La nueva cruzada

La nueva cruzada
Benito Sacaluga | Eco Republicano

Esto de sacar a Franco de su Valle ya empieza a resultar cansino. Las teles están haciendo su agosto. La última ocurrencia ha sido dar voz a los franquistas más recalcitrantes. Militares, opusinos, asociaciones y fundaciones que deberían estar ilegalizadas y fascistas de largo y medio pelo, que gracias a las teles lanzan al mundo entero su particular versión de la historia, de la dictadura y del esperpento. Utilizando sin pudor el negacionismo intentan convencer a los incautos y a los ignorantes voluntarios de que Franco fue el salvador de España y de los españoles, llegando algunos a plantear que una nueva dictadura sería la solución para los males de España.





La ignorancia real, voluntaria o fingida de los defensores del franquismo es incluso superior a la mía, que ya es decir. El otro día un tertuliano gritaba que lo de llamar "Cruzada" a la guerra civil no fue una cosa de Franco, que fue de la iglesia católica, o al revés, ya no me acuerdo bien. Lo cierto es que eso de "la cruzada" no es ni de los franquistas ni de los padres de la iglesia, lo cierto es que el invento se lo debemos a José Antonio Primo de Rivera, que acuñó el término ni más ni menos que en diciembre de 1935, tal y como queda demostrado en una carta que dirige a "Los maestros nacionales", a esos mismos maestros nacionales que, al menos desde el 36 al 39, los falangistas sacaban de paseo hasta la valla más cercana para acabar con sus vidas y su "peligrosa cultura". Les decía José Antonio, el eterno "ideólogo ausente" del franquismo y de los chicos y chicas de C's:

¡Maestros nacionales! ¡En pie al servicio de España! Como españoles que sois, ¡uníos a nosotros! ¡Acudid con vuestros medios espirituales a esta cruzada que hemos emprendido para salvar a España! 

Pues si, parece ser que hoy estamos ante una nueva "Cruzada", esta vez para mantener en los altares religiosos, laicos, paganos y digitales a ese dictador que según algunos no lo fue. Para conseguir el propósito recurren hasta las más altas instancia de la iglesia católica, recordando a sus representantes en la tierra que si la iglesia católica existe hoy en España es gracias a Franco, algo en lo que en parte tienen razón, pero solo en parte, ya que la II República permitía constitucionalmente la libertad de culto, eso sí, lo que no permitía eran esos privilegios del clero ancestralmente otorgados por monarquías, reyezuelos y dictaduras como la de Franco.

Esto de recurrir a la iglesia católica para que los ayude, es algo así como si los fascistas italianos pidieran al Papa que a Mussolini se le perdonen sus crímenes y se trasladen sus restos a un monumento nacional, por el hecho de haber sido él quien, haciendo uso de sus poderes dictatoriales, dio carta de naturaleza al Estado Vaticano en 1929, el Papa no haría ni caso, creo. Pero claro, la iglesia es la iglesia y más aún en España, y sigue agradecida y disfrutando de los infinitos privilegios que el nacionalcatolicismo les concedió, un nacionalcatolicismo que fue y sigue siendo la doctrina del franquismo, aunque también ciertos tertulianos se empeñen en afirmar que el franquismo carecía de doctrina y/o ideología, por ello, y de momento, la iglesia calla pero no otorga.

Lo cierto es que el franquismo se ha puesto de rabiosa actualidad, una mala noticia para los demócratas, que al mismo tiempo es excelente para los franquistas, que, según dicen sus más exaltados defensores, son una enorme "mayoría silenciosa" entre los españoles y además creciendo.



Al final se sacarán del "Valle de la Muerte" los restos del dictador, que menos. Lo malo es que esta salida ha supuesto la reactivación del germen fascista agazapado en nuestra sociedad, y que la desinformación y mentiras vertidas día a día sobre los "hechos, virtudes y logros" del genocida, sin duda servirán para engrosar la lista de sus adeptos.

Los medios de información deberían reflexionar, y no servir de púlpito a estos fascistas, aunque solo sea por higiene democrática, si no es así, quizás la actuación en el Valle haya llegado demasiado tarde, y la iglesia pues eso, mejor que no ponga pegas y que de una vez por todas condene el franquismo, que no está el horno para "cruzadas".

Mal asunto este de los franquistas y neofranquistas. Si por esto de los restos del dictador están armando tanto ruido, no me puedo imaginar la que montarian, hasta donde llegarían ante la posibilidad real de un proceso constituyente encaminado al restablecimiento de la República. 

Benito Sacaluga

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