Frente a los despilfarros, por Salva Artacho

Frente a los despilfarros, por Salva Artacho
En un país de subsidios de 420 euros y de pensiones inferiores al (SMI) Salario Mínimo Interprofesional, con millones de desempleados...

Nos sobran reyes y reinas, que gastan nuestros dineros tan escasos para la mayoría social, en fiestas, desfiles, galanterías y demás superfluos y vacuos actos.

Nos sobran políticos holgazanes que apenas pisan el congreso o las instituciones mientras cobran dietas que duplican el SMI y se desviven por hacer y recibir favores y distinciones mientras este país se hunde en la precarización de la vida política, económica y social.



El Estado Español, ya sea federal, con-federal, autonómico o central, los ciudadanos lo deben decidir, no puede ser cortijo ni patio de una familia de "supuesta" sangre azul.

No habrá plena igualdad mientras la "constitución" que rija a ese Estado siembre tan innoble discriminación entre sus ciudadanos, al regalar una familia el estado como heredad.

Con una República y un Presidente electo evitaríamos duplicidades ostentosas, gastos tan poco razonables, discriminaciones tan insostenibles e injustificadas a las alturas del siglo XXI...y tendríamos mayor rapidez en la solución de los problemas que aquejan a la ciudadanía, además de darse una justa finalidad a esos dineros en beneficio de la sociedad.

España, en la forma que se determine, somos todos los ciudadanos que nos ganamos la vida con nuestro trabajo manual, intelectual, artístico, deportivo, cultural, de servicios... y por ello cualquiera que goce de la confianza política de sus conciudadanos puede y debe ostentar la jefatura de ese estado de forma temporal y decidida en libertad por la ciudadanía.

Si no hay elección democrática de todos los cargos e instituciones del Estado, si la ciudadanía no puede elegir a quien le convenza o deponer a quien no cumple con lo acordado, pues, por mucho que lo griten, no hay democracia.

Si hay ciudadanos que pueden comer todos los días, recogerse en sus hogares, atender a las necesidad de sus hijos y familias y hay por otra parte ciudadanos que carecen de esas condiciones, pues, por mucho que lo griten, no hay democracia.

Si hay quienes se pueden pagar la sanidad privada al coste que sea y otros muchos ven mermados sus derechos a la asistencia y seguridad social o quedan excluidos, pues, por mucho que lo griten no hay democracia.

Si los corruptos y los ladrones de guante blanco, obtienen benevolencia, amparo o privilegio de la administración de la justicia, mientras a los menos favorecidos por la distribución de la riqueza se les aplica un "rigor o una dureza" injustificada, pues, por mucho que lo griten no hay democracia...

Amigas y amigos, pacientes lectores de esta reflexión, juzgarla con acierto o desacierto según vuestras convicciones; yo estoy convencido que de momento en España no hay democracia, de la que tal presumen, no es más que una mera formalidad burguesa. Por votar solo, cada cuatro años, para que te engañen y te estafen, pues, no la garantiza.

Amigas y amigos, con responsabilidad, administremos nuestro voto, afiancemos nuestros criterios y voluntades en aras a la libertad y la justicia. La confianza y los votos solo se pueden dar a quienes están dispuestos a responsabilizarse y rendir cuentas.

Sin duda el marco político y social idóneo para ello es la República. Ella nos hace libres y nos iguala. Decidámonos.

¡Salud y República!

Salva Artacho

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