Kennedy, Obama y el atavismo del destino

A pesar de contar Kennedy con el apoyo explícito del lobby sionista para lograr su elección presidencial, (recibió 500.000 dólares para su campaña, y el 80% del voto judío) y tras intervenir ante el AIPAC para garantizar el tradicional apoyo incondicional de EE.UU a Israel así como autorizar la primera gran venta de armamento estadounidense a Israel en 1963, su mandato se caracterizó por un enfriamiento de sus relaciones con Ben Gourion. Así, Laurent Guyénot en su artículo ”Kennedy, el lobby y la bomba”, (Red Voltaire, 2-5-2013), afirma que desde el inicio de los años 1950, el Primer Ministro israelí Ben Gurión, había emprendido la fabricación secreta de bombas atómicas, desvirtuando así la finalidad primigenia del programa de cooperación pacífica” Atom for Peace”, iniciado durante el mandato de Eisenhower.

Por su parte, Kennedy, tras ser informado por la CIA del verdadero objetivo del complejo de Dimona , el 13 de Junio de 1.961, mediante una misiva oficial exigió a Ben Gurión “la realización urgente de inspecciones periódicas en Dimona”, advirtiendo de que caso de nuevas dilaciones “el compromiso y el respaldo de nuestro gobierno a Israel pudieran verse en serio peligro”, lo que provocó la dimisión de Ben Gurión para evitar la recepción de aquella carta y seguir con su política dilatoria, pero cuando el nuevo primer ministro Levi Eshkol asumió sus funciones, Kennedy le envió de inmediato una carta idéntica, fechada el 5 de julio de 1963.

Según Guyénot, el objetivo de Kennedy no era evitar que Israel dispusiera del arma nuclear sino que formaba parte de un proyecto mucho más ambicioso, que ya había anunciado el 25 septiembre de 1961 ante la Asamblea General de la ONU:“Hay que liquidar esas armas de guerra antes de que ellas nos liquiden”, pues en los años 60 tan sólo EEUU, URSS, Francia y Gran Bretaña así como sus aliados de la Otan y del Pacto de Varsovia disponían del arma nuclear, países que siguiendo los dictados de Estados Unidos y la URSS estaban ya decididos a implementar la doctrina del desarme nuclear, tesis que no era compartida por Ben Gurion quien en secreto trabajaba contrarreloj para conseguirla a pesar de la frontal oposición de Kennedy.

Además, Kennedy se había comprometido a favor del derecho al regreso de los 800.000 palestinos expulsados de sus casas y de sus poblados en 1948 (nakba) , por lo que la delegación de EEUU ante la ONU presentó el 20 de noviembre de 1963 una propuesta de implementación de la Resolución 194, aunque ya no tuvo tiempo de contrastar las reacciones del Gobierno israel pues fue asesinado 2 días después, magnicidio que proporcionó a Israel la luz verde del Presidente Johnson para culminar su proyecto nuclear aunque hubo que esperar hasta 1.986 para que quedara demostrado fehacientemente que Israel había conseguido en secreto la bomba atómica (1.967?), gracias a la publicación por Sunday Times de varias fotos del complejo nuclear secreto de Dimona tomadas por el técnico israelí Morchedai Vanunu. En el caso de Obama y tras las acusaciones vertidas por los países árabes de una tácita complicidad con Israel en la “operación Plomo Fundido” (invasión de la Franja de Gaza) y de un deslizamiento del Gobierno de EEUU hacia posiciones prosionistas por la presunta pertenencia al “lobby” judío de parte de los miembros de su primer Gabinete, en su segundo mandato se habría producido un grave desencuentro con la AIPAC y su protegido Netanyahu.

Aunque siempre se ha creído que la AIPAC sería un “gobierno virtual” que teledirigiría la política exterior de EEUU en función de los intereses israelíes, la realidad sería que el lobby pro-israelí tiene verdadero peso en los ámbitos del poder porque EE.UU. e Israel casi siempre han compartido idénticos intereses geopolíticos desde la fundación del Estado de Israel en 1.948. Así, EE.UU. contaría con Israel para mantener a los Estados árabes de Oriente Próximo bajo la amenaza constante de ataque, (asegurándose de paso que se mantengan serviles ante Washington) e Israel no podría seguir existiendo en su forma actual sin el fuerte apoyo político y material que recibe de EE.UU. ( más de 3.500 millones de dólares en ayuda militar), pero en el momento actual, asistimos a graves discrepancias Obama-Netanyahu sobre las políticas a aplicar en la resolución de los contenciosos sirio e iraní, que tendrían su reflejo en las declaraciones del ex-Consejero de Seguridad Nacional del presidente Carter y cerebro geopolítico de la Administración Obama,Zbigniew Brzezinski.

Así, Brzezinski, en un discurso ante el Consejo Nacional Irano-estadounidense (NIAC), afirmó que “creo que los EE.UU. tiene derecho a decidir su propia política de seguridad nacional y no seguir cual mula estúpida lo que hagan los israelíes”, pues desde el asesinato de John F. Kennedy los Estados Unidos no habrían ya disfrutado de ese derecho al quedar desde entonces como rehenes de los intereses sionistas todos lo sucesivos Presidentes electos de EEUU.

Respecto al contencioso nuclear iraní, en una entrevista concedida por Brzezinski a Gerald Posner en The Daily Beast (18 de septiembre de 2009) , afirmó que “una colisión estadounidense-iraní” tendría efectos desastrosos para Estados Unidos y China, mientras Rusia emergería como el gran triunfador, pues un hipotético cierre del Estrecho de Ormuz en el Golfo Pérsico donde atraviesa el transporte de petróleo destinado al noreste asiático (China, Japón y Sur-Corea), Europa y Estados Unidos, elevaría el precio del oro negro a niveles estratosféricos y tendría severas repercusiones en la economía global , pasando a ser la UE totalmente crudodependentiente de Rusia”, por lo que la administración Obama procedió a la implantación de sanciones económicas al régimen iraní para lograr su asfixia económica y provocar la revuelta social.

Sin embargo, tras la elección de Hasan Rowhani como nuevo Presidente iraní, se abriría una nueva oportunidad para la solución diplomática al llamado contencioso nuclear iraní, pues Rowhani , clérigo educado en Gran Bretaña, encabezó el equipo de negociación nuclear iraní de 2003 a 2005 y es conocido por su pragmatismo nuclear que en esa época llevó al acuerdo de Irán a una suspensión total de “actividades nucleares conflictivas”.

En consecuencia, y a pesar de la falta de acuerdos concretos en las últimas conversaciones mantenidas por Irán con el sexteto de mediadores internacionales (Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia, Alemania y China), tras el previo intercambio de cartas personales Obama-Rohwani y recogiendo la oferta de Obama, en su intervención ante la Asamblea de la ONU, Rowhani se ofreció a “participar inmediatamente en negociaciones para construir la confianza mutual y eliminar las incertidumbres con plena transparencia”, por lo que se habría instaurado una línea directa de negociación Obama- Rowhani que contaría con el apoyo explícito del Líder Supremo de la teocracia iraní,Ali Jameini, por lo que no sería descartable que tras limar asperezas, EEUU dé su visto bueno a las actividades de enriquecimiento de uranio de Irán “siempre que se supedite a la estricta supervisión de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA)”, lo que permitiría el control del stock de uranio enriquecido de Irán y fuente de inquietud entre los occidentales e Israel que temen que Teherán lo pueda emplear para fabricar armas atómicas.

En el supuesto de lograrse la resolución del contencioso nuclear de EEUU-Irán y el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países, Rowhani conseguiría su objetivo de que se reconozca el papel de Irán como potencia regional, logrando de paso el incremento de cooperación irano-estadounidense relativa a la seguridad en Iraq y Afganistán y la resolución del avispero sirio, pues la jugada maestra de Putin convenciendo a Assad para que entregara todo su arsenal de armas químicas y el escaso apoyo internacional recibido por Obama para iniciar su operación militar contra Siria, podría concluir con una nueva Conferencia Internacional Ginebra sobre Siria ( rememorando la Guerra de Laos y los Acuerdos de Ginebra de 1.954) .

Además, el acuerdo de cooperación energética del 2010 entre Irak, Irán y Siria para la construcción del gasoducto de South Pars a Homms que conectaría el Golfo Pérsico con el Mar Mediterráneo permitiría la llegada del gas iraní a la Unión Europea y aliviaría la severa rusodependencia energética europea, relativizando de paso la importancia estratégica de Turquía dentro del Proyecto del Gasoducto Trans-Adriático (TAP) así como el papel relevante de Arabia Saudí y Emiratos Árabes como suministradores de crudo a Occidente, con lo que Obama se granjearía la enemistad del otrora “fiel aliado” Arabia Saudí.

El mensaje diáfano de Obama sería que “la paz es posible a través del diálogo y que Israel y Estados Unidos tienen que negociar con Irán y con Siria, dos actores cruciales en la política de Oriente Próximo”, postulados que serían un misil en la línea de flotación del Gobierno de Netanyahu que aspira a resucitar el endemismo del Gran Israel (Eretz Israel), ente que intentaría aunar los conceptos antitéticos del atavismo del Gran Israel que bebe de las fuentes del sustrato bíblico y la concepción de un estado democrático incardinado en el siglo XXI, heredero de los postulados ideológicos de Theodor Herzl, considerado el Padre del actual Estado de Israel y fundador del sionismo. Así, Herzl en su libro “El Estado judío: ensayo de una solución moderna de la cuestión judía”, propuso la creación de un Estado judío independiente y soberano para todos los judíos del mundo al tiempo que promovió la creación de la OSM (Organización Sionista Mundial) y en su obra “La vieja Nueva Tierra”(1902), sienta las bases del actual Estado judío como una utopía de nación moderna, democrática y próspera.

Por su parte, el Proyecto del Gran Israel (Eretz Israel), sería hijo del atavismo bíblico y bebería de las fuentes de Génesis 15:18, que señala que “ hace 4.000 años, el título de propiedad de toda la tierra existente entre el Río Nilo de Egipto y el Río Eúfrates fue legado al patriarca hebreo Abraham y trasferida posteriormente a sus descendientes”, lo que supondría la restauración de la Declaración Balfour (1.917), que dibujaba un Estado de Israel dotado de una vasta extensión cercana a las 46.000 millas cuadradas y que se extendía desde el Mediteráneo al este del Éufrates abarcando Siria, Líbano, parte noriental de Irak , parte norte de Arabia Saudí, la franja costera del Mar Rojo y la Península del Sinaí en Egipto así como Jordania, que pasaría a denominarse Palesjordán tras ser obligado a acoger a toda la población palestina de las actuales Cisjordania y Gaza forzada a una diáspora masiva ( nueva nakba).

Sin embargo, la política dialogante y contemporizadora de Obama sería un serio obstáculo para implementar la arquitectura del Gran Israel, por lo que asistiremos a la gestación de una trama endógena que tendrá como cerebros a la CIA y al Mossad israelí y que no dudará en reeditar el Magnicidio de Dallas (Kennedy,1.963), con el objetivo inequívoco de lograr que EEUU vuelva a la senda de las seudodemocracias tuteladas por el establishment anglo-judío. Posteriormente, la Trilateral EEUU-Gran Bretaña-Israel procederá a la desestabilización de Oriente PROME por métodos expeditivos,(reviviendo la Guerra de los Seis Días, 1.967), y a rediseñar la cartografía del puzzle inconexo formado por los actuales países de Oriente Próximo y Medio para así lograr unas fronteras estratégicamente ventajosas para Israel, siguiendo el plan orquestado hace 60 años de forma conjunta por los gobiernos de Gran Bretaña, Estados Unidos e Israel y que contaría con el respaldo de los principales aliados occidentales (Gran Israel).

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ. Analista

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