Los niños robados en España. Del Franquismo a la Democracia.

Los niños robados en España. Del Franquismo a la Democracia.
Llamamos niños perdidos del franquismo o niños robados por este a unos 30.000 niños que, durante la Guerra Civil Española y la posguerra, o bien fueron arrebatados a sus madres republicanas porque estaban encarceladas, o bien fueron tutelados porque sus madres habían muerto a manos del propio ejército franquista.

Los niños perdidos del franquismo representan un episodio poco conocido de la historia de España. Hace referencia a la desaparición de hijos pequeños de republicanos y la separación forzosa de sus familias por parte de la represión franquista. Conforme las tropas sublevadas del general Franco ganaban terreno, las prisiones se llenaban de personas que habían sido leales a la República. Entre los prisioneros había miles de mujeres militantes de partidos políticos de izquierda o, simplemente, esposas, madres o hermanas de republicanos. Las cárceles también se llenaban de niños que nacieron o que ingresaron en la prisión con sus madres y que pasaron los primeros años de su vida privados de libertad por ser hijos de republicanos.

Repatriación de menores.

Durante la Guerra Civil, muchos padres tuvieron que tomar la decisión de evacuar a sus hijos al extranjero. Al concluir ésta, Franco decide que todos esos niños tienen que regresar a España. El régimen convierte la repatriación de estos menores en una operación propagandística. En el extranjero, el Servicio Exterior de Falange quedó a cargo de la repatriación de menores, que casi siempre tropezó con numerosas dificultades. Esto llevó a que el Servicio Exterior acabase apostando por operaciones clandestinas e incluso el secuestro para obtener la repatriación del mayor número de menores. Una ley de 1.940 marcaba que la patria potestad de los niños que estaban en centros del Auxilio Social pasaba automáticamente al Estado. Esto creaba un gran riesgo de que los padres perdieran al niño para siempre.

La situación en las cárceles franquistas.

Tras la guerra, las condiciones de vida en las cárceles eran deplorables. Debido a los arrestos masivos se vivió en una situación de gran hacinamiento. Muchos de los niños que entraron con sus madres en las cárceles enfermaron o murieron en ellas. Los que sobrevivían eran separados de sus madres y, en muchos casos, dados en adopciones ilegales, ya que por ley los menores sólo podían estar en la cárcel con sus madres hasta los tres años de edad. Otros acabaron en conventos o monasterios, forzados a convertirse en monjas o sacerdotes.

Fuente: Wikipedia.

Reproduzco a continuación una parte del texto de María José Esteso Poves titulado Bébes robados. Un crimen que continúa en democracia, publicado en el semanario El Salto Nº10, de Febrero de 2.018:

“El robo de bebés fue una práctica habitual durante la dictadura. Ahora se sabe y está documentado que, en democracia, el rapto de recién nacidos continuó en las maternidades públicas y privadas. Para ello, se mentía a las madres y se falsificaba la documentación, alterando fechas,lugares de nacimiento,nombres de los padres, etc. Todo ello firmado por médicos que nunca existieron.”

“El boom del robo de niños se produjo entre los años 1.976 y 1.983. Ahí, la compra se dispara. Todo valía, afirma Guillermo Peña, -uno de los abogados que más sabe sobre el caso de los niños robados-, y señala que, en esos años , el tráfico de bebés robados adquiere “unas dimensiones enormes” y que aún “no se sabe muy bien por qué”. Señala a la Iglesia como la principal inductora”.

“A madres solteras,a madres que daban a luz dos niños, a las que iban a dar a luz los fines de semana, o simplemente cuando había mucha demanda, se les quitaba el hijo. Se las dormía, en muchos casos, y cuando despertaban, el bebé ya no estaba. Se había muerto y no podían ver su cuerpo. O era llevado a la incubadora y, horas después, desaparecía.

Se simularon también entierros con cajitas que no contenían los cuerpos de bebés e incluso hay testimonios de familiares que han encontrado en los ataúdes de sus hijos el brazo de un adulto. Por una puerta entraba la madre biológica, por otra salía la madre adoptiva con una criatura que no era suya. Todos los testimonios son desgarradores. A pesar de los años, las madres recuerdan cómo “me los arrancaron de los brazos”.

Recomiendo los diversos artículos que aparecen en ese número de El Salto, y que van firmados por María José Esteso Poves, Ter García, Maite Parejo y Carlos Castresana. Son muy completos y reveladores.

Miguel Fernández 

Los niños robados en España. Del Franquismo a la Democracia.
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