¿Qué significa para mí ser republicano?, por Mariano García Landa

Mariano García Landa
Desde Eco Republicano reproducimos a continuación un artículo del profesor Mariano García Landa, ex-ministro de Información del Gobierno de la República Española en el Exilio; fue publicado en París por 'República, Órgano de Acción Republicana Democrática Española (ARDE)' en diciembre de 1960.






Mariano García Landa | ¿Qué significa para mí ser republicano?

Voy a responder a estas tres preguntas: ¿Qué significa hoy la palabra república? ¿Qué ha significado en 1931 y qué queda de aquel significado? ¿Qué significa ser republicano? 

¿Qué significa hoy la palabra «república? 

El problema español es doble: de un lado, la llamada «cuestión institucional» que yo llamo cuestión de «equilibrio político», y de otro, el desarrollo biológico de la nación.

Hoy se ha puesto de moda hablar de «reforma de las estructuras». Se dice: la república del 31 fracasó porque no reformó las estructuras (cuestión de la juridicidad). Se dice: España no necesita una república liberal, burguesa que, proclamando principios abstractos, deje las cosas como están. Se dice: lo que necesitamos es un régimen revolucionario, un grupo de hombres capaces de imponer las reformas drásticas fundamentales. 

Analicemos esto que «se dice». ¿Qué significa reformar las estructuras? En mi opinión esto significa lo siguiente: la constitución del mundo actual, en cuando red de producción e intercambio de mercancías, exige que la nación que quiera sobrevivir, disponga de un aparato económico racional, capaz de entrar en concurrencia. España no dispone de ese aparato. Si se quiere que disponga de él algún día, es necesario proceder a una serie de reformas que conviertan la situación económica actual en un «sistema» coherente. El «bien Común» es la capacidad total del sistema, no el provecho que puedan sacar unos y otros. 

¿Cómo puede llevarse a cabo esta reforma? O bien mediante una revolución violenta que aniquile toda oposición, o bien mediante una evolución paulatina. Políticamente, el primer método significaba el totalitarismo. Económicamente, el dirigisrno absoluto. Totalitarismo político y dirigismo absoluto plantearían aso vez graves problemas. 

Conclusión: la reforma de las estructuras, que pretende presentarse como un asunto exclusivamente económico, va inseparablemente unida al fenómeno político. La reforma de las estructuras es problema político, antes de serlo económico, porque el éxito económico depende de la forma política en que se lleve a cabo. 

No hay orden económico sin orden político. Ninguno de los dos órdenes es a priori del otro. Este es el resultado a que han llegado algunos economistas, no sólo Walter Eucken, sino hasta Sauvy (véase «El plan Sauvy» recientemente aparecido en forma de libro). 

Los liberales se equivocan cuando piensan que es posible la libertad política sin una «democracia económica», no previa sino coetánea. Los totalitarios supersocialistas se equivocan cuando piensan que un aparato' económico centralizado ha resuelto todos los problemas. 

Frente a unos y a otros conviene poner en claro: 

1) La libertad del hombre es un principio real, condición social del orden auténtico, exigencia moral ineludible y única justificación válida do todo «sistema» que quiera presentarse como humano. 

2) la organización social de esa libertad sólo es posible en relación con la infraestructura social. 

Resumiendo

1) El problema español se plantea a la vez en dos órdenes intercompenetrados, el orden político y el orden económico. Sólo dentro de un armazón institucional político adecuado, es posible el progreso biológico-económico de la nación. 

2) El armazón político adecuado es el «estado racional» (estado de derecho) definido por estas características no exhaustivas: 

a) Responsabilidad del ejecutivo ante la nación o su representación, 

b) Absoluta independencia de los jueces frente al ejecutivo y absoluta dependencia de los principios jurídicos racionales, 

c) Respeto integral de la libertad en todos sus aspectos sociomorales. Pues bien, ese «estado racional» es el contenido de la palabra «república». 

Hay más. Del análisis histórico de la España del siglo XX resulta: la nación española, por a o por b o por F, no ha conseguido crear un equilibrio político. Equilibrio político significa un orden estatal capaz de dar forma a la continuidad. Franco ha agravado el problema. La conclusión es clara: se impone llenar el vacío político y resolver la inseguridad estatal. Sólo hay un camino: el estado racional, capaz de asegurar la evolución sin zig-zags del péndulo, sin saltos ni sobresaltos. Eso significa la palabra «república». 

¿Qué ha significado la palabra «república» en 1931 y qué queda de aquel Significado?

Resumo lo que tengo que decir en cuatro puntos: 

1) La república del 31, vista en perspectiva histórica, es un paso adelante de la nación, una creación positiva, un auténtico progreso. (La república desde fuera.) 

2) Políticamente, la república del 31 tuvo sus problemas. Sustancialmente esos problemas se pueden formular en un enigma que contiene el problema de toda democracia en el siglo XX: ¿cuál es el término medio entre la democracia «idealista», «pura» pero ineficaz y la tiranía que tal vez pueda ser eficaz, pero que es en todo caso brutal? (La república desde dentro).

3) Franco no ha resuelto ese enigma ni podía resolverlo y por lo tanto no era necesario, como algunos, no sólo él, pretenden. Es falsa la idea de que la evolución misma de la república hizo necesaria la aparición grotesca del «dictador». La democracia en el siglo XX ha atravesado una crisis de crecimiento. La crisis no es algo a resolver con el cañón. Franco es veinte años tirados por la borda de la historia. Sin ira y sin subjetivismo sino sociológicamente hablando, Franco es un aborto. 

4) La república del 31 no monopoliza el uso de la palabra república. En lo fundamental, en el terreno de los principios estatales, «aquella» república «es» hoy vigente porque esos principios lo son mientras exista el hombre. Esos principios pueden ser realizados en más de una forma.

¿Qué significa ser republicano? 

El republicanismo en España, y en todas partes, es un partido político con un programa, pero es más. El republicanismo es, además, una idea del Estado. Pensar al estado es pensar al hombre. El republicanismo es un humanismo estatal, un humanismo político. Pertenecer a un partido y luchar por la realización de su programa es fácil cuando es posible. Ser consciente de la responsabilidad por la cosa pública, por el equilibrio político, exige estar por encima y más allá de un partido. Por eso, ser republicano es difícil.

El estado o es para todos o no es para nadie. La república, que no es ni más ni menos que el «estado racional», o es para todos', o no es para nadie. La república no es sólo para los republicanos. Si la rehacemos será con toda y para toda la nación. 

Texto recopilado por el Equipo de redacción de Eco Republicano


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