Homenaje a los y las republicanas antifascistas de Mauthausen: "Esperaré siempre tu regreso"

Homenaje a los y las republicanas antifascistas de Mauthausen: "Esperaré siempre tu regreso"
Una delegación de Izquierda Unida participó el pasado 6 de mayo en los actos conmemorativos en el campo austriaco donde miles de personas padecieron los horrores del régimen nacionalsocialista.




Eva García Sempere | Mundo Obrero

Esperaré siempre tu regreso, así se llama una maravillosa obra de novela gráfica de Jordi Peidró que narra la vida de Paco Aura, superviviente del horror nazi en Mauthausen y, a través de él, también la vida de muchos otros hombres y mujeres que en muchos casos no regresaron. El título de esta obra representa hasta dónde puede llegar la maldad en estado puro: “Esperaré siempre tu regreso” es una línea de una canción muy conocida en la época, popularizada por Rina Ketty, "J'attendrai". Esta canción debía ser interpretada por la orquesta del campo mientras ejecutaban a los prisioneros.

El pasado 6 de mayo tuvimos desde Izquierda Unida el honor de participar en los actos de homenaje a los y las antifascistas republicanas que padecieron los horrores del régimen nacionalsocialista en Mauthausen. Intervenir como representante de un Estado que se negó a reconocerlos como ciudadanos propios no podía ser otra cosa que un momento de máxima emoción.

Primero, por la mezcla de rabia, indignación y tristeza ante el recuerdo de más de 9.000 personas deportadas a campos de concentración y exterminio, de las que no volvieron nunca alrededor de 5.000. Personas que lo dieron todo por la libertad, la justicia social y la democracia. Personas que, además, habían sido repudiadas por el régimen de su propio país, que les condenó a la condición de apátridas y quedarían de esta manera marcadas (en ocasiones para siempre) con un triángulo azul.

En la ausencia habitual del gobierno a estos actos, pero también en su propia política migratoria, no vemos otra cosa que una continuidad esencial con aquella condición de apátridas con la que se marcó fatalmente a tantos y tantas.




Tantos años, tanto sufrimiento y siguen siendo invisibles para su propio Gobierno que, sin embargo, no duda en destinar fondos a la repatriación de combatientes de la División Azul.

Hoy las personas refugiadas se cuentan por millones en nuestro mundo del s. XXI. Se erigen muros, alambradas, mueren por miles en mares y desiertos, se los interna en centros de refugiados inmensos. Y en Europa vamos a peor. Lo penúltimo, el acuerdo de gobierno en Italia entre los populistas del Movimiento 5 Estrellas y la extrema derecha de la Liga Norte, donde se plantean expulsiones masivas de hasta 500.000 inmigrantes, campos de internamiento en todas las regiones del país y cierre de mezquitas.

A los antifascistas republicanos de este campo, como a otros de otras nacionalidades, se les marcaba también con el triángulo rojo. Es el que hoy muchas comunistas lucimos como símbolo de identificación y reconocimiento a unos ideales y al trabajo por un mundo mejor que vendría de nuestro compromiso. De una lucha que, además, tiene un claro carácter internacionalista: a los antifascistas se les marcaba con el triángulo rojo independientemente de qué país vinieran o en qué organización de izquierdas militaran. Tampoco hoy las antifascistas nos preguntamos de dónde venimos sino si vamos a luchar por lo mismo.

En el otro extremo de estos ideales se encuentran quienes hoy vuelven a organizar y gritar el odio hacia los más vulnerables de nuestras sociedades, hacia quienes piensan, sienten o viven de manera diferente. Lo hacen sin dudar en apelar a la identidad más exclusiva, esa nación cerrada de la sangre y la tierra que cantaba el fascismo, desdeñando las clases sociales, las distintas realidades que vivimos, para meternos a todas en un saco indigno que sólo pretende borrar la memoria de las luchas, las diferencias que nos enriquecen y, por supuesto, rechazar al que no es “como nosotros”.

En este sentido, eliminar toda memoria del pasado ayuda a que sea más fácil convencernos de que no es posible otro presente.

Por esto, porque no solo rendimos homenaje a quienes nos precedieron sino que pensamos en las que vendrán después, sea en Mauthausen, en Málaga ante la mayor fosa común del franquismo, o en el Congreso de los Diputados llevando iniciativas, insistimos siempre en la necesidad de Verdad, Justicia y Reparación. 

Solo acabando con esta barrera de años de olvido e indignidad, poniendo en pie una Ley de reconocimiento a los héroes y heroínas de la lucha por la democracia y víctimas de la represión, reconociendo que el franquismo ha sido un régimen de una sistematicidad cruel y genocida execrable, es como empezaremos a construir una sociedad más democrática.

Dos cosas nos trajimos en la mochila de las esperanzas: el ejemplo de asociaciones y colectivos organizados de amigos y amigas de la libertad, como la Amical Española, que, desde 1962, nunca ha dejado de luchar por el reconocimiento de quienes allí sufrieron el horror absoluto y la emoción y orgullo de alumnos y alumnas de distintos institutos de nuestro país que exponían sus investigaciones sobre el tema en forma de distintos homenajes, sabiendo que jamás verían esa parte de su historia como antes. Pasado y memoria se mezclan con futuro y lucha. 

Esperaremos siempre vuestro regreso.

Ahora y siempre, resistencia. Ahora y siempre antifascistas.

Publicado en el Nº 317 de la edición impresa de Mundo Obrero junio 2018

Fuente: Mundo Obrero
Homenaje a los y las republicanas antifascistas de Mauthausen: "Esperaré siempre tu regreso"
  • Title : Homenaje a los y las republicanas antifascistas de Mauthausen: "Esperaré siempre tu regreso"
  • Posted by :
  • Date : 2.8.18
  • Labels :
  • Comenta con Blogger
  • Comenta con Facebook

Publicar un comentario

Top