La Duquesa

La maquinaria del poder se ha acelerado para difundir ante la opinión pública el "martirio" al que está sometida la monarquía que tanto nos "quiere" y se "desvive" por todos los españoles. Por lo visto, somos un pueblo "desagradecido" al que nos salvó del golpe militar que pretendía devolvernos a las esencias del franquismo (de todos es sabido que hay investigadores que mantienen su propia implicación en la asonada).

Ciertamente resulta curiosa la interpretación de la fiscalía al mantener como implicada a la mujer del socio del empalmado y a la "duquesa" fuera de la sospecha y de la investigación, situación en la que subliminalmente leemos que la "señora" era tonta porque no se enteraba de donde le llovían los fajos de euros al marido y que ella graciosamente gastaba a carretadas.

Bien o mejor mal. Si por algo se ha distinguido la justicia a lo largo de esta "semi-democracia" es de su escaso interés en investigar y encarcelar a los chorizos, salvo claro algunas honrosas como escasas excepciones de algunos jueces valientes, lamentablemente, los menos. Así, la famosa división de poderes del insigne politólogo y pensador Montesquieu y que define lo que es una democracia formal, aquí, en esta España que vivimos, con una "constitución" emborronada de intenciones vagas y palabrerías que aparentan mucho y aportan poco, pues, no deja de ser una ilusión que ni se alcanza ni se alcanzará de mantenerse el actual sistema político impuesto representado por la monarquía y sostenido por un sistema político fraudulento como el el bipartidismo que padecemos El poder judicial, aquí y ahora, no es un poder independiente como los hechos dejan claro, es a todas luces un apéndice del poder político, a su vez manejado por los de siempre (banqueros, aristócratas "azulados", capitalistas sin escrúpulos y eclesiásticos del más impuro estilo fariseo).

Los ciudadanos seguimos expectantes al desarrollo de los acontecimientos, recibiendo bombardeos informativos exculpatorios de la que va de dama, sin que la citada haya dado pruebas de reunir esa condición. Valiente es el juez que frente a la oposición de la fiscalía, del gobierno y de la misma monarquía persiste en aclarar los hechos, que a todas luces y a estas alturas, aparentan ( en juicio si llega a celebrarse se aclararán o no) ser cobardes y ruines.

Bien sabemos que los voceros del sistema tratan de ocultar y hacernos creer lo que no es pero por lo menos la actitud de juez permite proseguir hasta su aclaración con un resultado u otro... ¿Cómo seremos o actuaremos los ciudadanos? ¿Nos resbalará la situación o nos implicaremos y exigiremos que se aclare y se castigue a los malhechores ( supuestos o reales de confirmarse todas las apariencias que así parecen indicarlo) aunque éstos aleguen (de ahí lo del "martirio") que al ser portadores de falsa sangre "azul" pueden gozar de la impunidad de sus delitos?

Amigos , solo me queda un suspiro profundo que plasmo: ¡ Una Ley, un país de países y libertad republicana!


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