Bankia ataca de nuevo

Miguel Blesa, ese amigo íntimo de Aznar al que colocaron de presidente de Caja de Madrid y convirtieron en nuevo rico a costa de cargarse una institución con siglos de antigüedad y buen hacer en pro de sus ahorradores, consiguió que los ahorradores, se convirtieran en clientes a secas y sus ahorros se transformaran en humo gracias a la hoguera incontrolada de eso que llamaron participaciones preferentes. Descabezado Blesa las riendas de la Caja las toma otro amigo de Aznar, Rodrigo Rato. Lo primero que hace el nuevo y flamante presidente es colocarse una corbata verde, hacer sonar una dorada campana y convertir a los clientes en accionistas de un engendro financiero denominado Bankia. Como era previsible las acciones comenzaron a caer en Bolsa al poco de comenzar a cotizar y los accionistas vieron impotentes como los ahorros de toda una vida desaparecían como por arte de magia. Otros, que ni pasábamos por allí, sin ser ahorradores, ni clientes, ni accionistas, tuvimos que hacer un escote y meterle a Bankia casi 30.000 millones de euros, unos miles de millones que estarán años y años, saliendo de nuestros impuestos. 

Los afectados por las preferentes andan de juzgado en juzgado, reconociendo su ignorancia y candidez con tal de recuperar su dinero. Lo que no sé es lo que van a alegar los accionistas de Bankia ahora que se sabe que la emisión de las acciones, la salida a Bolsa del engendro, estaba soportada por un engaño de tales proporciones que más bien parece haber sido urdido por la familia Ruiz-Mateos que por Rato, recordemos que Rodrigo fue ministro de economía y artífice de la gran burbuja financiera que nos ha llevado a todos a la ruina, bien, pues en Bankia hizo lo mismo, crear una burbuja a base de manejos contables que para si hubiera querido dominar Andrew Dufresne cuando le hacia las cuentas al alcaide en esa excelente película que es Cadena Perpetua.

Descubierto el engaño ahora toca a los engañados intentar recuperar sus dineros, los despachos de abogados, que desde 2011 vienen llevando casos contra Bankia por su salida a Bolsa, se frotan hoy las manos ante el negocio que se les avecina representado ante la justicia a miles, cientos de miles de accionistas timados según los peritos del Banco de España. Unas acciones que los accionistas compraron por más de tres veces y media su valor y que hoy están por los suelos y bajando. En definitiva miles de millones de euros en el aire, desaparecidos. Unos títulos cuyo valor en 2013 fue fijado por Bruselas en un céntimo de euro. El capital en esas fechas de Bankia, 1.993 millones de acciones, pasó a valer unos 20 millones de euros. Después, se convirtieron los bonos convertibles que el FROB, a través de la matriz BFA, inyectó en Bankia por 10.700 millones. También se sumaron los 4.800 millones que aportaron los propietarios de preferentes y bonos, lo que hizo un total de unos 15.500 millones de capital. Este dinero a un céntimo por título, supone la increíble cifra de 1,5 billones de acciones. Bankia batió otro récord, esta vez mundial, con ese astronómico número de títulos. Le seguiría, de lejos, el Agricultural Bank of China, con 294.000 millones de títulos, y el ICBC chino, con 263.000 millones de acciones. En Europa la empresa que más se le acercó fue el también nacionalizado Lloyds, del Reino Unido, con 70.000 millones de acciones.

Ya hay quien dice que el Estado, o sea los españoles, debe ser considerado responsable civil de la estafa, ya que era su deber asegurarse de la bondad de las cuentas de Bankia en el momento de su salida a Bolsa. Vamos que hasta es posible que el agujero lo tengamos que tapar con nuestros impuestos, bien en cash con subidas impositivas, bien con nuevos recortes en los servicios básicos o bien con cargo a nuevas emisiones de deuda pública. Menos mal que como la justicia española es muy lenta muchos moriremos antes de que nos atraquen nuevamente para sacar del bache a bancos, banqueros y “bankeros”.

Después de lo de las preferentes, la salida a Bolsa y demás escándalos como, por ejemplo, el de las tarjetas Black, no acabo de entender como todavía hoy existe alguien que tenga su dinero, poco o mucho, en Bankia, no digamos ya un Plan de Pensiones, con gestores como los de este banco puede que a la hora de jubilarse e ir a retirar el producto del Plan en lugar de recibir dinero les toque ponerlo. Claro que siempre podrán reclamarle al Estado, pero esta vez no podrán alegar ignorancia, que Bankia es una entidad de alto riesgo lo sabe todo el mundo, o lo debería saber y no olvidemos tampoco que actualmente el Gobierno (Partido Popular) es quien ostenta el poder en Bankia al ser el Estado su mayor accionista y esto de por si ya eleva el riesgo hasta hacerlo inasumible. 

Benito Sacaluga.

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