Esperanza Aguirre, los golpistas y la República.

Es muy posible que Mariano Rajoy dentro de pocos días, o quizás mañana mismo, nombre a Esperanza Aguirre como candidata en las próximas municipales a la alcaldía de Madrid. De Rajoy se puede esperar cualquier cosa. Además los votos de las próximas municipales se intuyen muy repartidos y Aguirre se mueve bien entre los transfugas, ya lo demostró en 2003 cuando gracias a la abstención de los socialistas Tamayo y Saez se echó por tierra la coalición PSOE-IU y se hizo necesaria la convocatoria de nuevas elecciones, comicios en los que Aguirre fue investida Presidenta de la Comunidad de Madrid por mayoría absoluta.

Como parte de sus muy numerosos cargos, tanto políticos como en la administración, de la que empezó a cobrar salarios en 1976 cuando apenas contaba 24 años de edad, Aguirre fue ministra de Educación y Cultura desde 1996 hasta 1999, cargo en la que fue sucedida por Mariano Rajoy.

Digo yo, que un ministro de Educación y Cultura de un país cualquiera, que lo es o que lo ha sido, al menos debería respetar determinados hechos históricos en lugar de manipular la información destinada a aquellos que se supone debe educar. Debe hacerlo él o ella y debe procurar que lo hagan todos los educadores del país, ello comporta una gran responsabilidad y se debe predicar con el ejemplo. Un Ministerio de Educación y Cultura no es un foro desde el cual defender posiciones o ideas políticas personales.... o no debería serlo, mucho menos aún si  ello incluye  tergiversar la historia.

Desde luego puede y debe haber opiniones encontradas, cualesquiera que sean los temas que se aborden, pero lo que no es en ningún modo tolerable es la mentira. Aguirre siempre ha hecho gala de "decir lo que piensa", pero, al menos en el caso que voy a exponer a continuación, de ninguna de las maneras me creo que Aguirre no sea consciente de que está mintiendo, lo contrario sería para ella como admitir que el único libro de historia de España que ha leído ha sido "La historia de España contada con sencillez" en la que su autor, José María Pemán, impulsor de la doctrina oficial de la Dictadura, define a la II República como:
"Una concentración y alianza de todos los constantes enemigos de España, para hacer contra ella un esfuerzo definitivo"
Esperanza Aguirre, en enero de 2013, de forma pública a través de su blog "esperanza. ppmadrid.es, y bajo el título "La República" expresa lo siguiente:
"...me parece absolutamente discutible la reivindicación que algunos —quizás demasiados— hacen de la II República Española cuando ondean su bandera. No hay que ser un historiador avezado, basta con ser un lector mínimamente crítico de los libros de Historia, para saber que la II República fue un auténtico desastre para España y los españoles. Es cierto que fue recibida con la esperanza de que cerrara la crisis que había abierto el golpe de Estado de Primo de Rivera (absolutamente incruento y que pronto contó con la complicidad del Partido Socialista, la UGT y Largo Caballero, todo hay que decirlo). Pero también es cierto que muchos políticos republicanos utilizaron el régimen recién nacido para intentar imponer sus proyectos y sus ideas —en muchos casos, absolutamente totalitarias— a los demás, y que faltó generosidad y patriotismo. El resultado fue una guerra salvaje que algunos quieren que siga influyendo en la vida política de hoy"
 "Me preocupa y me entristece ver el entusiasmo, no sé si ingenuo o malvado, con que se exhibe la bandera que simboliza uno de los periodos más nefastos de nuestra Historia, en el que se enconaron los odios, se despreció al adversario político hasta llegar a su eliminación física y las libertades estuvieron constantemente amenazadas"
En relación con las banderas republicanas se despacha de esta forma:
"Cuando las veo, pienso que o no saben qué es lo que reivindican con esas banderas o, si lo saben, quieren lo peor para España y para los españoles"
Pues si, de esta breve forma y sin despeinarse la señora Aguirre defiende el golpe de estado del General Primo de Rivera, hace cómplices del mismo al PSOE y a la UGT, califica a los republicanos de antipatriotas y totalitarios, asesinos (eliminación física),además de ser los causantes del deterioro de las libertades y por si fuera poco les hace responsables de la salvaje guerra civil, para terminar afirmando que los republicanos queremos lo peor para España y los españoles. Lo que Pemán grotesca y burdamente expuso en tres páginas, ella lo hace en solo tres párrafos, eso sí dignos de ser enmarcados y expuestos en el hall de la Fundación Francisco Franco.

Aguirre o se equivoca o miente, el golpe de estado de Primo de Rivera estuvo bendecido por el rey Alfonso XIII con tal de seguir "reinando", ( no se por qué me viene ahora a la memoria el 23-F). Según Shlomo Ben Ami, ex embajador de Israel en España:
"Alfonso XIII sancionó con su autoridad la victoria de la fuerza al adherirse a la rebelión contra la legalidad constitucional. Un golpe contra la voluntad del rey hubiera sido completamente imposible". 
Fue Alfonso XIII quien con su actuación violó la Constitución al no convocar al Parlamento, fue él quién se apresuró a firmar el Real Decreto que nombraba Jefe del Gobierno al Teniente General D. Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, Marqués de Estella (Presidente del Directorio militar encargado de la Gobernación del Estado), el cual de forma inmediata disuelve el Congreso de los Diputados y el Senado. Al igual que hoy se manifiesta machaconamente desde el Partido Popular, las primeras palabras del dictador Primo de Rivera, en clara alusión a las corrientes políticas progresistas, fueron:
"El país no se impresiona ya con películas de esencias liberales y democráticas; quiere orden, trabajo y economía"
El rey Alfonso XII junto al golpista Primo de Rivera y diversos generales.
La CNT se opuso al golpe y al nuevo estado de cosas, ni el PSOE ni la UGT colaboraron a su mantenimiento aunque Aguirre les califique de colaboracionistas, desde sus direcciones se pidió a la militancia, a través del diario "El Socialista", que no intervinieran en ninguna intentona revolucionaria, pues solo servirían de "pretexto" al ansía de represión de los golpistas. Miguel de Unamuno, Manuel Azaña y Ramón Pérez de Ayala se opusieron frontalmente a Primo de Rivera. La postura de parte del PSOE y de Largo Caballero (UGT) fue, como viene siendo habitual en el PSOE, accidentalista, abogando por la participación en las instituciones de la Dictadura que tuvieran que ver con la cuestión social. Una postura a la que se opuso Indalecio Prieto y que con la aceptación de Largo Caballero de un puesto en el Consejo de Estado supuso la ruptura interna del PSOE, agravada por la muerte de Pablo Iglesias, asumiendo Besteiro la presidencia del PSOE y de la UGT.

Los que si apoyaron al golpista Primo de Rivera y a Alfonso XIII fueron la mayor parte de la burguesía, los monárquicos y, como no, la Iglesia Católica que se sumó con entusiasmo al nuevo-viejo régimen. El muy católico Partido Social Popular calificó el golpe como "nuevo movimiento nacional", adhesión que también hicieron pública los seguidores conservadores  de Maura, que afirmaron:
"Buena es esta dictadura, cualesquiera que sean las anomalías de su origen, si supone el inicio del resurgir de España"
En relación con sus infames ataques a la II República y al republicanismo español la Sra. Aguirre demuestra un profundo desprecio a la democracia, a las libertades, al estado de derecho...y a la Historia, además de ser una potente exhibición de ese sectarismo trasnochado que impera en el partido al que pertenece. Vano intento el de Aguirre cuando con falsedades ataca a los republicanos, hoy en día cualquiera puede comprobar fácilmente que miente de forma interesada. 

La II República fue un estallido de libertades y el inicio del camino hacia el progreso. La Guerra Civil fue la consecuencia de un golpe de estado urdido por la derecha española y los mandos militares para acabar con la democracia y poder seguir disfrutando de privilegios ancestrales, poco les importó con tal de conseguir sus propósitos que cientos de miles de españoles murieran, fueran condenados a prisión o tuvieran que exiliarse y que a todo este horror le siguieran 40 años de represión.

Referente a esa bandera tricolor a la que tanto teme, ya debería saber la Sra.Aguirre que dicha enseña fue democraticamente elegida por el pueblo en el marco de una Constitución, no así como la rojigualda franquista que fue impuesta por un general golpista y rebelde que a la postre se convirtió en un dictador. La tricolor representaba y representa la libertad, la otra, la de ella, representó la represión y el miedo.

Benito Sacaluga
Esperanza Aguirre, los golpistas y la República.
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