Rubalcaba y el alzheimer voluntario

Ayer, Rubalcaba habló para los miembros del PSOE que asistían al Congreso Extraordinario que ratificó a Pedro Sánchez como nuevo Secretario General, podía haberse callado pero habló, cuentan que hasta se emocionó. Dijo, entre otras cosas, lo siguiente:

“Este es un partido que nunca olvida sus principios y siempre cumple sus promesas. Olvidarnos de alguno de estos principios nos traerá malas consecuencias. Los españoles no nos lo perdonarán". Incluso se permitió dar algunos consejos a su sucesor. Le recomendó que "para tener éxito en su nueva tarea debe de trabajar con esos principios de los que hace gala el PSOE: lealtad, honestidad, coherencia y austeridad”.

Voy con un par de botones de muestra sobre los atributos del PSOE voceados ayer por Rubalcaba:

Bien. Si lo anterior lo hubiera dicho en un mitín ante simpatizantes, posibles votantes para entendernos, la cosa tendría un pase, pero que lo suelte ante los delegados provinciales, los "barones" y la "vieja guardia" es para nota. Vamos, como si los allí presentes no supiesen con total exactitud hasta donde llegan la lealtad, la honestidad, la coherencia y la austeridad practicada por su partido desde que en octubre de 1974 Isidoro tomara las riendas del mismo como secretario general en un Congreso en el que además de encumbrar a Isidoro y a redacción de éste se aprueban por unanimidad y en presencia de Willy Brandt, François Mitterrand y Bruno Pittermann, presidente en ese momento de la Internacional Socialista, una serie de resoluciones de marcado carácter, una de ellas dice textualmente:

"El PSOE se pronuncia por la constitución de una República Federal de las nacionalidades que integran el Estado español por considerar que esta estructura estatal permite el pleno reconocimiento de las peculiaridades de cada nacionalidad y su autogobierno a la vez que salvaguarda la unidad de la clase trabajadora de los diversos pueblos que integran el Estado español."

Otra resolución aprobada, y que Sánchez debería llevar en la cabeza mañana en su cita con Rajoy para hablar del tema catalán, es la siguiente:

"La definitiva solución del problema de las nacionalidades que integran el Estado español parte indefectiblemente del pleno reconocimiento del derecho de autodeterminación de las mismas que comporta la facultad de que cada nacionalidad pueda determinar libremente las relaciones que va a mantener con el resto de los pueblos que integran el Estado español."

Con estos principios ideológicos, y otros más claro, concurrió el PSOE a las elecciones constituyentes de 1977, obteniendo 118 escaños, convirtiéndose así en la segunda fuerza política. Aún con el miedo en el cuerpo 5,4 millones de españoles confiaron en el PSOE. En marzo de 1979 se celebraron elecciones legislativas, vuelve a ganar UCD y el PSOE amplía escaños. Tras estas elecciones, en las que los comunistas acortan diferencias, el PSOE celebra un Congreso en el que se rechaza la propuesta de González basada en abandonar las tesis marxistas y provoca la renuncia del mismo al cargo de secretario general, creándose una comisión gestora hasta que en septiembre González consigue que se apruebe la renuncia al marxismo y es nuevamente nombrado secretario general, pariéndose de paso un nuevo término para definir la ideología del PSOE : socialismo democrático (¿?)

Los militantes de Partido Socialista Obrero Español creado en 1879 por Pablo Iglesias Possé, (un segundo apellido que da lugar a las siglas), totalmente identificado con la clase obrera, que fundó la UGT, un partido obrero con arraigados postulados marxistas y tremendamente austero, veían entonces como Felipe González daba el primer paso para la futura y permanente instalación del PSOE en un accidentalismo totalmente apartado de los ideales de su fundador, sus recientes votantes comprobaban como habían sido engañados en las elecciones generales celebradas tan solo seis meses antes, asumiendo el engaño como una decisión útil que les distanciaría de los comunistas y proporcionaría al PSOE el acceso a un mayor número de votos. Y así siguen aún hoy después de tantos años, reinventándose, alejándose cada vez más del socialismo y la clase obrera y citándose con el PP en oscuros tugurios para pergeñar coaliciones que salven escaños, y de paso el culo de ambos, ante una verdadera izquierda que amenaza seriamente con gobernar. Más les valdría llamar a Alberto Chicote para que hiciera limpia de cocineros, retomara la vieja carta y les arreglara el chiringuito.

¿Lealtad? ¿Honestidad? ¿Coherencia? ¿Austeridad?

Desde luego hay que reconocer que Rubalcaba le echa huevos al asunto.

Benito Sacaluga



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