Violaciones consentidas

Alcaldes con la boca más grande que su cerebro andan estos días haciendo declaraciones sobre las violaciones de las mujeres, declaraciones que van seguidas de rectificaciones tan burdas que mejor habrían hecho quedándose callados. En fin, para mi el tema no admite discusión, el Estado es quien debe poner fin a este asunto mediante la adopción de las medidas que sean necesarias, entre las que no puede faltar un endurecimiento de las penas que los violadores deban cumplir, acompañado de la imposibilidad de la reducción de condena.

Nuestro gobierno seguirá hablando del tema, defendiendo los derechos de la mujer, y lo hará al mismo tiempo que prepara una ley para privarla del derecho a decidir sobre su maternidad. Una ley que según parece contempla que los embarazos provocados por una violación no sean causa legal de interrupción del embarazo. Las mujeres del Partido Popular callan obedeciendo a su jefe y a su confesor. Cosas del nacionalcatolicismo.

Por desgracia también padecemos otras violaciones, actos fuera del entorno sexual, llevadas a cabo por los tres poderes del Estado, actos que sufrimos, inexplicablemente, en silencio, tal como lo hacen muchas mujeres negándose a la denuncia de los abusos que soportan, unas veces por miedo, otras por amor y otras por sus hijos. Si repasamos, o leemos por primera vez, el Capitulo II del Título Primero de nuestra Constitución relativo a nuestros derechos y libertades nos encontraremos con 16 artículos y nos encontraremos con que los derechos y libertades que sobre el papel se nos otorgan están siendo violados sistemáticamente por el Gobierno con la participación del Congreso y del Poder Judicial. El Gobierno viola nuestros derechos y libertades, el Congreso consiente, los Jueces consienten y lo peor es que a diferencia de las mujeres violadas nosotros consentimos la violación, a causa del miedo, del desconocimiento de nuestros derechos, del alcance de nuestra libertad o vaya usted a saber por que motivo.

Repasen el Capitulo de la Constitución citado con una mínima disposición al análisis crítico y comprobarán hasta que punto estamos siendo privados de nuestros derechos y libertades más básicas. Situemos en nuestra mente las ineludibles próximas leyes sobre Seguridad Ciudadana y Aborto y el análisis será aún más demoledor. Unamos a lo anterior la modificación que de la Ley Electoral está preparando Rajoy para garantizar el sillón a sus alcaldes y arrebatar otros a la oposición y tendremos la impresión de estar viviendo en esa oscura España del franquismo, por mucho que no nos queramos acordar ni de ella ni de él.

Una reforma de los artículos 195 y 196 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, en los que se especifica tanto la constitución de los consistorios como la elección de los alcaldes mediante el voto de los concejales electos. Una reforma que se aprobará prácticamente por decreto a causa de la mayoría absoluta en el Congreso. Una reforma que con total seguridad será denunciada ante el Tribunal Constitucional al día siguiente de su aprobación, en base a que vulnera el Artículo 140 de la Constitución y denuncia que el TC no tendrá más remedio que admitir a trámite dado el contenido del articulo citado:

"La Constitución garantiza la autonomía de los municipios. Estos gozarán de personalidad jurídica plena. Su gobierno y administración corresponde a sus respectivos Ayuntamientos, integrados por los Alcaldes y los Concejales. Los concejales serán elegidos por los vecinos del municipio mediante sufragio universal, libre, directo y secreto, en la forma establecida en la ley. Los Alcaldes serán elegidos por los Concejales o por los vecinos ...."

Algo si está claro y es que ninguna ley puede estar por encima de la Constitución, no la puede vulnerar y por tanto el TC deberá hacer encaje de bolillos con asuntos farragosos como por ejemplo los relativos a los "concejos abiertos" si quiere, como es de esperar, que la ley pase su filtro. Quizás el TC aplique el texto constitucional de más peso, el que no admite interpretaciones :... Los Alcaldes serán elegidos por los Concejales o por los vecinos. y declare inconstitucional la reforma. Todo es posible. Si esto sucede el Partido Popular adoptará la vía de la reforma de la Constitución para conseguir legalizar su nefasto pucherazo, una modificación de tramitación breve cuya aprobación solo requiere el voto favorable de la mayoría absoluta del Congreso y esa mayoría Rajoy la tiene. Tampoco resulta descabellado pensar que el PP opte desde un principio por la reforma de la Constitución, en evitación de llevarse el varapalo del TC. En cualquier caso la reforma se aprobará y en los municipios gobernará un alcalde que, por ejemplo, solo contaría con el 30% de los votos totales, es decir un alcalde no querido por el 70% de la población. Una cacicada en toda regla.

Llegados a este punto ¿que opción nos queda para acabar con este absolutismo encubierto?. De momento esperaremos a conocer las reacciones de la oposición y resto de partidos sin representación parlamentaria. Luego si es necesario deberemos movilizarnos para hacer llegar a todos los votantes las intenciones y consecuencias de esta maniobra del Gobierno. Si finalmente tenemos que votar con la reforma clavada en la espalda, nosotros deberemos ser muy cautos con nuestros votos y los partidos deberán ser muy generosos con sus siglas.

Con toda seguridad, Rajoy habrá repasado junto a Felipe VI las consecuencias de las elecciones municipales de 1931, esas elecciones que trajeron la libertad a los españoles. Rajoy le habrá dicho al Rey: Majestad, no te preocupes, se hará lo que se tenga que hacer, el Congreso es mío, el Senado es mío y el BOE también si tu firmas, que firmarás. El Rey le habrá contestado: ¡ Adelante, todo por España, siempre por España !

Benito Sacaluga

Fuente: arinoconsultores.blogspot.com.es
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