La unidad republicana

La no existencia en estas elecciones de una Candidatura de Unidad Republicana es un fracaso colectivo que no augura nada bueno. Hay, ciertamente, una candidatura netamente republicana que es la de Alternativa Republicana —se presenta abiertamente como republicana— , pero me pregunto ¿Y los demás? Los demás a lo que parece han cosechado un doble fracaso: despreciaron la capacidad de unidad que tiene la bandera tricolor, aduciendo que el eje principal de atracción debía ser otro —la crisis, la unidad «popular», la unidad de la «izquierda», un programa social, la cuestión nacional— y ¿cuál ha sido el resultado? ¿Tenemos candidatura de unidad en esos sentidos? La respuesta es no, no la hay, hay varias…, varios intentos, mucha división y mucha confusión. Es decir que por un lado no tenemos una candidatura perceptible nítidamente de unidad por la izquierda y tampoco otra de unidad republicana. Un doble fracaso. La cuestión no es que no las haya, sino que tampoco se ha sabido o querido dar batalla por la bandera de un Frente Popular capaz de sumar tres tendencias, la de la lucha social contra la crisis, la de la lucha republicana y la de la cuestión nacional, cimentando esos esfuerzos en el rechazo compartido por mucha gente de la impunidad del franquismo que es el cemento que une este régimen que tantos denunciamos. No se ha podido avanzar en ese sentido, ha habido una tremenda oposición a construir algo así. ¿por qué? Pues porque una candidatura de ese tipo hubiera supuesto una oposición frontal al régimen y a lo que se ve, fuerzas imprescindibles en un proceso amplio como ese, caso de Izquierda Unida, tienen su propio camino, su propio cálculo y prioridades y la República y la Ruptura no entran en él. Dirán algunos que las Marchas por la Dignidad marcaron un hito, fueron una gran demostración de fuerza…, ¿seguro? ¿Cuál es su expresión política? ¿Hubo un llamamiento a convertir la movilización en acción política coordinada? La respuesta es no. El Frente Popular, mentado por Cañamero, pudo fundarse aquel día, pero no se quiso hacer. Quedó todo como una explosión de tensión contenida que fue conducida a ninguna parte o bien a fuerzas «ya existentes» como Izquierda Unida. Y tampoco debe olvidarse que ese día final de las Marchas, la columna republicana no pudo expresarse públicamente en la Tribuna.

La denuncia del bipartidismo al uso incide en el binomio PP-PSOE pero olvida que siempre fue cosa de más de dos; la impunidad ha exigido cómplices además de los protagonistas más visibles. En la reestructuración del régimen a la que asistimos, el nuevo bipartidismo se basa en la combinación de hecho PPSOE con una Izquierda Unida en el papel de nuevo PSOE y con dos fuerzas comodín a ambos lados, un UPyD de derechas y otro «ni de izquierdas ni de derechas», a saber PODEMOS. En esa tendencia sistémica que se observa, obcecarse en buscar «unidades» como si fuera un fetiche es un absurdo. Aquí no puede haber otra unidad que la que salga de la claridad, de no ocultar las contradicciones y de forzar los debates para que cada cual quede claro qué defiende y cuál es su objetivo.

Toda pretendida lucha por la «unidad» que calle ante la impunidad franquista, que no denuncie la ley de amnistía o la de sucesión de Franco, que no lleve la voz de la República a las instituciones —en la calle ya está—, que no luche por recobrar la legalidad republicana perdida, reconozca la existencia de la lucha de clases a nivel continental y la necesidad por ello de crear frentes amplios de lucha en España y Europa, es una ilusión vacía. La izquierda y la derecha siguen existiendo, la impunidad del franquismo, la clave que explica la actual relación de fuerzas y la lucha explícita y abierta por la República —¿cuál? una sin impunidad del franquismo—, son elementos vitales para forjar los instrumentos colectivos de lucha que pueden vencer. ¿A quienes unir, a quienes llamar, con quienes sumar? Con quienes compartan estos puntos básicos. Esos son los nuestros. Es hora de ponerse Al Servicio de la República. Quienes tengan otros caminos son muy libres de seguirlos.

En estas elecciones apoyaré a Alternativa Republicana, no se trata de que coincida con ellos al 100% ni falta que hace, pero es preciso dejar las cosas claras, hay que apoyar a los que no renuncian a la República. La posición que aquí expreso es estrictamente personal, responde a la necesidad de claridad que en momentos de confusión es más precisa que nunca. Si alquilen más coincide en alguno de estos puntos términos que expongo o se siente reflejado en ellos, debo decirle que somos cada día más los que estamos dolorosamente hartos de tanto sinsentido y falta de claridad. Los partidarios de ponerse Al Servicio de la República debemos unirnos.

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