 1981- urdida por Juan Carlos I y sus aliados para afianzar su poder (i), sigue aún impune.

La existencia en España de presos, exiliados y embargos por causas políticas, son una prueba más del carácter despótico del sistema y de su enorme putrefacción.

Por otro lado, era previsible que la declaración unilateral de independencia del pueblo catalán, mediante la proclamación de la República de Catalunya, no iba a resultar viable. La actual correlación de fuerzas interna y externa, puesta en evidencia por la violenta reacción del Reino de España y las recientes declaraciones de la UE y de la OTAN (ii), contrarias a las aspiraciones mayoritarias del pueblo catalán, son una prueba de ello.

¿Qué hacer?

Parece evidente que solo forjando una sólida unidad de acción entre las fuerzas democráticas y progresistas, incluidas las revolucionarias y soberanistas, se conseguirá remover el principal obstáculo: el Régimen.

La pretendida reforma de la Constitución -una constitución tramposa, impuesta bajo chantaje militar en los años 70 del siglo pasado- sería un nuevo fraude al pueblo español, de incierto recorrido.

Frente al poder ilegítimo y opresor que representa el Rey y sus aliados, agrupados en torno al bloque monárquico, es necesario promover el más amplio espacio de diálogo y consenso a fin de activar su derrocamiento por vías pacíficas y democráticas.

Impulsemos, por tanto, el nacimiento de una plataforma plurinacional y republicana, lo más diversa y potente posible, que debata y acuerde una hoja de ruta respetuosa con el derecho a decidir de los pueblos, incluido un plan de actuación urgente que dé solución a los graves problemas de subsistencia de millones de personas al borde de la indigencia.

Los militares demócratas y progresistas sabremos acudir a la llamada valerosa del pueblo catalán y del resto de pueblos del Estado -como lo hizo la UMD (iii) en la Transición política del siglo pasado- aportando nuestro esfuerzo sereno a una histórica tarea común aún por desarrollar: la República.

Manuel Ruiz Robles, portavoz del colectivo de militares demócratas ANEMOI, capitán de navío de la Armada, vocal de la Junta Directiva de la Asociación Civil Milicia y República ACMYR


 El interés de la Nación
  • Comenta con Blogger
  • Comenta con Facebook

Publicar un comentario

Top